miércoles, 29 de junio de 2011

¿qué te dio?... tedio


A medida que llueve y los días se hacen más fríos mi cerebro como las baterías se descarga más rápido, la rutina del clima acelera la descompensación de litio.

La rutina hace que por ratos olvide que estoy en otro país, calles destapadas, repletas de huecos, la misma arquitectura neoduitamense, los mismas marcas de autos, hasta que los acentos emergen acompañados de rostros mexicanos, rancheras, duranguense y canciones que desaparecieron de la escena hace 30 años en Colombia, entonces retorno al viaje en el que estoy.

Luego de casi dos meses llegan los conceptos de los jurados de tesis, su redacción, sus errores de ortografía y los párrafos repetidos dan cuenta de la profundidad de sus comentarios, creo que usan una plantilla de concepto y sólo cambian el título de la tesis pues ni mi nombre estaba. Después de semestres de enseñarnos a volar en contra de la cuadrícula y el método científico, al final llega cuadrículo el científico a bajarme de un pepazo justo cuando mejor andaba volando.

Por los mismos días, luego de un proceso satisfactorio con comunidades de Antioquia, el premio por los logros es que ya no iré más, la semilla floreciente es aprovechada por quienes me criticaron durante el proceso...una mezcla de sentimientos entre la alegría de saber que como comunidad se unieron y crearon red, la tristeza de que los intereses personales y políticos sigan pasando por encima y aprovechando...total, en Colombia hay cero opciones de trabajo por ahora.

Extiendo entonces mis pocas tareas, ajustar la tesis y los informes para Exter; van pasando los días, los quejares propios por la adaptación a un nuevo país, las criticas al clima y a la sociedad, se suman a los de la caja de pollos, decido que debo dejar de quejarme; de qué me quejo si es que aquí llueve como en el Chocó, hace frío com en Bogotá, los vientos son como los de los huracanes junto al mar, esto es el paraíso.

De qué me quejo, desde la Maca ya tenía nube propia y por serlo me acompaña a donde voy, antes estoy agradecido con la vida por tener esta amiga (la nube).

De nuevo la caja de pollos, pobres, cómo criticar al desarrollo y a las Naciones Unidas, el crecimiento y el modelo económico si los pollos vienen de kentucky, donde reina el crecimiento y el desarrollo, precisamente de los los pollos fritos; entonces vuelvo a mi maestría, puede que sea sudaca, en universidad pública, puede que estudiara al tiempo que trabajaba y por eso no alcanzara con las lecturas diarias de las 6 materias que veía por semestre, puede que como diseñador me perdiera en el ambiente, pero que se aprendió, se aprendió, hasta me aguanto el pepazo del señor cuadrículo quien sería feliz junto a la caja de pollos...al fin y al cabo es una caja.

Así, fruto de conversaciones con Lili, me invitan a una clase, Bones no espera verme en su clase, yo no esperaba verla en su clase, sorpresa mutua y me siento como objeto de estudio (Lili me hizo sentar en frente de todos los estudiantes, delante del tablero), con la entrada en contexto (me cambian de silla) y sin saber para qué voy, resulto en ejercicios heurísticos sobre el desarrollo, la pobreza y las comunidades.

Compartir mi experiencia, ese era el motivo, experiencia que sintetizan en tres viñetas, 9 palabras que luego dirían mejor no leer pues es "lo que todos sabemos"...al tiempo que el profe me pide explicar, preguntan la clave en mi trabajo: hacer las cosas con el corazón, con pasión, no juzgar, si escuchar... escuchar. Entender nuestra responsabilidad por conocer las dos caras de la moneda, lo bueno y lo malo del desarrollo, ser sincero.

Sé que la caja de pollos no me entendió, sé que para otros fue cliché, me quedo pues con las palabras y aplausos del profe que por minutos me llevaron de regreso a ese mi pequeño mundo.

lunes, 13 de junio de 2011

San Cristóbal de las Casas

Recibo monedas y billetes, los leo, los observo, la cultura mexicana se expresa hasta en ellos, recorro las calles con nombre, nombres de personas, las calles también cuentan historias. Las calles del centro me recuerdan algunas de Cartagena de Indias, partes de pueblos coloniales en Colombia, reina la diversidad de colores, de grupos indígenas, diversas lenguas y juro que Rammstein canta en Tsotsil pues los indígenas que caminan en las calles cantan sus letras y siguen hablando, yo no entiendo ni lo uno, ni lo otro.

Extranjeros por doquier, el centro se caracteriza por ese modelo de turismo en el que los locales hacen los oficios varios, gomelos son los dueños y administran, hipies extranjeros cantan en las calles de noche para el siguiente día ir a los restaurantes caros, mientras los indígenas se rebuscan la vida vendiendo artesanías en las calles.

Buscamos casa a las afueras, con la celeridad y atacades que nos caracteriza una cabaña en la montaña, rodeada de bosque y caminos como cuevas en medio de árboles nos seduce. De fuera es perfecta, tarde nos daríamos cuenta que por dentro las falencias son grandes.
El resto de San Cris me recuerda a Tunja, Sogamoso, Duitama, Florencia, Mocoa, esas ciudades en constante construcción, de arquitectura ecléctica o neoduitamense donde el bloque a la vista reina. Los combis y los micros (colectivos) uniformados de blanco salen del centro hacia los extremos, ayudantes gritan las paradas en un español que tardaría días en comprender, golpean el coche una vez para parar, dos para arrancar y muchas veces si el auto debe seguir en reversa.

En el transporte público conoces la ciudad, pasas de escuchar norteña y duranguense, a la Rabiosa de Shakira y luego Franco de Vita quien yo juraba que ya estaba pensionado en Venezuela; familias indígenas se suben hablando sus lenguas, apenas entiendo los números, su olor, común al de los indígenas andinos de Colombia una mezcla de leña, humo, sudor y aceites.


Poco a poco aprendo la jerga chiapaneca, en Tuxtla ceno y veo en concierto a Molotov y a Fobia, siiii, heme en México cantando ¡Viva México cabrones!, aprendo qué es chido, chinga, chingar, chingado, pocamadre, desmadre, chafa, desaprendo que chequear es irregular, que platica no es el diminutivo de dinero sino una charla, que chaqueta es chamarra y decir que la cojo es ser vulgar.

Visito los mercados donde descubro un mundo de colores, en vestidos, en alimentos, en plásticos, sé que no puedo comer casi nada, ni las tortas, ni tortillas, ni los tacos, ni los tamales si los venden en la calle. Las primeras visitas Bones se sorprendía de que a mi me hablaran en inglés, luego cuando fui con Helen, descubrimos que lo que para el resto cuesta $10, para nosotros cuesta $20, pero es que quien manda a una polaca y a un colombiano güero a ir al mercado juntos. Del "mono" en Colombia ahora soy güero en México, aquí como en el Pacífico y Amazonas colombiano me ven como turista

Bones pronto saldrá, así que me lleva de paseo al Cañón del Sumidero, garzas, cocodrilos y muros de piedra de 1000 metros a cada lado, llueve, no hay muchas fotos, la casa de la marimba, Chiapas de Corso, Eugi y Mauro me dan clases de historia que luego les compartiré.

Ya en la nueva cabaña la biodiversidad me encanta, las grandes ventanas dejan ver los bosques primarios y secundarios que rodean a SanCris, el cerro no me deja ver el centro, descubro que tengo una ardilla en el jardín, que hay más de 7 tipos de aves entre ellas una azul grande con cejas amarillas, luego descubro un insecto palo de 20cms de envergadura, por los dioses, cuanta biodiversidad, días después descubro una tarántula en la entrada...dios, exceso de biodiversidad.


Bones se va, llegan los días de soledad, ya no es como Colombia, ni siquiera como Fort Collins, la soledad aquí hace mella, días enteros en los que lo único que hago es ver que pase el día, charlas con Helen Sadl, quien comparte conmigo la desocupación y las razones de viaje.

Llegaron las lluvias, de aquel clima como Medellín o Pereira, pasamos a días fríos, en los que la compañera fiel que siempre me visita a la misma hora es la lluvia, aguaceros fuertes e intensos, pero cortos, Helen dice que así son los mexicanos... su esposo lo es, supongo tiene razón.

Mucho a mucho la soledad me ataca, reaparece el insomnio, me hago tristeza, me convierto en el Fungi King, acabo El Río, me recomiendan ahora leer el Océano para entretenerme más tiempo.

Surge un posible proyecto, en ecoturismo y con comunidades, lo que me gusta, me apasiona, pero mi emocionómetro apenas se mueve... si yo no le cuento, para mi no hay gracia, ella es la razón.

Entonces vuelvo a mis días...y yo que hablaría sobre estado del arte...