La rigurosa planeación de Bones para los viajes requiere compra anticipada de tiquetes, reserva de hoteles, auto, cierre de cocina en Bogotá y pago del hotel de Tito (Gatito) con mucha antelación.
Luego de la Navidad el destino es Chile, partimos con la luna en la ventana, la noche da paso al amanecer que nos despierta el cielo austral como primer paisaje.
Luego de seis meses el reencuentro con mi hermana y su esposo, conocer su nueva casa rodeada de lo que serán jardines, conocer también a Nina su mascota, un paso rápido al centro de Santiago, al restaurante peruano, regreso a la casa y salida pues la segunda noche será para viajar a Valdivia donde Zlop.
En el bus nos corresponden las fantásticas sillas frontales del segundo piso, la amabilidad del personal que entrega almohadas y arropa, solo se compara con la comodidad de las sillas en las que dormir ya es posible.
Nuevamente la luna, la noche en Santiago y sus paisajes secos, para que el amanecer nos muestre el verde de la Región de los Ríos, Zlop con el Rodri nos recibirían en la terminal, para ir a conocer su nueva casa, rodeada de jardines y a conocer también a Candela su mascota.
El desayuno en más de cuatro tiempos, la conversa y el reconocerse mutuo; partimos rumbo al mar, un camino rodeado de ríos, donde se juntan, donde se cruzan donde desembocan y llegamos a una reserva natural para ver la selva valdiviana, con sus bosques de olivillos. Bones vería chungungos y lobos marinos, el tiempo se hace corto cuando lo disfrutas aun cuando los días al sur tienen cuatro horas más de sol.
Nuestro segundo almuerzo en Chile también sería de cuatro tiempos y nos tomaría tres horas de conversas incluidos los chistes de Patricio el dueño, un bello restaurante a orillas del mar Pacífico sobre pequeños riscos. Allí probaría la congria hecha famosa por Neruda, también Zlop me recordaría que en algunas cosas sigue siendo la misma. Con Rodri el día sería de intercambio de trucos y lentes fotográficos, y en la mesa cuatro ecologistas hablando de nuestras realidades.
De regreso a Valdivia la tarde tarde sería para fotos de pescadores, la cena y más conversa con los amigos, para que a eso de la media noche Zlop recordara que soy bohemio pero un poco nomas, pues me acuesto temprano.
Segundo día en Valdivía, desayuno en el barrio flotante para luego hacer un recorrido en un barco que usa energía solar, conocemos las casas ribereñas, el astillero, el hotel donde se casó Zlop, el mercado donde compramos los ingredientes para el almuerzo casero, esta vez en tres tiempos, a estas horas ya perdí la cuenta de los vinos del viaje.
Tarde para montar en bici y conocer Valdivia, su jardín botánico, el centro y regresar a llevar al Rodri a la terminal. La mañana siguiente nos despediríamos de Zlop para seguir nuestra ruta a Huilo Huilo.
Cinco años después se evocan los recuerdos y las anécdotas de una amistad que cumple más de diez años, el presente tiene ya sabor de recuerdo y anécdota.
Los sueños de una vida feliz se han hecho realidad aunque nunca supimos quienes serían sus personajes ni la forma en que los viviríamos.
