martes, 28 de abril de 2009

Semillas de cedro



Allí estaba Zloi como un roble, fuerte, erguida y bella, fiel reflejo de una madre a quien nunca conocí, pero que gracias a Zlop me pude imaginar. Cómo decirle a Zlop que estaba hermosa a pesar de su tristeza, luego me lo preguntaría y se lo pude decir… Geov así lo quería, sus niñas bellas y fuertes.

Más tarde y gracias a que Zlop ante todo es administradora, me hallé pasando diapositivas y conociendo en fotos a Geov mientras escuchaba a Zloi y Zlop, agradecí el ser chinomatic para no evidenciar la aguapaneleada de los ojos, se supone que los amigos están para dar fuerza…

SI, hace una semana estuve en Medellín y conservo esa imagen de Geov mandando un beso al aire, un beso de impulso de vida para sus hijas, un beso que juro en esa tarde creó olas de nubes blancas sobre el cielo azul, un beso que tiñó de naranja el atardecer llenando de vida las siluetas de los cerros de un ocaso en medallo.

Confrontado con la vida me sigo preguntando por lo importante, me pregunto si estoy preparado para la vida y para la muerte, la mía y la de los míos… en busca de lo importante Zlop me dice que es el amor, y yo parece que no entiendo, seguiré buscando en las cajas de Galeano que JAG le regaló a Zlop…

Por ahora tengo una responsabilidad, una bolsita que tomé mientras las empacábamos con JAG hace ocho días, las semillitas de cedro están ahí para que continue la vida.

1 comentario:

POLA PARIS dijo...

Amigo del alma. Todavia las lágrimas salen pero tus palabras son tan certeras, tengo a mi madre viva en el recuerdo, asi con ese beso que nos dejó a todos en el corazón, alegre, hermosa y activa. Todavia a veces no puedo creerlo y ella me responde en sueños es que estoy aca cuidándote, no me he ido. Eso es el amor mi cuate.