jueves, 11 de marzo de 2010

Amazonas, invierno, tranquilidad y sueños


En una ciudad detenida por los transportadores, ciudad que parece en obra eterna, con calles destapadas, vías cerradas y un aeropuerto a media marcha, el gris del invierno solo se ilumina con Bones quien me acompaña, Mayra quien se hace la desconocida y nos observa desde otra mesa, diría luego que F anda en un idilio...

En las casi dos horas de vuelo hacia Leticia, las nubes apenas dejan ver la selva tres minutos antes de aterrizar, las casi dos horas se llenaron de charlas con Jackie quien vive en constante risa con cada bobada que le digo, por ahora parece que el invierno aún no le llega.
Un mes después el río es más ancho, el invierno ha llegado, las aguas suben, el calor se mantiene y la humedad es abrumadora.

Puerto Nariño.
Tan solo sería una noche en Leticia, luego nuevamente el río Amazonas es la vía hasta Puerto Nariño, colmado esta vez de publicidad política en sus calles, cada esquina es una sede de un partido, cada día se reparten almuerzos en una esquina y partido diferente. Cada día en las pocas horas de energía electríca se confunden las campañas, a la izquierda la de la U, a la derecha PIN, más a la izquierda el Partido Liberal, es absurdo, con tan poca gente la lucha será por 10 votos.



Trabajo:
Estamos en la fase final, los elegidos son pocos y aún falta, parece que el camino que nos propusimos para evitar problemas asociados al turismo, es muy largo frente a la premura de la realidad, los problemas ya llegaron. De mis talleres con la comunidad, a veces no sé como un tema tan aburrido se convierte en algo divertido, quizás porque en plena campaña utilizo ejemplos de Uribe para decir que la función de un presidente es no hacer nada....solo mandar.

Lluvia:

33 grados centígrados, cielo azul, como un acto de magia, sobre la piel una delgada película de sudor poco a poco se hace goticas, goticas que crecen, crecen y crecen, hasta que la gravedad hace lo suyo, se juntan varias para formar hilos de sudor que caen, que caen de los brazos, de las piernas, de la frente; de repente y aún con el sol brillante, el ruido de la lluvia a lo lejos se adelanta, sabes que viene, las gotas suenan sobre la selva, en dos minutos tienes un aguacero frente a ti, el calor no disminuye, la película sobre todo tu cuerpo se hace más densa y pegajosa, he de salir a tomar fotografías…

El fuerte calor hace que hasta los insectos requieran descansar, así libélulas rojas se posan sobre flores, ramas y hojas, dándome el tiempo para cumplir con esa afición de fotografiar bichos que me llegó hace poco.

Tranquilidad y sueños:
Y si no funciona?, ¿y si te dejo después de lo que has hecho por mí?, ¿y si me voy?, ¿te quiero mucho, pero qué pasa si me da un arrebato?... perdida en interrogantes normales que se responde y me responde cuando me mira a los ojos, cuando me besa o me acaricia, Bones vive en estos días los ataques de la incertidumbre, esos ataques que sufrimos innecesariamente, cómo si nos fuera posible saber qué pasará.
Vivo una extraña sensación que hace rato no tenía, extraña sensación por la que quizá no escribo tanto. Parece que la calma del amor y la tranquilidad que trae consigo me han puesto en un estado de levitación; si sé que me quieres y que te quiero, ¿lo demás qué importa?...
Entonces mientras sus sueños suben y bajan, de lo trascendente a lo simple, de la fama a la tranquilidad, yo continúo en mi sueño simple, un sueño que hace rato empecé a vivir y del que apenas me doy cuenta...

Ya en el regreso Puerto Nariño - Leticia, las dos horas en la lancha dan tiempo para pensar en esas cosa simples que nos unen; entonces cesa la lluvia y adelante se forma una puerta, el arco de color se posa sobre el río, el futuro está lleno de color...


PD:
Gracias por Zoé: "tu sabes que eres mi otra mitad mi espíritu gemelo ... me falta tu mirada tu sonrisa dulce y tu cuerpo al despertar"
PD:
Parece que Chile tiene mucha vibra por estos días, un abrazo a mi Manita y a mi Pao, las extraño profundamente.