miércoles, 30 de marzo de 2011

De cara a la realidad

Lo que supongo un corte en el rostro por la afeitada se convierte en una herida que no sana, pasan los días, pasan semanas, siento que ha cicatrizado y nuevamente sangra; pasan los meses y decido preocuparme, "se me agravó la dermatitis" pienso.

Recurro a mi empresa promotora de salud, Coomeva, donde luego de 20 días un médico me dedica 10 minutos de su valioso tiempo para decirme que no me preocupe, que eso no es grave, me da unas gotas para que tome, gotas que googleando me doy cuenta que se descubrieron para matar los bichos en la piel de los perros... medicamentos para perros me dan en Coomeva.

Pasan los días y no hay mejoría, fin de semana de tesis, lunes de viaje y regreso, martes de reunión, superadas las premuras opto por ir a la dermatóloga particular.

La noticia.

Cuéntame por qué vienes...

Le hablo de mi dermatitis, le hablo de mi herida que no sana, le hablo de la pepa en el cuello.

Me observa con sus gafas de aumento, me frota el cuero cabelludo, le dicta a su asistente dermatitis seborrea ...pienso "ya lo sé". Llega a la herida, la frota, la aprieta, exhala, da la vuelta y le dicta el diagnóstico a la asistente palabras que desconozco pero que no suenan bien.

Pienso "oh oh, carci qué?.. baso qué?, brillante, venas...".

Termina de examinarme, me pone la mano en el hombro:
"evidentemente tienes dermatitis, eso no se cura, pero lo trataremos", nuevamente exhala, "me preocupa tu herida en la cara"...

"A mi también, la interrumpo".

Me llama por el diminutivo de mi nombre "efecito, tómalo con calma, no quiero que te asustes, de esto no te vas a morir, tienes un carcinoma basocelular, es un tumor maligno, que generalmente no hace metástasis...tienes cáncer de piel ".

Mi cerebro navega en sus palabras, carcinoma, tumor, maligno, metástasis, cáncer... "por los dioses", no lo niego, sentí que me enfriaba totalmente, no pensaba en nada, pasaron segundos para que me dijera que no me angustiara. Le respondo con una broma, me dice que deben extraerlo, hacer cirugía...me pide que vuelva a la EPS.

Salgo del consultorio, me siento en el pasillo, me sorprendo de mi tranquilidad, me asusté, pero con los sensibilito que soy, esto no es nada. No me preocupa mi salud, quizás por ese "no te morirás de esto", me preocupan esas palabras de Bones, "siento que estamos tan felices que parece que fuera a pasar algo"...

Bones desde EEUU me pregunta cómo me fue, le respondo por email, le pido que lea despacio y con calma, que no se asuste... me responde al celu con palabras alentadoras.
Luego me dice que eso no la asusta, que nunca perdió la calma; faltarían seis horas para que se diera cuenta que el asustado era yo.

Nuevamente a la EPS, debería esperar meses para especialista, biopsia etc... Es mi cuerpo, es mi salud, adelanto la biopsia y la doctora apuesta sus diplomas a que no se equivocó de diagnóstico. 10 días de espera, la llamo por los resultados, albergo la esperanza de que ella pierda sus diplomas;me repite prácticamente las mismas palabras que a simple ojo, dijo 15 días antes, me queda pues la cirugía.

Como siempre no puedo dejar de pensar, sé que no moriré de esto, pero recordé cuan vulnerables somos, recordé que he dicho muchas veces que si muriera hoy, lo haría tranquilo, satisfecho de esta vida maravillosa, lo recordé y me lo pregunté, hoy cobra más sentido, ha sido una vida maravillosa.

Recuerdo entonces que le pregunté a la doctora si era normal, "no es normal a tu edad, pero es normal en personas tan blancas como tu"...mi mamá si me lo dijo desde niño, "todo perro blanco es flojo"... ahora entiendo las gotas para perro.


viernes, 11 de marzo de 2011

Los puntos suspendidos

La noche oscura de la luna nueva, el crudo frío compañero del viento que baila con las hojas secas que ruedan en el suelo, súbitamente el chasquido de las hojas al ser pisadas adquiere ritmo y frecuencia, -¿Qué fue eso?, -No lo sé, -Ve a ver...

La historia que continuará, la duda, la pregunta cuya respuesta se posterga, el miedo, si el miedo a la incertidumbre, al indescifrable futuro y justo aparecen los puntos suspensivos: "Signo ortográfico (...) con que se denota quedar incompleto el sentido de una oración o cláusula de sentido cabal, para indicar temor o duda, o lo inesperado y extraño de lo que ha de expresarse después" (RAE, 2011).
¿Temor, duda o suspenso?, ¿y si el futuro no te asusta?, ¿si quieres hablar de la ilusión, de la promesa que se cumplirá?, ¿por qué usar puntos de suspenso?, ¿por qué tres puntos abajo rayando el piso? acaso es la semiótica de lo que se espera del futuro "ir pa`l piso".

Y no es que ande en la onda de actitud positiva, pero es que acostumbrado a buscar problemas donde no los hay me sumí en otra de esas reflexiones infructuosas que me caracterizan, ¿por qué los puntos son suspensivos?; como amigo como que soy de las causas pérdidas decidí emprender una nueva cruzada.

Propongo que se cree un nuevo signo de ortografía, los puntos suspendidos y habrán de usarse para oraciones o párrafos en las que se quiera denotar que su sentido queda incompleto a la expectativa de lo que un futuro incierto depara, un futuro lleno de ilusión y de buenas promesas.

Ahora bien, aprovechando mis cinco años de diseño, cuatro clases de semiótica y tres de Morín, propongo que: dado que el futuro es incierto y la incertidumbre es un principio de la complejidad, no es seguro que los puntos vayan a estar alineados por ende los puntos suspendidos se ubicarán de manera aleatoria.


Asimismo, como esperamos que el futuro sea bueno, los puntos no estarán abajo ni serán negros; para facilidad del lector imagine tres puntos suspendidos de unos globos, recuerden que los usaremos para hablar de la bella ilusión, de la promesa del futuro, pues como en los globos no sabemos a dónde nos llevarán pero seguro es para arriba.

De antemano le auguro éxito en novelas y películas románticas.