Cuando uno alcanza la mediana existencia, se despierta pensando en que debe empezar a madrugar, debe hacer más por la vida, debería ganar más dinero, trabajar en algo más estable, tener mil cosas que no tiene aún; hoy alcancé la mediana existencia, llegué a los 35 y esas preocupaciones me duraron si al caso para el impulso de levantarme más temprano que de costumbre.
El sonido de unas llaves en mi puerta que luego se abre, llega el regalo, pastelito de chocolate con canela, con el pastelito, llega un nuevo tiempo que luce verde, llegan tesoros de una Amazonía perdida hasta el momento, llega la pasión y el amor, llegan las conversaciones y las miradas que dicen más.
Sorprendido a mis 35 con las espectaculares formas de los pasteles modernos, sorprendida ella con mi cara de sorpresa.
Así, sin quererlo y sin notarse, el tiempo pasó, almuerzo al norte pero de tierras argentinas con vinos chilenos. Charlas y más charlas, miradas y miradas, sonrisas y risas, el shopping del día, el ajuste del tiempo.
Se hace la tarde y con ella el regreso, dos mensajes al celu y me pongo a pensar, cuantos más años cumplo, menos personas me felicitan.
En la noche la charla el regalo final, sus ojos oscuros casi negros, brillantes me observan, me habla más lento, me toma las manos, "gracias", el preámbulo de unas palabras que me llegaron al alma. Si, a esos ojos que me dicen todo, a esa cara que me expresa amor, hoy se sumaron palabras sobre lo que soy, sobre lo que somos, sobre lo que seremos, sobre lo que queremos ser.
Si, hoy a mis 35 se que encontré el regalo de mi vida.
PD: los regalos aumentaron después, la fuerza me acompaña con el Stormtrooper
No hay comentarios:
Publicar un comentario