domingo, 15 de marzo de 2009

Les debía Pereira.






Cuatro horas en el aeropuerto de Bogotá no serían graves de no ser por ese frío que llega hasta los huesos que a pesar de no tener terminaciones nerviosas, juro que sienten el frío.
El vuelo como siempre es bailadito, pareciese que a los Andes no les gusta que los monten, reconozco condominios junto a barrios que se extienden a lo largo de las vías, reconozco los guaduales que dibujan las quebradas y los ríos, reconozco esa meseta de aeropuerto que parece que aterrizas en la mesa de la sala de Pereira…por poco y tumbamos las porcelanas.




Ocho meses después vuelvo a esta ciudad de mujeres con acentos encantadores (en verdad parecen un encanto), donde "gracias a dios "no soy profesor; Marcelo y Cesar están de acuerdo, sería difícil para nuestros principios mantenerse en este lugar, es claro donde serían nuestros finales...

Bajo el calor de la gente que hace ameno el duro verano de dos días en Pereira, la charla es bien recibida, sus 40 minutos son apenas abrebocas para las múltiples charlas que se dieron después de manera particular.

No hubo tiempo para el paseo, solo charlas con cubanos, bolivianos, españoles, gringos y muchos colombianos, es fascinante el reencuentro con viejos y nuevos conocidos, debatir sobre el turismo y la sostenibilidad, hablar de complejidad y de economía ecológica, hablar con la gente que te pide soluciones prácticas…ojala las tuviera, por ahora solo buenas ideas.

La luna llena que me coge en este calorcito, atrapado detrás de la ventana de un bello hotel a las afueras de la ciudad donde un amanecer con cantos de aves me despierta un poco tarde en el medio del bosque.

Pocas horas dura pues esta salida, pocas fotos, mucha charla, muchas risas y ohh sorpresa recordar a Tornatore, más que a él a la bella Malena, ohh sorpresa conocerla en Risaralda…

Ni una foto hay de ese encuentro, eso si les dejo un par de fotos, el regalo en ese día, el Parque Nacional de los Nevados a las 6:10pm desde el avión…



¿Acaso la vida no es hermosa?



Pd: Gracias a la gente de la UTP por la invitación

martes, 10 de marzo de 2009

Imagénate un día de trabajo

¿No le gustó esa foto?...dijo el taxista a las 4:45 am cuando le mostré esa foto tomada desde el auto

Cuánto le da a la modelo para que se quede quietica, me dijo Doña Lili cuando me vio tomar esta foto
Si por supuesto las libélulas son tu símbolo, creo que hay un hechizo mutuo, las veo a donde voy y me ven a donde voy

Lo diminuto de un saltamontes del grosor de una nervadura me recuerda el micromundo


Este guerrero con patas en forma de sierra dentada con apenas 1 cm, curiosea tras de la hoja para ver quién viene

Este insecto con patas de jirafa me mira con sospecha

Bueno y aunque no crean trabajo...

Escucho a Don Eduardo contarme sus historias del año 54


Una avispa de alas azules se interesa en el botón de fraile

Aunque parece no ser la única

Se acaba el día y dejamos el sol y el campo atrás



Justo miramos al frente y la luna es tapada por la ciudad, por sus cables y sus antenas....ese es un día de trabajo normal, hoy en Apulo...mañana, Pereira, ya les contaré

sábado, 7 de marzo de 2009

Guadalajara Guadalajara.....pero de Buga pero de Buga

Un olor a dulce que se torna amargo y nauseabundo, el paisaje de caña que en penumbras es aún mas monótono, es media noche y un viejo taxi grande conducido por un hombre moreno cubierto de canas que nos lleva a 20K/H en la única carretera en Colombia en que el límite es 100K/H, me hace sentir no en el Sugar sino en Cuba, paradójico cuando las únicas vías congestionadas a estas horas son las mías por esta gripa…


Ya en Guadalajara, pero de Buga el cielo despejado y el sol quemante son el marco para una pareja de libélulas que en su cortejo revolotean, se posan sobre hojas secas que flotan en el agua y se abrazan cada una a la misma heliconia, a la flor más bella que encontraron para tomar el sol.


Luego en medio del cielo azul y justo junto al Milagroso, la luna y la cruz están tan cerca que aprovecho para pedir a los dos esa bendición que justo nace en estas tierras.


Claro no faltó el avión que se atravesó y que por suerte no le pegó al campanario.

Sin rancheras en Guadalajara pero sí con salsa, se llega la noche, como si conociéramos la región cuadramos tiempos de ruta, para pronto darnos cuenta que solo la suerte nos deja en el Parque del Azucar, miro al cielo y 10 estrellas se le escapan a las nubes, son las 9:20pm y junto a una calle oscura desenfundo la cámara no me aguanto las ganas de llevarme esta luna del Sugar.



En medio de la noche oleadas de luz recorren el valle, las quemas iluminan a lo lejos y entiendo el olor, pequeñas urbes se alzan con sus luces y es lo único que se ve en el negro de una noche nublada…
Media noche en Bogotá, llego apenas para descubrir el río de luces que pasa junto a mi ventana…