
Nuevamente en Cali, una charla fácil sobre nuestras tecnos que de milagro hoy funcionan bien, en la portada y sin almuerzo salgo por tercera en un mes a San Cirilo, por una carretera lenta fruto de derrumbes y doble calzada se llega nuevamente a San Cirilo, el río teñido de ocre contrasta con el verde de la selva que ahora sé que es basal húmeda.
Lida promete llevarme en la brujita propia mientras tres mariposas amarillas hacen que desenfunde la cámara guardada hasta el momento. La tensión de ir en bruja aparece cuando nos dicen que no hay celus y no se sabe a qué hora subirá el tren, sin saber si tendremos que saltar cuando veamos el tren los 40 minutos se hacen eternos.
Con el antojo de pescado de San Cipriano, espero hasta las 530 para almorzar; la reunión comienza a las 6:00pm, en medio de 14 afrodescendientes se inicia una de las reuniones más duras, negociar con la comunidad me gusta, pero su cara de descontento cuando se sienten engañados es difícil de lidiar. Confusiones previas se resuelven y al cabo de dos horas se llega a un acuerdo.
Los bichos me hacen plato y despierto disfrazado de mazorca, cuando pienso que ya le tomado fotos a todo, aparecen pequeños personajes, saltamontes, moscas y mariquitas doradas que brillan como estrellas en las hojas.
Los bichos me hacen plato y despierto disfrazado de mazorca, cuando pienso que ya le tomado fotos a todo, aparecen pequeños personajes, saltamontes, moscas y mariquitas doradas que brillan como estrellas en las hojas.
Con el morral a cuestas y la bruja esperando, miro la quebrada y allí está, la protagonista del viaje, no mide más de 4 cms, su azul intenso contrasta con el negro, posa para las 6 fotos de rigor antes de escapar.
Con la felicidad de este encuentro, bruja, buseta, colectivo, avión y taxi para llegar a Bogotá. Es viernes y mis compas de semestre vienen a mi casa a un concurso de fotografía, pera la libélula de hoy ya está fuera de concurso, las libélulas son las protagonistas de mi vida.

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