Hoy se cumplen dos meses de tu partida, he pasado de la tristeza a la rabia.
Rabia porque la vida es injusta y la muerte también. Rabia porque apenas en enero dijimos que comenzábamos el resto de nuestras vidas, comenzábamos una nueva vida.
Rabia porque el sueño de la finca era contigo y con Mathi. Rabia al ver las lámparas que compramos y que ya no pudiste ver, al ver el columpio armado que ya no pudiste ver, el portón, las plantas, la casa, las cortinas, todo lo que ya no viste.
Rabia porque me haces falta, porque me empeño en recordar tu voz, tus sonrisas, tus chistes, tus charlas. Rabia porque recuerdo a mi hermanita diciéndome "mano" mientras me hablabas de tu vida, de los sueños, de lo que haríamos. Rabia porque extraño las conversas desde el fondo del corazón.
Rabia porque recuerdo nuestras conversaciones sobre la vida y la justicia cuando volvió el cáncer, cuando me decías que la vida era una mierda, que el mundo se comiera un cerro de mierda porque cómo te decían que este era el mejor escenario, justo cuando regresaste al país, cuando estábamos felices con la finca y empezando el proyecto de vida... Rabia al recordar tu rabia.
Rabia cuando pienso en tu angustia en tus últimos días, tu preocupación por Mathi, por su futuro, por tu pensión.
Rabia porque de nada sirve consolarme con que soy ateo y después de esto no hay más, de nada sirve consolarme con que no estás sufriendo, de nada sirve consolarme con que no sufriste más, de nada sirve consolarme con que estuve contigo, porque lo cierto es que ya no estás.
Rabia cuando sé que más nunca te veré ni te hablaré. Rabia porque aún pienso en hablarte cuando se necesita tomar una decisión sobre la finca.
Rabia porque a pesar de ser adulto y comprender lo que es la muerte, me cuesta aceptar que te fuiste.
Rabia porque toda la vida he sabido que la vida no es justa, que el mundo tampoco, que uno no hace lo que quiere, pero yo no quería que murieras.
Rabia porque se fue mi hermanita menor, la mamá, la bella, nuestro ejemplo, rabia por la puta injusticia de la vida y de la muerte.
Te amo hermanita