La particular habilidad que desde niño le permitió hacer del abuelo, los tíos, los padres y las novias personajes en plastilina de historias fantásticas, pudo ser la evidencia temprana de lo que siendo adulto tardaría en descubrir.
Crecer, apartaría la plastilina de su lado, seguiría creando personajes en su mente, personajes en sus sueños, personajes en dibujos, personajes que sabía que creaba, personajes que sabía que no existían.
La vida continuó, con el cambio de oficio, los personajes se fueron, ahora estaba rodeado de personas reales, ahora muchas de las historias fantásticas se empezaban a vivir, a hacer realidad.
Así, alguna vez vio que poco a poco una de esas personas reales se fue convirtiendo en el amor, ese que nunca le había importado, esa persona real que le dijo a todo si, que le dio gusto en todo y que lo llevo por la senda de lo que él llamaría "la ruta del amor tradicional", por esa senda duró años, hasta que como toda historia real, un día, así entre mes y mes, la historia se acabó.
Justo después una nueva persona real aparecería, su coquetería sumada a las divagaciones culturales y a las charlas, lo llevarían a lo que él denominó "la senda del amor loco, el amor del siglo XVIII", esta nueva persona real estaba repleta de gustos comunes, de planes y sueños concordantes con los él. Pero como toda historia real, se acabó, se acabó el día en que descubrió que tales gustos y sueños comunes no existían, que al sacudir la historia real, muy poco era real.
Luego vinieron personas irreales, un período de historias cortas con personajes pasajeros, hasta que un día, así de sorpresa una nueva persona real apareció, esta nueva persona más paulatina que tímidamente se adentró en él, no sabía de sus gustos pero le daba en todos, no era romántica como él pero lo enamoró con sus detalles románticos, a estas alturas él ya más duro y menos abierto procuraba ocultar su interior. Pero como en todas las historias reales, un día, un día todo cuanto había creído se empezó a desdibujar.
Entonces se dio cuenta que su habilidad de infancia no había desaparecido, se dio cuenta que seguía creando personajes fantásticos para sus historias reales; con Gotas, su primer personaje le fue imposible descubrir en qué momento la creó, solo sabe que una tarde cuando se detuvo a verla no reconoció nada, no era quien él pensaba.
De la princesa de Albroucht, su segundo personaje, si descubrió cuando la creó, descubrió cómo le fue poniendo adornos, descubrió que cada prenda de este personaje se había acomodado a sus gustos cromáticos y formales, con la princesa de Albroucht descubrió su capacidad creadora, descubrió que era capaz de crear personajes del Siglo XVIII y ponerlos a chatear.
Eav es protagonista de la última historia, quien sin saberlo y sin preguntarlo, fue sumando los detalles hasta convertirse en la más importante de todos los personajes, la única real, la única que no construyó; sin embargo él, luego de descubrir la habilidad creadora, luego de descubrir que durante años se había rodeado de personajes ficticios de quienes se enamoraba y les creaba mundos perfectos se empezó a cuestionar. ¿Será Eav otra de mis creaciones?. Eav como nadie se acercaba a lo que siempre soñó.
En el mundo real no somos perfectos, en el mundo real todos mentimos, engañamos, en ese mundo real parte de la historia no cuadraba, en ese mundo real la información recién llegada sacudía y desmoronaba gran parte de la historia.
Con la historia desmoronándose, con el saber que se había convertido en un fabricante de totems, se enfrentó por primera vez con la realidad de su fantasía; "sólo quiero saber si eres lo que eres, solo quiero tu verdad, tu versión, sólo quiero saber si te creé"... supo por su respuesta, la más humana de las respuestas, que esta vez no se había enamorado de uno de sus totems, supo que Eav podía mentir o no mentir, supo que el mentir podía ser el más humano de los actos, supo que Eav se acercaba como nadie a lo que siempre soñó, descubrió lo que se siente amar a un ser real, al no creado.
Entendió que enamorarse de una imagen es normal, que el problema surge cuando creas esa imagen del otro, una imagen perfecta de la cual te enamoras... mejor enamorarte de la imagen de si que crea el otro.
Entendió que en el mundo real todos nos vestimos para cubrir no sólo el cuerpo sino también el interior, entendió que rara vez verás la desnudez.
PD: Eav protagonista de la última historia, de la que el llamó "Eav - El Amor Verdadero".
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