Cuando desde Colombia formulé la propuesta de tesis, mi único criterio de selección del lugar y la comunidad fue Google y el azar, sabía que había otras comunidades, quizá menos estudiadas y más pop como las zapatistas. Sabía también de las críticas a la comunidad que elegí, pero esto al contrario me impulsó a continuar.
Luego vendrían las malas noticias, no es fácil trabajar allá, no lo aceptan, piensa en buscar otro lugar. La naturaleza confabula de manera misteriosa y a la semana siguiente conocí a una familia de la comunidad que me abrió las puertas a su territorio. Amro en 45 minutos me cuenta la historia de su pueblo, de su cultura, sus preocupaciones, da la casualidad que su apellido y sus ancestros aparecen en los libros de antropología que había consultado. La felicidad me atropella.
- Tienes que ir a conocer el lugar en el que trabajarás, hablar con la gente, ¿si no, cómo vas a formular la investigación? (Palabras del tutor y posibles cotutores).
Viernes, antes de salir de viaje, mi tutor pregunta -¿Cómo harás la observación? Le respondo con cautela e inseguridad. Él, con la amabilidad y la paciencia que lo caracteriza, toma su cuaderno y me enseña cómo hacer un diario de campo, sonrío como niño en dulcería, sueño con que a esta edad me vuelva antropólogo.
El sábado en la mañana emprendemos el viaje, me acompañan y me guían la joven pareja con la que trabajaré. Nos vamos por Ocosingo, la roza, tumba y quema, las milpas, los caracoles zapatistas, pasan de la teoría de las clases de agroecología a la práctica junto a la carretera.
Tres buses, en los dos primeros soy el único turista y extranjero (a veces olvido que lo soy), en el tercero somos 11 pasajeros, unos hablan en tzotzil, otros tzetzal, otros chol, uno francés, otros maya, otro inglés y uno alemán. No sé cuánto es la suma pero el resto hablamos español.
Siete horas de recorrido, pocas charlas y a las 6.30pm pongo un píe en el lugar en el que trabajaré cuatro años.
Aunque en general los paisajes de Chiapas son muy verdes, la ruta hacia la selva hace honor a su nombre. Había leído de su riqueza y estado de conservación, de los problemas con los territorios en conflicto de uso, había leído también sobre la cultura de las comunidades lacandonas, sus formas de vestir... paulatinamente los textos se convierten en territorio.
Recorro senderos, veo los ríos, las plantas, los animales, hablo con la gente y observo, eso hago la mayoría del tiempo. Es inevitable pensar en el bello y amado Amazonas colombiano, hay tantas similitudes, en los dioses, las historias, los vestidos, los usos de las plantas, la arquitectura. Justo hoy hace tres meses caminaba con ticunas selva adentro en busca de la ceiba, hoy camino con mayas en la selva del sur del norte también en busca de la ceiba.
Las diferencias son, las vías, aquí carreteras pavimentadas y líneas de energía llegan a cada comunidad. La infraestructura ecoturística y los guiones de interpretación...por momentos pienso en traer a mis amigos colombianos a que vean otras experiencias.
Pero la salida es de estudio, no les describiré los detalles pues aprendí que eso es mi diario de campo y más adelante lo usaré en mi tesis, por lo que no lo puedo publicar. Lo que si les contaré es que por momentos sentí que no era el lugar para hacer mi investigación, en otros me sentí defraudado, en otros pensé que aquí no había ya nada qué hacer...
Pero la naturaleza confabula de manera extraña. La curiosidad turística de conocer las ruinas de Bonampak, me lleva a conocer otras ruinas, y eso me pone a pensar en el concepto de museo y cultura. Luego escucho los guiones de interpretación tanto de culturas inexistentes como las existentes, y encuentro patrones. Luego conozco una par de turistas hombres que juro son pareja, y juro también que uno me estaba coqueteando, me invitan unas cervezas e invitan también a miembros de la comunidad indígena, y entonces, mientras observo y participo en la conversación, cerveza tras cerveza y sorbo tras sorbo, voy deconstruyendo la idea de tesis...así cuando en los días siguientes observaba y participaba en senderos, las preguntas de investigación aparecieron como una suerte de hechizo...ya están en el lado izquierdo de mi diario de campo.
El camino de regreso es más lento, voy modo turista así que los buses por seguridad no pasan por Ocosingo, aprovecho las 12 horas de trayecto para leer. Una profesora me manda dos artículos, por los títulos pienso que ya hicieron lo que quiero hacer, pero luego veo que no. Los leo y encuentro un apellido repetido en varias citas, busco al autor, se trata de un antropólogo que critica a todos los antropólogos y que trabaja temas similares al que quiero hacer... La naturaleza confabula.
Dos días después de mi regreso, me encuentro por casualidad con un compañero en un café, hablamos de nuestras tesis, le hablo con emoción de mi tema, de los cambios, del autor que encontré, le digo el apellido, y mi compañero se sabe el nombre, resulta que vive en esta misma ciudad.
Luego le hablo a mis tutores de los cambios en el tema, su sonrisa y cara de emoción me hace soñar con ser antropólogo. Les cuento también del autor, me dicen que es algo así como el rockstar de mi tema, comunidad y área de estudio, y que le consulte si quiere ser de mi consejo tutelar. Aunque me advierten que es llevado de su parecer, critica a todo el mundo y es sarcástico...
Para no hacer esta entrada más larga, la naturaleza confabuló y el rockstar dijo que si... me siento como niño en dulcería.
Paradojas del regreso:
- En una clase de investigación acción participativa nos enseñaron la importancia de no beber licor con las comunidades que trabajemos la investigación... la entré cagando.
- Luego de varios años me encuentro por las redes con un compa, se va a hacer maestría en Francia, me cuenta que ya sabe francés, le respondo:
- Súper. Quiero aprovechar estos 4 años para aprender francés también. Aunque ahora me dicen que debo aprender una lengua maya que habla la comunidad con la que trabajaré.
- Jajajaja Fredy 8a no podría ser Fredy 8a sin meterse en cuento bien volado jajaja
Si mis estimados lectores, lo que quiero hacer de tesis es volado, la naturaleza así lo confabula.







