miércoles, 22 de junio de 2016

Finalizando el primer ciclo

Fin de clases

Luego del primer seminario de doctorado, inscribí un curso de maestría, mis conocimientos y bases sobre cultura así lo exigen para un tema de tesis como el que quiero. De varias maneras fue un volver al ritmo de mi maestría, lecturas y ensayos diarios, temas nuevos y extraños, y la buena oportunidad de conocer a jóvenes de varios lugares de México, también un par de extranjeras.

Poco a poco se descubren los códigos, la amabilidad de quién se desplaza de su hogar. Poco a poco se hacen amigas, si, como toda la vida resulto haciendo más amigas que amigos. Fabiola por ejemplo, vivió en Colombia y conoce Cali, tiene un gran parecido con Alma, entiende nuestra jerga y se divierte diciendo "paila" en clase. Vale es italiana comparte la disfunción del abrazo, extraña patología que consiste en que ni nos gusta, ni sabemos dar abrazos.

Con los viernes de clase en el centro, encuentro que los mexicanos y en especial las mexicanas bailan diferente, además. cantan y bailan desde las 3.30pm. En las dos rumbas de despedida de curso, la música me recuerda a las tías que me obligaban a bailar esos merengues perversos junto a una salsa romanticona que no motiva sino dormir.  Por segunda vez en la vida,  un hombre me saca a bailar y lo rechacé, se trata de alguien que ha ido a escuelas de baile, sin embargo, no ha aprendido las diferencias tan grandes entre el baile de una mujer y un hombre en los ritmos tropicales, si lo sé hay una connotación machista, pero el movimiento de caderas y pelvis entre un hombre y una mujer lo mismo que quien lleva el control es determinante 

En lo académico cada clase, cada lectura, me llama la atención, me impulsa a reorientar la tesis, me reafirma en algunas de mis ideas de toda la vida, pero lo más importante, luego de 22 años de estudio, de la escuela, el colegio, el pregrado, la maestría, ser maestro, e iniciando el doctorado, a más de 3500 km de mi hogar, vengo a encontrar la conexión con las raíces y mis abuelos, el tiempo de la abuela, el silencio del abuelo, de repente me hace sentido el modo de vida que ellos me enseñaron, la vida y el tiempo, la tierra y mi eterna pelea con la academia que se origina en que mis primeras formas de aprender desde otra culturalidad, desde otro conocimiento cultural asociado a un modo de vivir, aprendí viviendo para luego pasar a aprender leyendo.

Tlaxcala

Motivados, bueno impulsados, mejor, presionados por las circunstancias, el combo Ebellio participamos cada uno con una ponencia en un evento académico de ciencias sociales en Tlaxcala. El estado y la ciudad homónimas son muy bonitas, es un conjunto de pueblos pegados con puentes, la capital es muy chica, la arquitectura es bonita, es tranquila, y lo más importante, las tlaxcaleñas son como las flores, estoy seguro que aquí fue donde se compuso la canción y no en Cali. Bueno al menos eso creemos con Pablo.
Ahora, si antes me soñaba las clases y los talleres con comunidades previo a hacerlos, ahora programo los sueños para lo que escribiré y diré en ponencias. Así surgen unas noches antes el título y la temática, una noche antes la dinámica y las fotos, y mientras soy uno de los cuatro que espera su turno para hacer ponencia, se me ocurre hacer "el viaje" y dejarle la tarea de la descripción densa al público. 
Es divertido, solo Pablo entiende mi chiste con el que rompo el hielo y calmo los nervios, "este párkinson tempranero me obliga a mantener el micrófono pegado a la mesa, mientras lo oculto con el portátil"... después, poco a poco el público se fue metiendo en la historia. No deja de ser divertido para mi hacer esto.
Terminada mi ponencia, en la ronda de preguntas me critican por criticar a Jan de Vos (Aunque después me tomo unas cervezas con el profesor que me criticó ... Desde luego ya no le hablé de que eso que me cuenta lo leí en Jan de Vos). 
Se me acerca una mujer una mujer para felicitarme:

"Creo que hay que ser valiente para romper los esquemas en estos espacios, lo que acabas de hacer es el sueño de quienes trabajamos en la complejidad de la educación....Hay que saber ver los espacios, escoger los espacios, saber cuándo abrir la ventana como lo acabas de hacer para mostrarnos la luz"
Después vendrían más buenos comentarios, "me encantó", "me hablaron muy bien de tu plática".. eso me alegra y me llena el espíritu.

Coloquio de protocolo
De regreso en SanCris nos esperaba la presentación a un cuerpo colegiado de nuestros avances de protocolo de tesis. Al igual que en Tlaxcala me programo para soñar lo que presentaré, luego de la mala nueva de un compa iniciamos frente a un público que poco a poco aumenta. Me convierto en el chinomatic (persona que pasa las dispositivas) debido a que llego temprano y aprendo a operar la tecnología de la videoconferencia. Son seis meses pero ya nos hemos escuchado varias veces y vemos los avances. Es mi turno y los nervios no se hacen broma, aún no descifro los códigos del humor mexicano.
Hago la presentación de pie, como me enseñaron, pero inicio aclarando que cambiaremos de tema y también de forma, así que les cuento la historia de cómo voy, cómo llegue hasta allí, juego con las dispositivas y los colores, me gasto los 20 minutos y al terminar, recibo comentarios durante 25 minutos:
"Me encantó el enfoque, me gusta el tema, es una necesidad sentida, conozco el lugar..."
"Me encantó, me gusta que rompes los esquemas, subviertes estos espacios, nos llevas más allá, invito a que todos sigan este ejemplo..."
"Qué tema tan hermoso, ay a mi me hubiera encantado hacer lo que quieres hacer"...

Próximo a cumplir 41, estos espacios, estas vivencias, estos pequeños momentos de éxito, me llenan el corazón, por primera vez en mi vida he dicho que me siento orgulloso de mi, soy feliz al menos en estos dos días.