
Solo bastó acariciar tu cuello, tres tímidos besos y un abrazo para que tu olor se adhiriera a mi piel y se hiciera mi compañía en este viaje….justo se da luego de hablar con Iv de Vill sobre los olores que nos traen recuerdos, sobre los recuerdos sin olores y confesarnos nuestros no precisamente pequeños pecados.
Tarde llegué a un vuelo que salió aún más tarde, parece que la gran nube que cubre Colombia deja caer las gotas que mueven este pequeño avión, negro solo negro a través de la ventana, cierro los ojos para ver y cientos de flashes me despiertan, el capitán en vista de que no nos puede mostrar a la Argentina, Colombia, Algeciras y todos los pueblos cubiertos de nubes y de noche, nos dicta una clase de historia con el Alférez Real como protagonista, quien murió precisamente un 26 de marzo como hoy…

Llegaría a Neiva en medio de la lluvia, miro al cielo “no le pidas tanto a la vida, no verás la luna, conténtate con ver una estrella”, pero aquí ni una se dejó ver…“que frío tan berraco”, dice el taxista, amigo si usted estuviera en Bogotá por estos días…
La lluvia fuerte no cesó en toda la noche, 515am ya en carretera, el amanecer sin amarillos y naranjas producto de las nubes deja ver el Magdalena que se hace adolescente, las cordilleras de fondo en medio de la niebla. El rocío aún en las flores evidencia que llegado muy temprano y una polilla con ruana da cuenta de que si hace frío.

Tristemente los derrumbes retrasan mi salida a Loma Chata, “tan bonitos esos patos” digo con ignorancia, “son garzas F, no ve que estamos en Garzón” aclara Calixto, y yo cambiándole el nombre a Patón… tres horas después de lo planeado se inicia el taller con la gente…
Me hablan de los embalses que se harán del otro lado de la montaña para darle energía a otros países, de la moda del teleférico que en San Agustín dejará sin empleo a baquianos, guías, tenderos de veredas, pero que traerá el desarrollo del turismo…y yo hablándoles de vincular a la comunidad local…por eso sería que preguntaron por teoría del caos y complejidad.
Debemos salir temprano, los derrumbes y algo más lo exigen, justo encuentro el final de la historia de mis bufones en una telaraña; atrás el gualanday y seguimos para Garzón. Ya es de noche en una carretera que parece un túnel cubierto de samanes y árboles frondosos que parecen ser la única compañía durante las casi dos horas en que no vimos sino un vehículo más, es que estamos en paro armado de las Farc, ¿quién se atreve a salir?....”justo aquí fue que las Farc hicieron aterrizar el avión hace 7 años, tumbaron los palos de la orilla de la carretera desde antes”….”esta es la entrada a Algeciras, si donde antier quemaron dos carros”…ni mi humor negro amaina el temor que nos cubre.

El regreso es por tierra, 2:30 am nuevamente en Bogotá una noche sin luna y sin estrellas, hacía el apartamento que de seguro está frío, hacía la realidad cada vez mas propia…
Pd1: hay frases que te ubican en la realidad, maldito Facebook, me siento entre el turista que observa el paisaje lejano desde ese mirador de la foto y la presa de esta araña...
Pd2: gracias a mis visitantes de Medellín, ojalá pueda ir a esas tierras nuevamente para ver más allá de los cuatro edificios a los que siempre voy.






