sábado, 19 de febrero de 2011

Retrato de noche de sábado

Nada que agregar a este pequeño hongo de 4mm de diámetro en el MuirWood Park en un día gris...así estoy

miércoles, 16 de febrero de 2011

Sigo convencido de que Arjona es la dialógica de Morín hecha canción

Al paso de mi recorrido por municipios de Caldas y Antioquia, escucho en las tiendas y cantinas a Roberto Carlos (no el jugador), Pastor López y hasta Paloma SanBasilio, de forma que me siento en un viaje hacia el pasado en el que mis tías tarareaban estas canciones... súbitamente suena Arjona y por los dioses, llega a mi mente las 16 clases sobre la complejidad:



El problema no es problema (Arjona)


Joder es esto es a lo que Morín llama “dialógica del orden y desorden”; (leer lento y pausado, en lo posible tomando café) dialógica, si dialógica, las interacciones y reacciones en el mundo humano y físico son totalmente heterogéneas, se rechazan mutuamente, se crea así un intercambio de información y retroalimentación, que permite avanzar en resolver algunos problemas, más no todas las dificultades (el todo y la parte);



Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo
cómo alejarme de ti, si estás tan lejos
...
Acompáñame a estar solo (Arjona)


El orden y el desorden, es una dinámica propia de las organizaciones existentes en el universo como resultado de encuentros aleatorios: ” Por ello, del orden aparente, ese que existe en las antesalas de la existencia, hasta las reacciones que generan desorden y caos, son producto natural del proceso de creación en esta realidad universal que reconocemos." (Morín, 1950-2009, en al menos 8 libros que dice lo mismo)



El azar es la metáfora perfecta,
de quien le busca inspiración a la tristeza,
el destino es la cuartada sigilosa,
de quien lo pretende todo y nunca acierta...(Arjona)

"Tenemos que comprender que la revolución se juega hoy no tanto en terreno de las ideas buenas o verdaderas opuestas en una lucha a vida o muerte a las ideas malas y falsas, sino en el terreno de la complejidad del modo de organización de las ideas". (Edgar Morin, in La Méthode, vol. 4, Les Idées, p. 238)

Inventé la alquimia contra la utopia
(Arjona)

Y pensar que creía perdidas mis clases de apreciación musical.

sábado, 5 de febrero de 2011

Fort Collins -26 Caldas 35

Con la cabeza en FC, el corazón junto a Bones y un píe aún en el avión, me enfrento de nuevo a las carreteras colombianas; un fugaz encuentro con los compas de pregrado para actualizar el cuaderno de las historias cada vez más disimiles, de las distancias cada vez más grandes.
De nuevo en la caótica terminal de transportes de Bogotá y las cuatro horas hasta la Dorada se convierten en 6, 2 más de sol esperando el bus a Samaná y directo a esas carreteras hechas trocha de las que he hablado, carreteras rodeadas de un bosque tan espeso que al mirar hacia atrás han desaparecido bajo su sombra.

Samaná, Victoria, Marquetalia y Norcasia son el destino al que vuelvo, pero que en esta ocasión habría de recorrer vereda a vereda en inagotables jornadas en motocicleta, por carreteras propicias para el motocross.

Una semana recorriendo montañas repletas de café, plátano, caña, potreros y bosques en busca de cascadas, charcos, miradores y fincas que sirvan de atractivos; vestido con jean, camiseta, poncho y con morral en la espalda, bajo un constante sol que a 32C me recordó los -21C de Fort Collins hace apenas unos días; cambiando de guías y de moto, de municipio y de vereda, de retén en reten, con el miedo que produce el saber que por estas mismas carreteras hace días atracaron hasta el alcalde, vuelvo a mi afición de entomofotógrafo, encuentro insectos rojos, gusanos dragones y hasta un gusano con barbas de indio, poco a poco armo la exposición que de cada viaje quiero regalarle a Bones.

Justo cuando llego a Norcasia, el pequeño pueblo de arquitectura neoduitamense sin nadita que mostrar, reinan los 35C, mi corazón junto a Bones manda el pálpito y el IPhone dice que está muy frío en FC, mensajes van y vienen para decirme que está a -26C, lástima grande, la tecnología no da para mandarle un poquito de sol de este trópico.

Terminados los recorridos, terminados los talleres es el tiempo de volver a la fría Bogotá, 10 horas de viaje para que casi a media noche.