
No quiso el destino que fuera Providencia ni semana santa, no quiso caribe ni Colombia. ¿Qué opinas de Panamá?, - me gusta... unos pocos minutos después fruto de la eficiencia que caracteriza a Bones la reserva estaba hecha.
Con el objetivo de Bones de dejar de planear y el mío de empezar a planear, nos embarcamos en una nueva aventura que partió de las preocupaciones propias del destino y los viajeros: que la vacuna contra la fiebre amarilla, que tener 500 dólares en efectivo cada uno, que la ropa adecuada, que comenzó la época de lluvias en Panamá, que fijo te quedas dormido y llegamos tarde.
4:50 am en el aeropuerto, dos maletas de ruedas, dos morrales con sus Macbook, dos cámaras, dos cabelleras mojadas, desayuno en Mac Donalds, el paso por migración, muchos paisas en la sala, 7:30am el despegue, una hora de vuelo y estamos en Panamá.
Había pasado a escasos 10000 metros de ciudad de Pánama un par de años antes, pero es que de noche y desde el avión no se ve igual, muchos paisas en el aeropuerto, uno de los cuales pregunta intensamente en una venta de perros calientes ¿tenés minutos, vendés minutos?, el vendedor le responde dándole la hora, luego le dice que no vende relojes, el paisa malhumorado se va a preguntarle al taxista si él tampoco vende minutos. * **
Llega el transporte y junto a tres mujeres colombianas vamos hacia el radisson, la ruta parecería cualquier carretera caribeña, sólo al llegar a la ciudad y ver los imponentes edificios y la arquitectura ecléctica se siente la diferencia, dice Bones que Ciudad de Panamá es un Shangaicito suramericano; aquí se construyen réplicas de los hitos arquitectónicos de otras ciudades a la escala de Panamá.
802 es la habitación con vista a la ciudad, con una bella tina en la que hubo terapia de exfoliación, piscina en el tercer piso, ascensor panorámico, guauuu, se sienten las vacaciones.
Caminamos por el malecón y observamos a lo lejos el Casco Antiguo, recorremos el mall junto al hotel, no compramos nada y salimos en la noche a recorrer la ciudad.
El segundo día sería para el Casco Antiguo, caminamos entre sus calles que como Cartagena son patrimonio de la humanidad, sólo que en Panamá se vive la metamorfosis de la restauración, edificios desnudos junto a edificios preciosos, esqueletos y ruinas de edificios junto a palacios e iglesias, 5 plazas, un pasaje cubierto de flores de colores en el que los embera venden sus molas.
Almuerzo en restaurante italiano y la tarde es de compras, tomados de la mano visitamos centro comerciales, nos medimos camisetas y tenis, entrada la noche ya están los regalos y atravesamos la ciudad en busca de unos Converse, para que luego de encontrarlos no me gusten, por fortuna Bones descubriría unos de diseñador divinos medio punketos y verdes que compré.
Tres días de playa nos esperaban en la habitación 714, la promesa de ver cuatro bikinis, dos minifaldas, dos vestidos largos, un bello cuerpo bajo el sol, una sonrisa constante y unos ojos café oscuro casi negro verme directo a los ojos se cumplió; así, con cielos soleados sin una sola nube, acostados viendo el mar, jugando con las olas, jugando a ser españoletes, paisas y cubanos, pasamos días enteros en medio de sonrisas y caricias.
Entre azul y rojo
Tibia piel canela que mis dedos recorren, cuerpo esbelto que mis palmas aprietan, labios sensuales y húmedos que pasan de los besos a la cómplice sonrisa, tiernas pecas que cubren su rostro, mirada sensual combinada con sus risos castaños, largo y delgado cuello que se acentúa con los huesitos que se dibujan; el olor de su piel que se guarda en mi mente, la suavidad de sus formas que se guarda en mi piel, el sabor de su cuerpo que en mi lengua se queda.
Los detalles hermosos que en el alma se quedan, el susurro perfecto, el gemido indicado, el mordisco preciso, bello ritmo del cuerpo que acelera el mío, corta pausa oportuna, se respira, se exhala, se hacen rojos sus labios, el corazón casi estalla... El abrazo muy fuerte, su cabeza en mi pecho, con mi mano en su espalda y en su abdomen caliente, nuevamente nos vemos, nuevamente los besos.
Entre charlas y charlas, entre juegos y bromas, el acento costeño, el acento cubano, el acento español que la libido sube, su sonrisa me encanta, me transporta y me eleva, luego toma mi mano, caminamos muy cerca, muchos besos nos damos, con abrazos cerramos. Nuevamente la charla y se ha puesto más seria, de las nutrias me habla, de leopardos y peces, luego pasa a la moda, luego me habla de historia inclusive de Cuba; luego cambia de cara y parece una niña, todo indica que ahora es el hambre que apremia, quiere hacer otro libro que de hot dogs se trata, quiere hacer uno más de estrellas y mitos; mientras tanto ha pensado en maestrías en USA, en España y en Bélgica mientras hace una más a través de internet. Como un niño la escucho, como adulto respondo y joder me doy cuenta que me tiene matao.
El regreso
El regreso un poco largo, los tres últimos cocteles, dos horas de espera en el aeropuerto por la pérdida de unos tiquetes físicos y henos a las 8:00 pm de un sábado en un taxi por las lluviosas y frías calles de Bogotá, rumbo hacia la no menos fría maca.
Vacaciones que extraño se siente esa palabra para alguien que trabaja en turismo...vacaciones, hacia 34 años no tenía unas como estas.
Ya en la soledad que me acompaña, en las noches lluviosas de Bogotá retomo mi objetivo de planear un poco más, recuerdo entonces que Mis Bones se va en julio y que por ende más allá no planearé, por ahora seguiré disfrutando.
* Paréntesis para los colombianos que me leen, el hecho de que en Colombia se venda en cada esquina llamadas a celular por minutos no quiere decir que el resto del mundo haga lo mismo y mucho menos lo vaya a llamar igual.
** Paréntesis para los que me leen de fuera de Colombia, en todos los pueblos, ciudades, veredas de mí país hay personas con letreros que dicen "minutos", se trata de vendedores ambulantes que te venden llamadas a "destino nacional, internacional, fijo, tigo, movistar, comcel", por eso en Colombia los teléfonos públicos prácticamente desaparecieron.