sábado, 27 de noviembre de 2010

Oriente de Antioquia



Un par de días en Bogotá y continuo con el periplo, esta vez en Antioquia. El súbito insomnio hizo que a las 4:00 am apenas hubiera dormido dos horas, 5:00 am en el aeropuerto, 7:00 am en Rionegro, 7:45 am en el Hipódromo y a esperar. Desayuno con un café y luego de una hora un viejo Dodge por fin aparece.

Con un sueño que me tumba subo al bus y junto a mi un anciano amable que también va a San Rafael me conversa y de paso me impide dormir. Dos horas de carretera, Guatape de un lado, el Peñón del otro y a las 11.00 am llego a San Rafael, otro pueblo igualito a todos los pueblos que visito últimamente.

Cambio de maletas y la tricimoto es el transporte hasta San Carlos por una carretera en la que me siento de paseo: sol, montañas, bosques, la brisa en la cara; pero no es paseo, un puente volado por la guerrilla hace años me trae de vuelta a la realidad, me dicen que voy por la carretera buena pues la otra la guerrilla la dejó peor.

Sobre las 2:00 pm llego para iniciar taller, jóvenes con ideas geniales y las mejores intenciones hacen ecoturismo, educación ambiental, protegen especies y esperan ansiosos la bonanza del turismo. Mientras los observo trabajar me cuestiono nuevamente sobre las ideas locas, los sueños imposibles que muchas veces se venden en estos municipios; pero aquí hay con qué, mejor con quién, me digo mientras pienso en alguna estrategia.

Se acaba la jornada, son las 6:00pm, llevo 8 horas de viaje y 4 de taller, Marleni me dice que no hay hotel; tomamos una tricimoto de regreso a San Rafael, para así completar más horas de carretera.

Muy tarde llegamos al Gran Hotel, desde Fort Collins Bones quien desconoce mi jornada, me llama en lo que para ella son las 10:15pm del día de acción gracias, que para mi son las 00:15 de un día eterno; no obstante su rostro así sea pixelado por la calidad del wifi es la alegría que amaina estas 20 horas que llevo despierto. Lo confieso, tan pronto supe que estaba con sus amigas de maestría apagué las luces para que no viera mi cama en cemento y las mesitas en baldosa del hotel.

Al día siguiente, el turno es para San Rafael, donde no sólo crece el número de asistentes sino la edad promedio, doña Miryam, doña Estella, dos hermanas y sus primas de apellido turimo, hablan de turismo, no habrá tantos jóvenes ilusionados como en San Carlos, pero las viejitas son muy divertidas, prometen volver.

Lorena, trabajadora de la alcaldía me espera hasta el final:
-¿siempre eres así?, ¿has trabajado con comunidades más de base?. Me pregunta con una cara que no logro descifrar.

- Si he trabajado con comunidades de base, con campesinos de varias regiones, con indígenas, raizales y afrodescendientes; y no, no siempre soy así, cada comunidad, cada lugar es diferente.

- Eres fuerte, eres enérgico, me sorprende como mantienes a 35 personas 4 horas atentos todo el tempo.

- Respondo con una onomatopeya de aceptación mmmm, es lo que me apasiona.

Una noche más en el Gran Hotel y el sábado es para el viaje de regreso, mientras espero observo nuevamente este pueblo, los rostros y pintas del paisa tradicional, observo los bosques secundarios que nos rodean, ¿qué fue lo que más te gustó del pueblo?, pregunta Robin, - lo que está afuera le respondo.

Nuevamente en un viejo Dodge, un taxi, un colectivo y un avión; Bogotá, fría, solitaria, sin internet, sin TV y sin lavadora me espera.


lunes, 22 de noviembre de 2010

Presentando "Me caí"



Con la ilusión de volver a ver a Zlop, con las ganas de volverme a parar frente a un auditorio, con la alegría de ver a Rodri, con la normalidad que me provoca esta feria, emprendo un nuevo viaje; la niebla es compañera de carretera, llego a Neiva, ciudad que nunca me ha gustado pero que en esta oportunidad y gracias al invierno se siente más fresca.

Tarde me encuentro con Zlop invitada desde las tierras australes esas que le que han quitado su acento paisa y le han dado un toque de consultora latinoamericana que tanto quería; Rodri quien conserva su acento gomelo y su pinta de latinlover, Vanessa quien años después sigue siendo una de las bellas empresarias del biocomercio que produce maripositas... y muchos muchos conocidos de los que poco a poco recuerdo nombres.

Las correrías propias de las ferias, el desorden propio de las instituciones públicas, las locuras mentales propias de quien escribe, son lo normal en los dos primeros días; pero viene el 19 de noviembre, no sólo es el cumple de mi madre, es el día de mi ponencia.

No suelo ponerme nervioso antes de hablar en público, suelo manejar la presión; sin embargo, esos rostros conocidos que poco a poco recuperan su nombre fueron creando y alimentando un sustico que se acrecentaba: que mi nombre, que mis presentaciones guau, que desde hace rato querían ver una de mis ponencias, mucho a mucho, sentía que las expectativas crecían, aún no sé porqué, no me gusta generarlas, no espero que esperen mucho de mí.

Lu, mi hermana, consideró que ya era justo volverme a ver en público luego de aquella última vez hace 30 años cuando cursando kinder declamé una poesía el día de la madre, de forma que los nervios se habían apoderado de mi.

Se llega el día, las 8:00 son las 9:15am en Neiva, pocos para las primeras charlas amainan el susto, hago lo de siempre, escucho a quienes me anteceden para unir temas. Se llega la hora, subo a la tarima y 600 personas hacen el prime time, los nervios reaparecen, las manos tiemblan, respiro profundo y allá voy. Cálmese me dice John el asistente de sonido.

Los primeros treinta segundos son indescriptibles, se acelera el corazón, tiembla la voz (por dentro), descubro los rostros conocidos en el público y pronto los olvido, debo olvidarlos, el corazón se calma y el guión que me armé, por fin aparece, de ahí en adelante todo fluye, tan bien que mientras camino el escenario explicando la importancia de señalizar y delimitar senderos, caigo, si caigo y me salgo de la tarima.

Milésimas de segundo y de un brinco regreso, ¿ven la importancia de señalizar? les digo, me reincorporo y me burlo de mi caída, los aplausos en medio de la charla, continuo, termino y nuevamente los aplausos; me siento y los españolotes que me antecedieron me dicen “estupendo”.

No pagan por esto, pero siento que es de las cosas mas satisfactorias y divertidas de la vida, camino entre los stands mientras quienes me reconocen me felicitan y me dicen “¿cierto que fue planeada la caída?, le salió perfecta”, respondo con una sonrisa; la mujer de amarillo de hace unos post me espera en el café y me dice que al verme frente a todos dijo orgullosa "yo lo conozco, he asistido a talleres con él", nuevamente sonrío...Recuerdo entonces aquella presentación hace 30 años cuando estaba en kinder, ¡gracias madre por enseñarme que hacer el ridículo no importa!.

Se llega el sábado y Lu se une al combo para irse a termales, lo malo es que descubro que no estoy en el combo, de forma que la tarde es para hablar con Astrid, quien me cuenta sus viajes alrededor del mundo hasta la 1:30am, joder, la primera noche en el hotel no dormí por el tractor que dejaron encendido en mi cuarto, la segunda por la pareja de ancianos con quien compartí cuarto y esta porque Astrid sigue con la hora francesa.

Se llega el domingo, espero a que llegue la hora del vuelo para descubrir que quienes me invitaron no me dieron tiquetes, busco algún cupo pero es domingo de feria, no hay nada qué hacer, horas de carretera me habrían de esperar; me quejo conmigo, las quejas con otros lados no tienen eco


¿Y Zlop?, tristemente en suma nos vimos 40 minutos, hablamos 15 minutos, almorzamos una vez y quedamos con las ganas enormes de seguir hablando, eso si, el abrazo al vernos en medio del auditorio durará un buen rato.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Oriente de Caldas


Habiendo cumplido la tarea que me dejó Zlop, inició en lo que para mi es madrugada, el nuevo periplo. Samaná, Victoria, Marquetalia y Norcasia en Caldas son los destinos esta vez, pueblos similares, pueblos de difícil acceso, pierdo la cuenta de las horas de carretera, si, lo sé, me quejo mucho, pero es que luego de 5 horas por terreno pavimentado y 4 por una trocha en la que el bus se zarandea como perro cojo bailando reguetón se le acaba la cola hasta… pobre de mi, se dejó aún más plancheta.


Las primeras horas cuando la carretera pavimentada rodeada de bosque y cultivos se veía verde, pensaba en que los extranjeros se sentirían en medio de la selva apenas saliendo de la Dorada; con el paso de las horas bellos paisajes repletos de bosques exuberantes, agrestes montañas, filos a lado y lado, plantas de hojas grandes, incontables caídas de agua, trochas en las que un 4x4 gozaría su estreno, quien se sentía en medio de la selva andina era yo.

Al llegar al primer pueblo recuerdo mi lema: Lo bueno de que no te hagas expectativas es que una vez conoces la realidad no te desilusionas.

No les contaré mucho, he de volver a tomar fotos de los paisajes y atractivos, he de volver con una mirada menos crítica pues esta vez las altas expectativas respecto al turismo generadas por otros procesos, el sueño creado de turistas europeos que vienen a ver aves, las ideas de motores 400, yates, lanchas y hoteles flotantes en sitios a los que no llega carretera me dan grima. ¡Es que F hacemos unos paquetes turísticos hermosos, espectaculares, el problema es que nadie viene¡, me dijo el Doctor asesor departamental… da grima.

El diseño de todos los pueblos guarda elementos comunes que garantizan la satisfacción de visitantes y turistas, así, en cada municipio se ubican estratégicamente los hoteles de forma que durante la noche puedas apreciar el bello espectáculo cultural, común también en todos los pueblos: bajo una horrenda música a todo volumen, grupos de personas desordenadamente, beben, gritan, hasta emborrachare, garantizando así un implácido sueño.

Casi una semana en estas, con talleres, con gente ilusionada, sin Internet ni celular, extraño la tecnología y quiero regresar a Bogotá.

Llego casi a media noche a Bogotá, el invierno ha sido inclemente, por el invierno un árbol del frente de mi casa se cayó; con su caída se llevó las cuerdas de energía; con la llevada de las cuerdas se generó un corto y un apagón, si hay apagón debe volver la energía, así que con su regreso me quedé sin lavadora, TV, teléfono, modem, Internet y sistema de sonido.

¿Señor y es que usted no desconecta todo cuando sale de la ciudad?... respuesta oficial de Codensa quien en pleno siglo XXI parece del XIX.

Extraño la tecnología y eso que ya estoy en Bogotá.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Frases sueltas

Si hubiera sido beisbolista sería un niño, Rentería tiene 35 años; si hubiera sido futbolista sería un viejo, el argentino-colombiano tiene 35 años; si hubiera sido automovilista sería infantil, Montoya tiene 35 años; ¿entonces qué soy si tengo 35 y no soy deportista?.

Mi primer nombre significa pacificador, el segundo guerrero belicoso; soy cancer (agua) ascendente en sagitario (fuego); y todavía me preguntan porqué cambio de ánimo así de fácil.

Solía preocuparme por el freeze de mi pelo, hasta que vi una foto de Shakira.

No pondré más mensajes en mi Skype ni MSN que denoten mi histeria, se acabó el muro de las lamentaciones. Si quieren saber cómo estoy, que pregunten.

A propósito de Shakira, cada vez más acepta lo que es: primero loba, luego guaca, y ahora loca. Conócete a ti mismo.. y hazlo canción.

Tanto que critico a Shakira y mi apellido viene de "lobo".

Me gustan mis fotos, pero he de aceptarlo, no soy fotógrafo.

Ultimamente sólo hablo conmigo, me di cuenta de algo, jodo mucho, ya me tengo aburrido.

PD: Zlop me dice que sufro del "síndrome de ama de casa encerrada".