domingo, 13 de enero de 2013

Soy una especie en vía de extinción

Desde niño siempre fui contracorriente, crítico en lo social, amigo de las causas perdidas y siempre quise tener el pelo largo. Durante la adolescencia el pelo crecía hasta donde yo aguantaba vivir sin la mesada que mi madre me daba en el colegio, pues cuando no era ella eran los profesores quienes no estaban de acuerdo. Justo por eso, cuando cumplí 18 ya en la U pude cumplir mi sueño, que en su momento era el sueño de la mayoría de mis compañeros de carrera. 
Pasarían los años, se sumarían la presión social, la edad, las necesidades de la vida y nos tuvimos que cortar el pelo, usar corbata y hasta traje; hablábamos con propiedad y convencimiento de empleo, emprendimiento, de la importancia de la empresa, de tener casa, carro y la beca tal vez después.
Pero un día, mi yo profundo en estado latente decidió volver, le dio otra vez por el pelo largo, si a las corbatas pero de los 50, sí a los trajes pero con detalles de locura, ese es mí yo del presente.
Pero de mi niñez, adolescencia y comienzo de U, ya pasaron muchos años y aunque hay quienes dicen que 20 años no son nada, la verdad es que muchas veces me siento bicho raro.
De los ya 160 estudiantes de pregrado y posgrado ninguno tiene el pelo largo, mucho menos los colegas docentes..."alone" como el pollo me siento, aún más loco me da por ir de vacaciones a un club militar, muy amables los socios nunca dijeron nada aunque a veces sus miradas extrañadas se sentían en la espalda.
Cuando todos los amigos se volvieron cristianos y muy creyentes, yo decidí pasar del agnóstico al ateo, aún cuando soy creyente social y exclamo "ay dios" y "gracias a dios" con la gran ventaja de que al hablar las mayúsculas no se notan.
Soy rezador de novenas social, no me ofrezco a ir ni a organizar, pero si me invitan voy y aplaudo cantando fuerte ven ven ven...
También veo fútbol en mi modo social, ni me gusta pero sé que América esta en la B, Millos perdió 8 0 en España y que nuestro fútbol es tan malo que aún así quedó campeón del campeonato colombiano. 
Estudié en universidad pública, pero no me gusta la canción de protesta, ni tampoco los clásicos: beatles, rolling, metalica; para mi lo pasado es pasado y aunque bonito su época ya fue; mucho menos Pastor López, la salsa romanticona, reguetón menos menos el hiphop. Pero al igual que en religión soy escuchador de música en mi modo social, aprendí tres vallenatos, cuatro salsas, dos de Pastor, " si se calla el cantor se pierde el unicornio mientras te esperé bajo la lluvia dos horas, mil horas".


1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya somos dos :)