lunes, 25 de agosto de 2008

Caramelo

Atrás quedan las exhalaciones que no me llevan a ninguna parte…
No esperes que te lleven...

Tan solo en dos semanas Zlop me acostumbró, a hacer el desayuno, a cederle mi rincón, sentir la compañía, tener con quién hablar y entonces en el finde se marcha a donde Vanne, de forma que en la noche mi encuentro es con la sole.

Se siente un gran vacío, no solo es su partida, es que por fin comprendo sutiles diferencias, no he de mirar a afuera, no creo que allá esté algo, no he de planear mas nada, que fluya lo que fluya…

En estos días de lluvia el frío hace lo suyo, yo busco alegría recurro a un Caramelo, se acuerdan de una chica de hace algunos post, la chica que es flaquita, la de mi coqueteo?... pues hubo ya un reencuentro, disculpa el caramelo, en una historia de viejas encuentros mis reflejos, Beirut se hace muy cerca, la chica por su parte me muestra otra faceta, sonríe como los ángeles y hasta romantica es.

De vuelta a la maestría la profe es alemana, tan fría como el avión de aquella narración, se suman a este día la falta de contrato, el viaje no seguro, el daño de los pendones, trabajo en vacaciones, hacer mal unas cuentas. Zlop es un escáner, descubre con sus ojos que algo en mí acontece, ¿mi cuate qué te pasa?... creo que ando en mis días .....y noches de menguante.


Hay nuevos visitantes, las letras se han perdido, no obstante es mi rincón… las letras se hacen malas será la noche fría?…

lunes, 18 de agosto de 2008

Un poco de surrealismo

Serie de pensamientos desordenados, incoherentes y totalmente olvidables.

La relatividad. Si amaneces en Santiago y almuerzas en Bogotá, las distancias ya no existen, llega Zlop con sus locuras, 5 meses no se sienten, puso pausa a nuestras vidas, sin embargo el pelo es largo, el semestre ya pasó y las historias siguen, así sea para volver al mismo punto.



En el jueves luna llena, el vistazo de la semana, con apenas un almuerzo, cuatro besos, tres abrazos y una clase en el CI, nos veremos no sé cuándo y la tesis ha cambiado.


En las calles del pasado, con ventanas de hace siglos, por en medio de los barrotes hacia dentro expían tres rolos. Sin saber si eso es un bar, invadimos aposentos, recordé en clases de historia los performance de Dalí, en el pecho de aquel muro que desnudo nada aguarda, un espejo da la espalda, el reflejo es de columnas que sostienen la penumbra, hay tres salas desarmadas, junto a sillas de barbero, junto a pelos y pelucas, unos cuadros y nevera. Le pregunto esto es un bar?, me responde no señor, sin embargo si tu quieres, hay concierto y que beber.


Cual si fueran de anime, peluqueras me responden, una rubia de ojos claros que le cubren cara y media, dice ser doña tijeras, la otra blanca, pelinegra deja ver su mechón lila, “no tenemos sino Club, pues los jugos se acabaron”. En las otras cuatro sillas y con cara de actriz porno, dos suecas ríen divertidas con dos gringos cara de pollo.


Nos sentamos con cautela, contemplamos el montaje, en el piano el argentino y la gringa al violonchelo. El concierto a cuatro gatos, claro oscuro en cara gringa, el adobe que da eco a los toques del pianista, no hacen falta las palabras y el silencio es expresión, sin planear hemos llegado a la pelu surrealista.



No me gustan los deportes y ni idea de los olímpicos, sin embargo en luna llena y nuevamente sin planear, aparece otro programa divertido y surrealista, competimos sin parar, la sudamos, nos matamos, 5 sets sin ganador, quién los manda en luna llena a retar a un hombre cancer.


Cual si atrás de la pantalla encontrara la verdad, pensamientos paralelos hacen mella en la mirada, y si el mundo es un gran centro, donde somos almacenes, de este quiero unos zapatos, y tu quieres estos jeans, de aquel otro quiero un tinto, de aquel otro un PC, en un juego de truequearnos encontramos la alegría, en el juego de Viktor Frankenstein construimos un monstruo llamado felicidad.
Dice A.A. que mi tienda es llamativa y que tal vez no lo veo por andar buscando fuera lo que tengo en mis adentros.

lunes, 4 de agosto de 2008

Amazonas

El viaje.
Aunque desde abajo no se vio, la tormenta acompañó todo el vuelo, desde el centro del país atravieso el sur hasta llegar a la colita de pescado, ya sé que son el Apaporis y el Putumayo el par de anacondas que se tuercen en medio del gran verde. En verano florecen las pecas azules y cian que adornan la selva, mientras estos 100 minutos pasan, la inteligencia de las flores aparece.



Más de 30 grados me reciben, el viaje es de trabajo, así que poco espacio para pasear, camino hacia la UN me robo dos minutos para las victorias.


En Leticia, la visita de Uribe y Shakira dejó como huella un nuevo puerto, trabajo hasta las 8:00pm y Varsea es el destino; pizza de tucupi, crepe de casabe, una caipiriña y se acaba el primer día.


Hacia Puerto
Un jugo y empanada en la plaza de mercado, partimos hacia Puerto. La pista el Amazonas, es un deslizadero, el verano cambia el verde, las playas aparecen, parada en la Libertad para ver los rostros de los niños con sus raíces, parada en Amacayacu y veo una especie que creo es CITES; al llegar a Puerto, el Loretoyacu es apenas una hebra comparado con la última vez.
De trabajo nos vamos a visitar los atractivos turísticos cercanos, los hoteles, el muelle, canoeros es más lejos toca en lancha, al llegar el motor ya no da más, entonces con tres palos hechos remos emprendemos el regreso, arcoíris dibujado al oriente, que se borra con la brisa que trae loros.



El que no busca
Quizás si los buscas no aparezcan, por eso sin subirme en una barca, tan solo caminando unos pasos, saliendo al muellecito de mi hostal, mientras de un lado observo aquel ocaso, del otro delfines aparecen dando vueltas, sublime es este encuentro sin buscarlo, no hay nadie junto a mí para contarle, supongo es el regalo de esta selva, al blanco que la admira y la respeta.



Las noches
Luna nueva, ni una nube, cielo negro, me echo al pasto, la cobija con millones de estrellitas, como gotas que en lo alto se detienen, 3 o 4 que si caen dan lugar a los deseos, no sé nada, si es orión o si es oriente, solo sé que lo más claro es Vía Láctea.



El taller
Pies descalzos dan inicio al taller que aquí me trajo, sin la ayuda del poder point se hace un gran reto, sin embargo es mi pasión y es alegría, el contacto con la gente y sus respuestas, entender que saben más ellos que yo; por su parte las viejitas del exter, de doctores protocolo no se bajan, el dr. de min ambiente, el dr. de min comercio, la dra de min cultura…y yo descalzo. Compromiso de volver quedó pactado, eso sí, el cuentero viene conmigo…



La inteligencia de las flores….
Aquí que hablen las imágenes.


Atardecer

Segundo atardecer en esta tierra, brochazos curvilíneos sobre el lienzo, el sol se despide de este día y enciende con su fuego todo el cielo; naranja son las aguas del Correo, la selva se hace negra y es silueta, siluetas de canoas que sobre el agua, recuerdan el teatro de las sombras.


Los lagos


Volver al Tarapoto era el sueño, el peque de madera nos recoge, doctores muy formales son turistas, de forma que me alejo de sus charlas; las aguas cada vez se hacen más negras, la calma cada vez nos enmudece, la selva es imponente y te hace chico, respeto gran respeto es lo que sientes; que se abran mis pulmones y respiren, el aire que aquí puro entra caliente, dos horas en el bote que se hunde, hacen que los doctores ya se aburran…preguntan qué pasó con los delfines, por dios parece poco esta selva?, entonces las 4 águilas que vimos, los 6 martines que volaron, la Varsea, el caño, el lago, el agua negra???...y entonces como ya nadie los busca, los niños bailan junto a nuestra barca, recuerdo aquel consejo de hace poco, “o los ves o les tomas fotos” , por supuesto no hay fotos.


Las historias y los mitos
En la noche vino Diadearze con historias, con los mitos y leyendas de esta selva; temo entonces al mochacabezas, temo a los huesitos de un pájaro con el que atrapan al amor; dice Alberto el mocawa que unas hojas, unos pelos y tres gotas son las armas de la hembra si te quiere…como todo es al calor de caipiriña, pues el sueño se aparece y hace mezclas, ya no sé si es Diadearze, si es Alberto o es mi mente, que de historias y de hechizos me enlagunan, solo hay algo que retumba y que repiten, en la selva, la selva es la señora, es la diosa, quien te da y quien te lo quita, quien decide si verás o no verás, volverás o no la harás.


El regreso
Queda tiempo en el regreso de pasar a Macedonia, animales de madera paloesangre, anacondas y miquitos de verdad, el disfraz de las Cocamas que critico y las BPE en la nada se han quedado…Sigue sorprendiendo que un día, de la selva en bote salgas a Leticia, que en Perú sea el almuerzo y en Brasil los chocolates, y que apenas sean las 5:00 y nuevamente en el apto en Bogotá lave mi ropa…

La nostalgia
Aún no sé dónde radica esta tristeza, que el regreso a la ciudad en mi produce, los regresos de otros viajes hacen mella, hoy la cama se hace grande, la montaña es más fría, de remate entre sueños siento a alguien que se sienta en mi cama y me despierta…a las 545 me levanto y el regalo de los cerros se los doy.

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