Dadas las limitaciones de tiempo del 13 de agosto, en que una maleta Totto azul, unas flores y una cena en el Sandwich me parecieron insuficientes, quise celebrar su cumple por lo alto, si Sutatausa parece más alto aunque en realidad está a la misma altura que Bogotá, caminatas agotadoras en las que mis 34 y su juventud se notaron, sonrisas, risas, energía. Cada rato me sorprende, la compañera perfecta de viaje, no se enoja, no se rinde, ve el lado positivo, hasta comer sentados en un andén le parece chévere.
Con el ánimo de una declaración subimos al cerro de Lourdes en Cucunuba, el viacrucis de agosto da como resultado sus nuevos sueños que de paso cohiben mi declaración.
A veces quisiera poder expresarle lo que significa para mi vida, a veces quisiera que supiera que para mi es perfecta, que luego de estos años de experiencias locas y de muchas locas, su llegada me llena de felicidad, si, quise celebrarle el cumple de manera diferente, puedo decir que cada sonrisa me recompensó, más no sé aún si ella sabe que el regalo es de ella para mí.
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