
Toda Colombia hecha una nube, el brasilero en su intento solo sirvió para que los oídos dolieran hasta el alma, Puerto Asís desde el cielo se vio blanco y el alemán salió a rescatarnos, el chiquitín sería el único capaz de aterrizar en la corta pista con charcos.

Puerto Asís, una calle es la columna, dos más paralelas y el resto un larguero, desde el cielo es otra colcha con pocos retazos de selva, lo único bello un cucarrón vestido de payaso. Rápidamente salimos por tres horas de carretera hacia Mocoa, las dos primeras aburridas pues el paisaje es aterrador, la carretera lleva el desarrollo y con él también se lleva la selva; al final el viaje se hace entretenido, la selva en la sabana y la cordillera imponente que de verde cenizo se pierde en la distancia, ríos amarillos cargados de lluvia, ríos jóvenes y rápidos, Mocoa si parece rodeado de selva.

La ruta a Sibundoy ya conocida, hoy vive de un verde más intenso, la misma culebra hoy se cubre del velo blanco que viste a los árboles de criaturas esqueléticas, la lluvia es constante y esta vez no se ve el Valle; en bus y no en campero la vía es más angosta, abismos que se ven bajo las ruedas, con curvas tan cerradas que dos buses se rayan los espejos en su cruce; las cinco horas eternas produjeron que el páramo de negro pasara inadvertido.
En medio de esta selva mientras pienso en lo que sería perderse aquí, llega el mensaje de la liberación de Ingrid, los 3 gringos y los militares, RCN como Comcel llega a todas partes y es la única fuente de información, DM nuevamente orgullosa uribista no cabe de la dicha, olvida que a los lados está la selva y que cascadas de decenas de metros caen junto a ella, olvida que la niebla cual telones transforma el escenario de esta vía, y yo en el bus en carretera destapada intento que la imagen nos perdure.
En el Encano el hotel está copado así que llegamos al Chalet, dormir con el fuego en la chimenea, a metros de la laguna y con la lluvia de fondo es hermoso, pero pronto las ausencias reaparecen y entonces vieja sole sos la diosa.

No sé si será el cercano cumple, pero estos días extraño muchas cosas, extraño el tener mi apartamento, extraño compañía los domingos de mañana, extraño desayunos compartidos, extraño a quién llevar algo en los viajes, extraño el amor bajo la lluvia y los besos sin pensar en el mañana.
Del vuelo de regreso nos quedamos, el viaje a Pereira es postergado y tenemos un día más en este sitio. La lluvia no se apaga con las noches, el lago de la Cocha de hace un año es hoy aún más frío, más romántico y los pájaros de negro sin sombrilla recorren estos cielos grises fríos.


El pueblo de cuentico reaparece sus casas y los botes de colores, indígenas amables que nos muestran las mascaras de bellas tradiciones, escojo tres y un sayo pa llevarme, sin embargo DM no tiene plata y en esta lejura no hay cajeros, con ganas de hacer compras me he quedado.


Se llega el viernes tiempo de irse, adiós al altoandino chaparrado, adiós Pasto, adiós Galeras nublado; Chachagüí alarga 6 horas mi regreso, retumban pensamientos solitarios…la gripa no se marcha y me acompaña, con ella se han quedado sus amigos…
2 comentarios:
Me asomo tímidamente, a veces, para visitarte...
Sin timidez te escribo, aguardo por tus visitas, espero tu compañía, y sueño con que esos ojos descubran los textos clave
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