Llegué un 2 de marzo a Santiago pensando en que estaría un mes, al cabo del cual viajaría a Colombia por dos días y luego a México a visitar mis amigues, haría un segundo viaje a México a titularme del doctorado, sin embargo, una pandemia se atravesó. Vivir una pandemia en un país ajeno, al que viniste por un mes, con ropa por un mes de verano, vivir en una habitación de 1.5m * 2.5m, terminar una tesis doctoral escribiendo desde una cama porque no hay escritorio, sentir la soledad de otra manera, saber que tu país te niega la entrada.
Vivir la distopía me dije muchas veces, ver el cambio en la forma de funcionar de supermercados, ver el mundo completo usando tapabocas, ver el comercio cerrar, las empresas quebrar, y en medio de eso, estar con mi hermana recuperándose de un cáncer mientras se separa de su ex, a la par yo con el corazón roto por amor, pensaba en terminar un doctorado.
Fueron nueve meses que mi coach interior diría que me enseñaron muchas cosas, aprendí a vivir sin pareja, a estar solo, muchas veces me dije que hasta mejor, que había pasado de aquel septiembre de 2019 en que me moría de tristeza porque nadie me extrañaba, a estar tranquilo en el 2020 porque nadie me extrañaba, porque nadie me preguntaba cuándo volvería, ni cuándo nos volveríamos a ver.
Según yo, aprendí a no contarle mi día a día a nadie, a dividir el narrar de mis días entre las personas, a Caro una parte afectiva, mis preocupaciones sobre la vida, a mis amigas estudiantes de doctorado las cosas del doctorado, similar las cosas del trabajo. Volví a aquella frase de mis 20-30 de que no le contaba a una sola persona todo sobre mí, para que en caso de hacer mi biografía tuvieran que entrevistar a varios/as, sobre todo, para no ser vulnerable.
Según yo, aprendí de lo importante de la vida, a tener una vida tranquila, a ser aún más paciente, a preocuparme cada vez menos por el futuro, a planear menos...al fin y al cabo, quería terminar el doctorado en diciembre de 2019, no lo pude hacer en mayo, ni antes de mi cumple, ni el día de mi cumple, lo terminé en septiembre de 2020. Al fin y al cabo no pude ir a México, ni irme al mes, no pude ver a mis amigues de Colombia, ni volver a campo.
Viví muchas cosas, tantas que opté por olvidarlas.