sábado, 15 de octubre de 2011

Chambear en México

A fuerza de confianza, quizás demasiada, sin conocer la ruta, primera vez conduciendo en México, sin guía pero sí la bella compañía, Allrhod me envía a mi primer taller en México, las carreteras amplias permiten que el límite de velocidad de 110km/h se supere rápidamente, los verdes de las montañas me recuerdan Colombia, en una hora superamos a Tuxtla (una ciudad pequeña que tardas en atravesar por el tráfico), rumbo noroeste y no me pregunten por nombres, aquí todos los pueblos tienen una mezcla de ult xcul repetidas hasta cuatro veces en una palabra de forma que no recuerdo.

Pijijiapan es el destino, 4,5 horas y estamos allá, buscar el bote, cruzar el estero y ya en Playa Grande, estamos en la Encrucijada.

Las fotos de costumbre, sin meterse en el mar que está picado, cangrejos camuflados, pescado y mariscos de comida; ni la horrible noche repleta de mosquitos ni el desvelo son disculpa para no trabajar. Los 30 minutos de atraso colombianos se convierten en 90 aquí, en mi mente he preparado las palabras, he seleccionado cuáles no decir (aquí significan otra cosa), he pensado mis chistes y allá vamos.

Puede que sea español y América pero las diferencias emergen, aquí una sola golondrina si hace verano, poco a poco, con Bones vamos descubriendo que debo cambiar la metodología y actividades, no me están entendiendo.

Los rápidos cambios funcionan y retomamos el rumbo, quienes trabajen con comunidad me entenderán, cuando sientes que el grupo no te sigue te preocupas, te estresas, igual debes solucionarlo, es parte de la pasión por esto.

El regreso cargado de lluvias junta en cinco horas lo que más odio de conducir, niebla, lluvia, noche y ciudad, lo que ayuda es ver estas carreteras mexicanas de varios carriles y rectas en las que 160km/h dejan de ser mito.

Pasado un mes vuelvo, la niebla de la mañana no deja ver mas allá de 10 metros, pero vamos a 90km/h, esta vez sin la bella compañía pero sí con guía, paradójicamente nos perdemos, no obstante, el taller sale muy bien, sin proyector, escribiendo en carteleras a mano, improvisando, haciendo bromas; esta vez no hubo mosquitos pero sí el reencuentro con tres gringas güeras, de nuevo a conducir, a 150km/h soy la ruta que llevará a Eri, Cit y Marl a sus respectivos pueblos, tarde en la noche entre Tuxtla y Sancris, solo conduzco en medio de las lluvias y la niebla, guiado por las luces de camiones.

He enviado mis informes, he hablado con amigos de Allrhod, me dicen que el trabajo es excelente, con alimento para el ego, vuelven las ganas de continuar ese periplo hacia el sueño de ser consultor internacional...ahora ¿a dónde nos iremos?