En esto de vivir solo en otro país los días de celebraciones familiares son de esos momentos que te hacen sentir nostalgia, el saber que ellos se reúnen el día de la madre, la navidad, los cumpleaños y todas esas fechas, en las que mi única participación en el mejor de los casos, son tres mensajes y cuatro fotos por chat.
Mis cumpleaños por su parte, son como ya he dicho aquí, ese único día en el que creo tengo algo que celebrar, pues no soy padre, soy ateo, diseñador ya no me siento, profesor ya no soy, aunque nadie se acuerda de esas otras fechas, la verdad. Ahora, la vaina con mi cumpleaños, es que no me gusta anunciarlo, no me gustan las celebraciones grandes, si al caso la familia cercana y la pareja que tenga en ese momento.
Mis cumpleaños por su parte, son como ya he dicho aquí, ese único día en el que creo tengo algo que celebrar, pues no soy padre, soy ateo, diseñador ya no me siento, profesor ya no soy, aunque nadie se acuerda de esas otras fechas, la verdad. Ahora, la vaina con mi cumpleaños, es que no me gusta anunciarlo, no me gustan las celebraciones grandes, si al caso la familia cercana y la pareja que tenga en ese momento.
Para este mi cumpleaños XLIII, al igual que siempre procuro no hacerme expectativas, procuro como siempre, pero como siempre me las hago. "La vida no es justa F", después de un hermoso domingo soleado llega un lunes lluvioso, gris, frío, con él las divagaciones de qué hacer en mi cumpleaños retornan al que es también mi plan habitual, aislarme.
La vida me pone el reto de decirle a "amigos y amigas" que quiero celebrar mi cumpleaños porque no quiero estar solo, para quienes me conocen, decir eso, en verdad es un reto. Pero la vida en efecto no es justa, los amigos no están, las amigas no estarán o no podrán estar y no haré una lista de casos que llevaron a que me sintiera de nuevo en soledad.
Pero ando con otro reto, salir; me invento un paseo solo en el auto, la sicóloga y Riv de Mar me dijeron ¿por qué irte solo?, la lista de casos que no les contaré incluyen las varias respuestas a mi propuesta de acompañarme a pasear. Así, reaparecen mis planes de celebración. Bones me lo dijo hace tres semanas "supongo en tu cumpleaños te encerrarás en tu casa o te irás a un sitio solitario, apagarás el celular y no permitirás ni que tu mamá te felicite".
Es el lunes 9 de julio, gris, con ganas de lluvia, un día frío, pongo mi lista de preferidas, no las de darme ánimos, hoy no estoy para eso. Con pocas personas he hablado lo que me cuesta relacionarme con la gente, con menos aún he hablado de estos aislamientos en los que me sumerjo, sea un viaje solo o sea quedarme en casa, el aislamiento es mi forma de escape, la forma en que huyo.
En ese aislamiento he vivido casi desde que llegué a México, aunque de vez en cuando una clase o reunión me saca y también veo ahora que hace seis meses por la vida con sus injusticias también empecé a salir. Una canción colada en mi lista depresiva me pone a pensar en que lo que tengo es miedo, miedo a sufrir, las nubes se empiezan a mover, los rayos de sol iluminan mi rostro, recuerdo que anoche vi dos estrellas fugaces mientras pensaba en decir algo bonito, algo poético, eso no me salió, pero hay dos deseos que espero sí.
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