Varios han señalado que vivimos una crisis civilizatoria y aunque estoy de acuerdo, de hecho uso esa frase en los artículos que escribo, nunca imaginé los alcances. Los niveles de depresión han pasado la frontera del estado sicológico de las personas, hoy hasta las calles están deprimidas, como en el caso de la 94.
¿Si hasta la calle está deprimida, por qué no el humano que escribe este blog? Y no es porque pase a diario junto al deprimido de la 94 y me contagie, tampoco es la crisis de los 40, aunque esa ya empieza a pegar. Es quizá, (no sé la causa), este mar de dudas e incertidumbre, de contradicciones de cuanto pasa en mi círculo cercano.
A veces me siento un extraño en mi cotidianidad, paradoja de la vida, parece frase de Arjona, "como separarme de ti, si estás tan lejos", y digo paradoja porque Arjona es el Paolo Coehlo de la canción, ¿qué hago yo escribiendo como Arjona o Paolo Coehlo?... A de ser que por andarme burlando de quienes leen a Risso, Coehlo y Osho, el destino hoy me juega la pasada.
Suelo decir que dedicar una canción de Arjona dice mucho de quien la dedica, pero más de quien la recibe agradecido, que las frases de Osho y Coehlo no dicen más que clichés, que suenan bonito pero son vacías. Que estos autores como los cristianos, son oportunistas en busca de mentes débiles y en situaciones extremas para vender luces al final de un túnel que ellos mismos inventan...o que uno se inventa, mercaderes de luz.
Eme así, con ganas de saber qué hacer, con miles de preguntas y una voz que me dice, no pienses tanto, busca tu tranquilidad...en esas estoy.
Parce que llegó Celeste, eso me alegra, la cromática me hace la buena pasada, el humor negro sobre mi realidad me provoca sonrisas.
