jueves, 14 de marzo de 2024

Odio a Sarita

Hace 15 días Maty me preguntó cuándo se le volvería a caer un diente para que el ratón Perez le trajera dinero, porque según él necesita para comprar algo

Ayer en la mañana se sintió un diente flojo:

- "Mira tío, se me va a caer un diente"- me muestra como se le mueve el diente

- "No te lo molestes que ese se cae solo, vamos a ver cuánto dinero te trae el ratón Pérez"

Anoche hablando mientras se duerme, de nuevo el tema:

- "Mira tío" -mientras se movía el diminuto diente a punto de caer-

- "Uy Maty, cuánto dinero irá a dejarte el ratón Perez".

- Con una sonrisa mezcla de ternura y travesura: "No tío, el ratón Pérez eres tú, el ratón Pérez es el tío F, eres tú el que me da el dinero".

- ...

-  "Es que tío, el ratón Pérez son los papás, guardan los dientes de recuerdo y son los que ponen el dinero".

- ¿Quién te dijo eso?

- Sarita 

...

Maty ya sabe que el ratón Perez son los papás y los economistas ortodoxos y de los Andes siguen pensando que el mercado se regula solo

¿Qué te llevas de México? Una reflexión de hace 4 años

A casi cuatro años de responderle esto a Margarita, la psicóloga, me reencuentro con este escrito perdido en alguna nota.

Por esos días pasaba de vivir  4 años solo en una casa para mi a compartir la habitación con alguno de mis sobrinos en Bogotá o en Santiago...


De México me llevo tanto, el aprender a reconocer el cariño de la gente y su papel en mi, el abrazo a Nirvana, el aprender a abrazar. El saber preguntar y responder cómo está mi corazón. El aprender que la combinación de colores en la ropa es algo sin importancia.

Haber comprado mi primer auto, iniciar la colección de los muñecos de Star Wars, el jaguar guardián de la casa que Jennifer luego rompió, pero que igual me llevo, el mantel mexicano que daba color, las artesanías que me fueron regalando y les ubiqué su espacio, las artesanías que hice cuando encontré inspiración. 

La construcción de mi espacio y mi lugar, con la azotea para ver atardeceres y las noches estrelladas, el andar desnudo en las mañanas, el levantarme a la hora que quería, comer lo que yo quisiera cada día, hacer lo que yo quisiera cada día, tomar fotos al jardín o simplemente ver por la ventana, el silencio y la tranquilidad del hogar, el despertar con el canto de pajaritos.

El doctorado que quise, en el lugar que quise, con el tema que quise, con la metodología que quise.

No fue que no valorara lo que tenía hasta que me tuve que mudar, fue que me di cuenta que por primera vez construí mi espacio para mi. Por lo que no puedo decir que soy un nuevo Fredy, creo más bien que México me ha permitido ser quien en verdad soy, e iniciar el camino para quererme, valorarme y agradecerme. 

En México pude ser yo, espero seguir siendo yo donde a quiera que vaya y conmigo siempre México en el corazón.