martes, 21 de marzo de 2017

Ser parte del comunidad, la creación de vínculos.

Bauman decía que las redes sociales nos crean la ilusión de pertenecer a una comunidad, sostiene  que en las redes sociales tenemos la potestad de escoger, agregar, borrar miembros y amigos, con un clic creamos una amistad, un vínculo. Pero ser parte de una comunidad o crear comunidad no es sencillo, en ellas no podemos escoger como en las redes sociales. En un libro que acabo de publicar, hago referencia a tejer el territorio con la comunidad, crear vínculos es la base del proceso largo y no siempre exitoso.
Llegué de la selva antes de lo presupuestado debido a que en este momento la comunidad no quiere investigadores. Los entiendo, los investigadores son también extractivistas que en nada benefician a la comunidad, luego de las primeras horas de tristeza y casi depresión, caí en la cuenta de que yo andaba cometiendo el mismo error a pesar de siempre haberles manifestado que yo quería dejar algo para ellos y de haber construido la problemática de mi tesis con ellos. Costó un tiempo buscar soluciones, lo bueno es que vuelvo en dos meses a compartir con la comunidad algunas cosas que sé. Lo mejor es que esto es parte del aprendizaje y también me sirve en la tesis, no obstante la reflexión me hizo preguntarme muchas cosas más.

Fin de semana de puente en México y también en Colombia, el regreso antes de la selva, sumado al daño de mi portátil me tienen desparchado y cuando eso me pasa, las horas y los días se hacen eternas divagaciones y monólogos mentales. Me encierro en mi casa a las afueras del pueblo donde no hay vecinos para siquiera intercambiar dos frases.
Me doy cuenta que habito en un mundo ficticio llamado Facebook, no vivo en México, sigo viviendo en Colombia, aunque ya me lo había dicho Ebellio, no había caído en la cuenta, vivo pegado de las noticias de Colombia, pendiente del chat de algún estudiante que me haga sentirme maestro de nuevo, pendiente de esos los pocos amigos que tenía en Colombia, pendiente de que me despidan un mensaje, pendiente de cualquier señal de allá que me sirva de disculpa para no salir aquí.
Dura y lentamente me doy cuenta que ellos, familia, amigos, examigos, exestudiantes viven allá, mi vida está aquí, y aquí no he construido vínculos, aquí aún no hago parte de una comunidad.

Así que de nuevo me sumo en las depresiones que me caracterizan, pero pronto me pongo un reto, cierro Facebook, cierro Instagram, no sé cuánto me dure el impulso, pero debo empezar a construir vínculos con esta tierra en la que vivo, de lo contrario ni la tesis ni la vida en estos tres años serán.
No cierro WhatsApp, ni correos, ni iMessenger, esos son para la familia y los amigos, de aquí y de allá.

Pos data: sé que llevaba meses sin escribir aquí, mucho que contar, entradas incompletas que guardo en mis notas esperando tener las ganas de publicarlas... ahí irán apareciendo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aunque extrañemos tus comentarios y análisis de las situaciones que acontecen en "nuestra tierra" se que este proceso es necesario, un abrazo, mis deseos porque que siga el aprendizaje, la búsqueda de buenos vecinos amigos y experiencias.