Tiempo sin escribir ni asistir a los encuentros de la red, los cambios en mi modus laborandum me llevaron a nuevos parajes e intereses, la verdad en esta ocasión fui obligado al encuentro.
Los mismos preludios problemáticos de hace cuatro años, las mismas parsimonias, los mismos organizadores, el cambio, el destino. La Arenosa no dejó ver sus arenas, salvo tres partículas que cayeron en mis ojos; un primer encuentro con viejos conocidas y viejas conocidas cuyas caras de sorpresa al verme, como si yo fuera alguien nuevo también me sorprendieron.
-¿F? eres ¿F?, qué te hiciste, luces más joven, no te reconocí.
- Aparte de tener el pelo largo, no usar gafas y esta particular barba, nada, ser feliz.
¿Les ha pasado que llega un punto en que los temas los aburren?, los mismos temas con nuevas voces, nuevas caras, pero los mismos temas.... pues eso, me está pasando.
Se llega la hora del inicio, los conferencistas con nuestros portátiles nos sentamos en frente, empiezo a transmitir vía web el evento, pausa de café, levanto mi Mac, la asistente me dice no, tranquilo, no pasará nada... voy por el café, regreso y el desencuentro, mi Mac, mi bella Mac, la que me acompañó durante 4 años fue hurtada, justo la mía, ninguna más, nadie responde, la U que me invita no deja hacer llamados, no deja requisar, no me responden ni me acompañan... y yo aún no había hecho mi conferencia.
Con la mala fortuna triste continuo mi participación, encuentro con compas de la U luego de ocho años, una hija y unos cuantos kilos más de su lado; llamadas entrantes en busca de plan nocturno son desviadas, ahora soy chico juicioso... juicioso y todo me robaron el portátil...
Encuentro entre mis haberes digitales vestigios de presentaciones antiguas, reviso mi Facebook en busca de mis críticas a la ley, al turismo, al mundo; encuentro en las presentaciones de otros recursos para armar una conferencia de improviso.
Nuevamente las llamadas en busca de parche, nuevamente explicar el yo renovado que va más allá de lo evidente, al fin, literalmente al final fue mi ponencia, criticando aquella visión de ponderar al mercado sobre todo lo demás, a esas posturas bajo la disculpa del mercado descalifican las visiones y servicios de las comunidades, los intereses de sostenibilidad y la felicidad.
Cansado, aburrido y desencontrado escapo rápidamente en busca del regreso, los encuentros a pesar de ser iguales, ya no son los mismos, para mi.