miércoles, 28 de enero de 2015

Del deprimido de la 94 a Arjona

Varios han señalado que vivimos una crisis civilizatoria y aunque estoy de acuerdo, de hecho uso esa frase en los artículos que escribo, nunca imaginé los alcances. Los niveles de depresión han pasado la frontera del estado sicológico de las personas, hoy hasta las calles están deprimidas, como en el caso de la 94.


¿Si hasta la calle está deprimida, por qué no el humano que escribe este blog? Y no es porque pase a diario junto al deprimido de la 94 y me contagie, tampoco es la crisis de los 40, aunque esa ya empieza a pegar. Es quizá, (no sé la causa), este mar de dudas e incertidumbre, de contradicciones de cuanto pasa en mi círculo cercano. 

A veces me siento un extraño en mi cotidianidad, paradoja de la vida, parece frase de Arjona, "como separarme de ti, si estás tan lejos", y digo paradoja porque Arjona es el Paolo Coehlo de la canción, ¿qué hago yo escribiendo como Arjona o Paolo Coehlo?... A de ser que por andarme burlando de quienes leen a Risso, Coehlo y Osho, el destino hoy me juega la pasada.

Suelo decir que dedicar una canción de Arjona dice mucho de quien la dedica, pero más de quien la recibe agradecido, que las frases de Osho y Coehlo no dicen más que clichés, que suenan bonito pero son vacías. Que estos autores como los cristianos, son oportunistas en busca de mentes débiles y en situaciones extremas para vender luces al final de un túnel que ellos mismos inventan...o que uno se inventa, mercaderes de luz.

Eme así, con ganas de saber qué hacer, con miles de preguntas y una voz que me dice, no pienses tanto, busca tu tranquilidad...en esas estoy.

Parce que llegó Celeste, eso me alegra, la cromática me hace la buena pasada, el humor negro sobre mi realidad me provoca sonrisas.

jueves, 1 de enero de 2015

Se acaba el 2014 y en el 2015 llego a los 40

He tomado por costumbre de fin de año no hacer evaluaciones de lo que se hizo, este año es más fácil que nunca, pues no se hizo nada. Se pasó bien con los altibajos propios de la vida. 

Amazonas, luego Providencia y de retiro de descanso nos vamos para la Guajira, El Matuy un lugar en Palomino, sin energía eléctrica para el desconecte y el reconecte. 

Una semana seria lo justo para un par de caminatas a las desembocaduras del San Salvador y el Palomino, jugar con las olas y cuatro botellas de vino hechas lulosa y mangosa. Para ver maria mulatas, medusas y ardillas, no nos pidan que hagamos más, nuestro trabajo es caminar y conocer sitios, déjenos descansar. 

Luego de la ineludible charla, el ultimátum, los acuerdos y una sola meta para el 2015. Las demás se perderían por cuenta de la meta, aunque luego aparecerían como decisiones por tomar. 

Al regreso a Bogotá, Tito está en depresión por haberlo dejado en un hotel, hereda nuestros males, no come, no toma agua, se enferma de los riñones, se le alborota la dermatitis y toca hospitalizarlo. No lo podremos volver a dejar en hotel, nuestro gato como nosotros prefiere la soledad a tener que socializar. 

Se llega el 31, las uvas y los deseos, no los contare para que se me sigan cumpliendo. Se llega el 2015, el de decisiones, doctorado, irse a vivir a la finca, cambiar de trabajo, cortarse el pelo, cambiar de estilo de ropa. 

Por lo pronto ya decidí mis regalos, de año nuevo un iPhone 6, de cumpleaños una cámara profesional más grande. Así va mi crisis de los 40. No se hizo nada en esta vida, no había por qué, solo ser feliz