
En mi nuevo sitio de trabajo reinan bufones y no reyes,

Bufones miniatura que se aman sobre las hojas; míralos bien porque si te acercas verás hasta su cara de satisfacción…

Estos pequeños bufones dejan atrás sus pintas serías cuando maduran para vestirse de vivos colores... que bonito dejar hasta los zapatos mocasines para ponerse tenis, que bonito dejar atrás las corazas y ponerse alas para volar...

Los reconocerás porque incluso con sus pintas de corbata, su cara carmesí y sus ojos grandes de bolita los delatan.

Estos arlequines miniatura a cambio de regalar flores juegan a las escondidas entre ellas.

Eso si hay que admitir que de vez en cuando algún bufón se enoja y se queda viéndome a la cara…o mejor al lente

Así mientras camino por en medio de futuros senderos, descubro que esos pequeños individuos pareciesen posando para mi cámara, logrando en mi rostro esa cara que DM llama de tonto feliz o de ponque de tres libras… ponque que pesa 5 libras cuando la reina voladora se sienta tranquila a observar el atardecer desde un mirador de junco.

