lunes, 19 de abril de 2010

Puerto Nariño, una nueva mirada


La ruta de siempre, esa que tantas veces he narrado, los ojos sorprendidos de los recién llegados, la selva cubierta por las nubes, el calor y la humedad, todos esos elementos que ambientan un viaje al Amazonas. Ya en Puerto Nariño el invierno combinado con las horas de sol intenso han convertido todos los ríos en espejos, las aguas calmadas hacen que si te descuidas no sepas el arriba o el abajo.
Este fue el último viaje de este trabajo, quizás por eso me dedicaré a narrar lo que otras veces no narré, el río como el centro de la vida, la vía de acceso, la fuente de sustento, el parque de diversiones, el baño, el lavadero, la piscina.

La típica tienda paisa con vitrinas de madera en colores pastel, esa tienda en la que consigues un tinto (café), pan, sardinas, vino dulce, arroz, martillos, molinos, lazos, champú, repelente y hasta una mesa para que juegue cartas.

La cancha de fútbol que se inunda en aguas altas, la de micro y baloncesto, donde además hay eventos y que todas las tardes se llena del pueblo que si no juega por lo menos observa.
Los caños y ríos de aguas negras que nos llevan hasta las comunidades, donde veo los delfines, esos que la francesa no pudo ver (*), esos caños que se vuelven laberintos que se navegan en las noches en busca de caimanes.

Niños de la comunidad de San Juan de Soco, quienes mientras juegan en el río Loretoyacu me dicen que el remedio para la fobia al agua es que me den pececitos de beber, niños que en un hogar de bienestar posan y posan para las fotos mientras muestras sus artesanías, hasta que se aburren y me dicen !váyate!.

Ruperto con sus tallas que muestran su cultura, el wone, los omachas y su herencia cocama, no subo de esto fotos, pues me puede la envidia.

¿Qué puedo agregar?, que en las reuniones con la comunidad más que talleres charlamos sobre la vida, reímos y nos hacemos amigos, para ellos nunca he sido el doctor o el ingeniero, soy F o el profe; que luego del trabajo camino solitario por las calles buscando la fotico para el álbum, que luego por los ríos y lagos que bordan la selva, respiro muy profundo y pienso en pocas cosas, lo bello de la vida, lo bueno que la paso, lo linda que es Mis Bones, la plata que no tengo.

Más tarde de regreso, reencuentro en el avión, preguntan qué es lo que hago, "te envidio tu trabajo", entonces me pregunto si es que tiene razón, la cosa es muy simple hago lo que amo, amo lo que hago.


(*) Francesa confundida, me saludó en francés, luego en inglés, me dio quejas de la atención en otros sitios y después de 10 preguntas me dijo ¿eres colombiano?...
(**) Las aguas negras de estos ríos y caños se deben a la carga orgánica de la selva que les da esos taninos. (me sonó buenísimo).


lunes, 12 de abril de 2010

Panamá, 802 - 714



No quiso el destino que fuera Providencia ni semana santa, no quiso caribe ni Colombia. ¿Qué opinas de Panamá?, - me gusta... unos pocos minutos después fruto de la eficiencia que caracteriza a Bones la reserva estaba hecha.

Con el objetivo de Bones de dejar de planear y el mío de empezar a planear, nos embarcamos en una nueva aventura que partió de las preocupaciones propias del destino y los viajeros: que la vacuna contra la fiebre amarilla, que tener 500 dólares en efectivo cada uno, que la ropa adecuada, que comenzó la época de lluvias en Panamá, que fijo te quedas dormido y llegamos tarde.

4:50 am en el aeropuerto, dos maletas de ruedas, dos morrales con sus Macbook, dos cámaras, dos cabelleras mojadas, desayuno en Mac Donalds, el paso por migración, muchos paisas en la sala, 7:30am el despegue, una hora de vuelo y estamos en Panamá.

Había pasado a escasos 10000 metros de ciudad de Pánama un par de años antes, pero es que de noche y desde el avión no se ve igual, muchos paisas en el aeropuerto, uno de los cuales pregunta intensamente en una venta de perros calientes ¿tenés minutos, vendés minutos?, el vendedor le responde dándole la hora, luego le dice que no vende relojes, el paisa malhumorado se va a preguntarle al taxista si él tampoco vende minutos. * **

Llega el transporte y junto a tres mujeres colombianas vamos hacia el radisson, la ruta parecería cualquier carretera caribeña, sólo al llegar a la ciudad y ver los imponentes edificios y la arquitectura ecléctica se siente la diferencia, dice Bones que Ciudad de Panamá es un Shangaicito suramericano; aquí se construyen réplicas de los hitos arquitectónicos de otras ciudades a la escala de Panamá.
802 es la habitación con vista a la ciudad, con una bella tina en la que hubo terapia de exfoliación, piscina en el tercer piso, ascensor panorámico, guauuu, se sienten las vacaciones.


Caminamos por el malecón y observamos a lo lejos el Casco Antiguo, recorremos el mall junto al hotel, no compramos nada y salimos en la noche a recorrer la ciudad.
El segundo día sería para el Casco Antiguo, caminamos entre sus calles que como Cartagena son patrimonio de la humanidad, sólo que en Panamá se vive la metamorfosis de la restauración, edificios desnudos junto a edificios preciosos, esqueletos y ruinas de edificios junto a palacios e iglesias, 5 plazas, un pasaje cubierto de flores de colores en el que los embera venden sus molas.
Almuerzo en restaurante italiano y la tarde es de compras, tomados de la mano visitamos centro comerciales, nos medimos camisetas y tenis, entrada la noche ya están los regalos y atravesamos la ciudad en busca de unos Converse, para que luego de encontrarlos no me gusten, por fortuna Bones descubriría unos de diseñador divinos medio punketos y verdes que compré.

Tres días de playa nos esperaban en la habitación 714, la promesa de ver cuatro bikinis, dos minifaldas, dos vestidos largos, un bello cuerpo bajo el sol, una sonrisa constante y unos ojos café oscuro casi negro verme directo a los ojos se cumplió; así, con cielos soleados sin una sola nube, acostados viendo el mar, jugando con las olas, jugando a ser españoletes, paisas y cubanos, pasamos días enteros en medio de sonrisas y caricias.

Entre azul y rojo
Tibia piel canela que mis dedos recorren, cuerpo esbelto que mis palmas aprietan, labios sensuales y húmedos que pasan de los besos a la cómplice sonrisa, tiernas pecas que cubren su rostro, mirada sensual combinada con sus risos castaños, largo y delgado cuello que se acentúa con los huesitos que se dibujan; el olor de su piel que se guarda en mi mente, la suavidad de sus formas que se guarda en mi piel, el sabor de su cuerpo que en mi lengua se queda.
Los detalles hermosos que en el alma se quedan, el susurro perfecto, el gemido indicado, el mordisco preciso, bello ritmo del cuerpo que acelera el mío, corta pausa oportuna, se respira, se exhala, se hacen rojos sus labios, el corazón casi estalla... El abrazo muy fuerte, su cabeza en mi pecho, con mi mano en su espalda y en su abdomen caliente, nuevamente nos vemos, nuevamente los besos.

Entre charlas y charlas, entre juegos y bromas, el acento costeño, el acento cubano, el acento español que la libido sube, su sonrisa me encanta, me transporta y me eleva, luego toma mi mano, caminamos muy cerca, muchos besos nos damos, con abrazos cerramos. Nuevamente la charla y se ha puesto más seria, de las nutrias me habla, de leopardos y peces, luego pasa a la moda, luego me habla de historia inclusive de Cuba; luego cambia de cara y parece una niña, todo indica que ahora es el hambre que apremia, quiere hacer otro libro que de hot dogs se trata, quiere hacer uno más de estrellas y mitos; mientras tanto ha pensado en maestrías en USA, en España y en Bélgica mientras hace una más a través de internet. Como un niño la escucho, como adulto respondo y joder me doy cuenta que me tiene matao.

El regreso


El regreso un poco largo, los tres últimos cocteles, dos horas de espera en el aeropuerto por la pérdida de unos tiquetes físicos y henos a las 8:00 pm de un sábado en un taxi por las lluviosas y frías calles de Bogotá, rumbo hacia la no menos fría maca.

Vacaciones que extraño se siente esa palabra para alguien que trabaja en turismo...vacaciones, hacia 34 años no tenía unas como estas.

Ya en la soledad que me acompaña, en las noches lluviosas de Bogotá retomo mi objetivo de planear un poco más, recuerdo entonces que Mis Bones se va en julio y que por ende más allá no planearé, por ahora seguiré disfrutando.

* Paréntesis para los colombianos que me leen, el hecho de que en Colombia se venda en cada esquina llamadas a celular por minutos no quiere decir que el resto del mundo haga lo mismo y mucho menos lo vaya a llamar igual.
** Paréntesis para los que me leen de fuera de Colombia, en todos los pueblos, ciudades, veredas de mí país hay personas con letreros que dicen "minutos", se trata de vendedores ambulantes que te venden llamadas a "destino nacional, internacional, fijo, tigo, movistar, comcel", por eso en Colombia los teléfonos públicos prácticamente desaparecieron.