Solo hasta ahora caigo en la cuenta de lo que me cuesta escribirte, contigo siempre me fue más fácil conversar. También, solo hasta ahora, al encontrar las fotos perdidas durante 15 años en el techo, caigo en la cuenta de que no fue a partir de la aparición del cáncer que nos acercamos. El primer recuerdo que tengo de ti fue cuando mi mamá llegó contigo recién nacida, te traía en sus brazos, mi madre con su permanente propia de los 80.
Los siguientes recuerdos son tú, niña jugando con nosotr@s, las veces que te enfermaste, las primeras veces que cociné y les di a ti y a Henry huevos con mermelada; la vez que mi papá nos regaló un trompo y un yoyo sin pita, salimos l@s cuatro a comprar la pita, llegamos luego de las 6.00 y mi papá nos hizo formar para entrar, pasé primero por ser el hombre mayor, me preguntó cuánto me había sacado en el colegio, "5" respondí y me dio cinco fuetazos, porque yo era el mayor, yo era el responsable, giré y te vi a ti y a Henry, que aún no estaban en el colegio y me alegré porque no los golpearían.
Recordé cuando a tus 17 te cortaste el pelo y fue la primera vez que lo tuviste más corto que yo, nos tomamos muchas fotos. Luego, hace cuatro años por las quimios tuviste que volvértelo a dejar más corto que el mío, para ambos el pelo es muy importante.
Recordé que en la fiesta de despedida cuando me casé por primera vez, te pusiste a llorar porque se iba tu papá, ese día, a mis 30, me enteré que para ti y para Henry fui su padre... desde ese día me cuestioné, porque para mi ustedes siempre habían sido mis herman@s, a partir de allí empecé a comprender las repercusiones que esto había tenido en mi vida y en las de ustedes... empecé a luchar por dejar de ser su padre. Luego cuando te enfermaste, de nuevo me confronté a serlo, me cuestioné... a veces dudo si lo seguiré siendo hasta el final...
Ahora pienso si contigo aprendí a paternar, no sé si el proteger y cuidar sean sentimientos pienso que siempre te vi así, como mi hermanita a la que protegía y cuidaba, dejándote ser libre...aprendí a dejarte libre, me enseñaste que amar, cuidar y proteger significa dejar ser libre.
He caído en la cuenta de que después de mi mamá, fui quien más te visitó en Chile, incluso antes de la enfermedad, hasta en irme a vivir a Chile pensaba... sí, siempre fuiste mi hermanita.
He ido comprendiendo que la aparición del cáncer nos volvió a juntar para transformar nuestra relación, hallar nuestros puntos de encuentro, nuestros gustos y experiencias comunes, el par de hermanos que vivían en el exterior, el par de hermanos que se habían divorciado, el par de hermanos que iban a terapia, el par al que nos encanta comer rico y pasear, disfrutar la vida...
Así, paralelo a las conversaciones sobre la vida y la muerte, propias de la enfermedad, aparecieron también las conversas sobre el amor, las relaciones, los sueños, el sentido de la vida, los sueños, las expectativas, ni tu ni yo tenemos mayores con respecto a la vida... Reaparecieron los chistes, el humor negro, el burlarnos cada uno de sí mismo...Empecé y quizás empezamos a imaginarnos en un tipo diferente de familia, la mamá, el tío, el sobrino.
"No volveré a decir que me importa un culo, la gente no sabe lo importante que es el culo, mírame ahora que no lo puedo usar, el culo es super importante, la gente no valora el culo" dijiste en medio de sonrisas cuando te hicieron la ileostomía.
Sé que el acuerdo que suscribimos tácitamente en febrero de 2019 fue que te acompañaría a todas las cirugías, lo cual implicó firmar consentimientos, ser el pariente y el acompañante al que como a ti le explicaban los riesgos, implicó esperarte horas mientras estabas en pabellón como dicen en Chile, implicó despedidas, estar ahí cuando despertabas, acompañarte en la recuperación, acostarme al lado tuyo, sostenerte la mano, poner alarmas para los múltiples medicamentos, aprender a preparar "rescates" cuando el dolor era intolerable, aprender sobre los signos de alarma que justificaban ir de urgencias... sí, ir de urgencias, fuimos varias veces y terminamos aprendiendo la rutina, repetir al menos 5 veces cada vez, que eras paciente oncológica, cáncer colorectal etapa IV con metástasis ...
Fueron muchos días y noches de sufrimiento para ti, nunca he visto sufrir tanto a nadie como te vi sufrir, el dolor, el insomnio... en medio de ese dolor hablamos muchos veces de que estabas cansada, que no querías más dolor, que no querías sufrir más, que estabas cansada de ser fuerte, que te querías ir, te respondí muchas veces que estaría contigo en todo, en la decisión que tomaras... me decías que solo conmigo podías ser sincera, contarme todo, sin que te juzgara, sin que pensara que te irías a lanzar de un puente, quizás por eso hicimos el acuerdo.
Cuando en abril volvió el cáncer, volvieron también aquellas conversaciones, sobre la vida, sobre la muerte, sobre lo que no querías volver a sufrir. De nuevo te empecé a acompañar a las citas duras, y sí, también a la cirugía.
Sí, me pediste que te acompañara, acompañarte a morir ha sido de los momentos más duros de mi vida, saber que fui la última persona de la familia que viste y con la que hablaste es algo que me mueve y me conmueve mucho, que por momentos siento como una carga. A la vez, te agradezco el que me hayas dado ese privilegio, poder despedirnos... Soy ateo y en lo profundo de mi ser, sé que esa madrugada del 18 me escuchaste decirte que te fueras en paz, que te fueras a descansar... tal y como te lo había dicho hace cuatro años y hace cuatro meses, estaría contigo en todo.
Lo que más me duele es tu ausencia, el saber que ya no estarás, que no volveremos a hablar, que no volveré a escuchar tus bromas y chistes sobre la vida, sobre ti misma y sobre mi, que no volveremos a hablar sobre la vida, sobre la terapia, que no estarás con Mathi y se perderán muchos momentos que debieron tener juntos. Me duele porque se fue mi hermanita menor, mi amiga, mi confidente y sí, también mi hija.
Sé que en este momento solo tengo dolor por tu partida, cada rincón, cada lugar, cada objeto y cada momento son un desatar recuerdos contigo. Espero que en algún momento pueda volver a hacer los chistes y las bromas que nos caracterizan, sé que eso es lo que querías para mí, aunque sé también que sabías que estaría así por un buen tiempo.
Aunque nos lo dijimos muchas veces, por momentos pienso que no te dije lo suficiente cuanto te amaba... pero sé muy bien que tu lo sabías, tal cual sé de tu amor...porque sí, nos empezamos a saludar y despedir con abrazos y diciéndonos lo que nos queríamos.
Así como prometí acompañarte y te acompañé, cuidaré a Mathi, tal cual te prometí, con el amor que te cuidé y acompañé, con los aprendizajes de mi relación contigo, sabes que estarás por siempre en mi corazón.
Seguiremos con los sueños manita, seguiremos con La Resiliencia, nuestro hogar, así no estemos viviendo aquí ahora, Mathi sabe que es nuestra casa, me dice que viviremos aquí cuando sea adulto, seguiremos viniendo a escuchar el río, ese que te encantó, seguiremos viniendo a que Mathi coseche frutas, se divierta con animalitos, vendremos a este nuestro espacio donde hemos traído tus cenizas, porque dijimos que aquí pasaríamos tu y yo nuestros últimos días, aunque sé que ahora habitas en nuestros corazones.
Eres la luz y el amor que nos unió y mostró el camino, esa luz, tu sabiduría y tu sonrisa nos seguirán guiando hasta la eternidad.
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