Época de finales y reflexiones en la universidad y de la vida.
Domingo en Bogotá, al cruzar la Novena y casi ser atropellados por un par de bicicletas que no usan la ciclorruta, nos gritan, les respondo y el par de individuos se toman el trabajo de ir cuadras más allá para poder cruzar la vía férrea y buscarme al otro costado para querer golpearme y amenazarnos con puñaladas...
Maldita ciudad, maldito país, no tengo esperanzas en esta sociedad, vuelvo a mis reflexiones de estos días que me llevaron a ser agnóstico, ¿para qué dioses o temor a ellos si dicen tener a dios en el corazón pero en la mano un arma los hace fuertes? Pero bueno, mis reflexiones religiosas las contaré en otro momento.
Volvamos a las evaluaciones finales de la U, los chicos que el semestre anterior vieron investigación conmigo se unen a mis alumnos de este semestre para presentar, los escucho alegres mostrar sus avances sin renegar de las tesis como en épocas pasadas, les sonrió y ellos esperan que acabe la jornada para pedirme una opinión de sus avances, “sé que lo más probable es que mates mi trabajo, pero justo es lo que necesito porque mi director no me dice nada"... Así acumulo 5 trabajos para leer de cheveridad...
Cambio de clase, autoevaluación, mientras pregunto a los estudiantes qué debo mejorar en la clase me preguntan:
- ¿Profe, usted por qué trabaja aquí, qué lo motiva?... Es que profe ¿no se cansa de esta situación?.
- Chicos, yo cada día me levanto con ganas de cambiar el mundo y me acuesto sabiendo que no lo lograré, cuando terminó una clase o un semestre y veo que al menos uno o dos de sus espíritus empieza soñar con cambiar el mundo, quedo satisfecho. Lo hago por la satisfacción de sentir que algo estoy haciendo por un mejor planeta...
No les diré la respuesta de las estudiantes.
Encuentro con colega de la facultad, se queja de la respuesta de los chicos, de que no leen y no se esfuerzan, le cuento que les puse lecturas difíciles un libro a cada grupo, que me llegaron con presentaciones que incluían explicaciones a sus compañeros de conceptos que no entendían, que sobre la salida de campo me hicieron perfonmance, actuaron, se maquillaron, recrearon una laguna, los botes y hasta pescaron para contarme la historia de Fúquene y remataron con un análisis de sostenibilidad...
- ¿Y cómo logras eso?, me dice la colega.
- Son ellos los que lo logran :D
Avanza la semana, la presión por entregar mi primer libro en la U aumenta y tiempo escasea; me escapo a las presentaciones finales de los más chicos, nerviosos pero orgullosos muestran sus propuestas a la vez que responden mis preguntas. Andrés se arriesga a presentar sin Power Point, su dicrurso: los problemas ambientales son causados muchas veces por jóvenes de nuestra edad y la mejor forma de solucionarlos es sensibilizando, como lo estoy yo, y como lo quiero hacer con ustedes.
Terminan las presentaciones y la clase ya casi:
- Gracias chicos, gracias por sus recomendaciones, espero hayan aprendido alguito porque yo aprendí mucho de ustedes...
- Aja profe y qué aprendiste de nosotros? (Dice con sarcasmo una alumna)
- Cada día aprendí algo, de cada uno de ustedes aprendo algo...
- Aja profe y qué aprendiste de nosotros hoy? (Dice con sarcasmo la misma alumna)
- Hoy aprendí de Andrés que a veces lo más sencillo es lo que más te sorprende.
Es la hora de acostarse, al menos hoy ya vi un espíritu que también empieza a soñar con cambiar el mundo.
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