
Nuevamente al Amazonas, quizás porque mientras viajo a Leticia mis Huesitos llegan a Colombia luego de meses sin verla... quizás por esa ansiedad que produce la espera y porque durante el vuelo las nubes hacían de Colombia un polo, recordándome los friós glaciares del Cocuy que hace poco visité, quizás por esto, la alegría que me produce el Amazonas no se sintió.

Tan sólo a pocos segundos de aterrizar se pudo observar la selva, esa selva que cambia de colores dependiendo la época en que la visites... un mensaje al celu pues sé que ya está en Colombia, una llamada de Oliva para mandar unos abrazos... si, horas antes como uno de esos hechos que solo le ocurren al Chavo del 8, llamo para mandar un mensaje con Oliva, quién contesta hospitalizada ni modo de mandar un mensaje, mucho menos con Nelson que es el serio.
En Leticia, tarde de trabajo, noche de trabajo, unos minuticos para la esperada llamada y luego a trabajar nuevamente...

Ya en la ruta hacia Puerto la lluvia de los últimos días cubre de blanco el cielo y su reflejo pinta el Amazonas de amarillo claro, la orilla es apenas una línea delgada, la orilla de la isla por supuesto, la otra orilla apenas divide el cielo y el agua.
El trabajo como siempre, jornadas largas en las que el calor y la humedad cubren el cuerpo de una película de sudor, una película pegajosa de la que quisieras librarte duchándote a cada rato.
Terminada la jornada visitamos a la abuela, me regala una manilla en chambira, me dice unas palabras en su lengua ticuna, me dice que como el árbol de la uva, puede que aren cerca de mí, puede que me talen y me corten, pero renaceré y permaneceré de píe... ojalá.

La tarde se va y con ella llegan esos cielos de Puerto Nariño que te hacen amar ese lugar, naranjas que se reflejan en las aguas del Loretoyacu mientras delfines cruzan a escasos metros de la orilla, la silueta negra de la selva... y los mosquitos, los infaltables mosquitos.
Dejo de mirar hacia el ocaso para descubrir que en el cielo dos canoas solitarias esperan al siguiente día.

Ya de regreso, nuevamente el Amazonas blanco como blanco el cielo, las nubes ocultan la Colombia que atravieso, nuevamente llego al aeropuerto en el que nadie me espera a la ciudad en la que nadie me espera.
Por fin el anhelado reencuentro, las palabras, las miradas, las caricias, sin embargo no es lo mismo, algo pasa... faltarían dos días para saber el porqué...
"me preocupa que me quieras tanto"...
Lo que siguió ya no importa, una llamada que me dice de un nuevo trabajo ahora en Cartagena, parece que lo que nunca me ha preocupado, debe seguir sin preocuparme.
Por ahora les dejo una canción de Pearl Jam: wishlist
4 comentarios:
Recuerdas aquello del efecto imagen?, el tiempo no solo las afecta a ellas también afecta a el alma...y el alma implica tantas cosas.
...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...
desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ
TE SIGO TU BLOG
CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...
AFECTUOSAMENTE:
EL ACONTISTA
ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CABALLO, LA CONQUISTA DE AMERICA CRISOL Y EL DE CREPUSCULO.
José
ramón...
Gracias José Ramón por visitarme, me honras con esa poesía, ser poeta es algo por encima de mis capacidades apenas escribo aquí para divertirme.
Sigo ahora tus blogs.
MI CUATE I MISS YOU, POR QUE NO ESCRIBES AHORA?
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