3:30 am, "Amor, me traes un vaso de agua", en terreno aún desconocido camino hacia la cocina, enciendo la luz, saco un vaso y lo ubico sobre en el dispensador de agua de la nevera, frente a mi "water, ice, cubes, crushed..." la duda me invade, presiono el botón "water" que es lo que busco, el LED se enciende pero no pasa nada, muevo el vaso en busca del sensor que pienso detectará el vaso y lo llenará pues al fin y al cabo estamos en EEUU, pero no, medio segundo después me doy cuenta de que habría de presionar con el vaso un botón grande... por los dioses, ¿de qué me sirvieron los 5 años de diseño si ni siquiera sé usar una nevera?... esta sería la primera pero no la última anécdota, así me pasaría con la máquina lavaplatos, la ducha, el calefactor, los cajeros, los carros... con todo.

Bones está convencida de que los días y las vacaciones hay que aprovecharlas, su ritmo acelerado comienza con un paseo en bici hacia el sur de la ciudad; en mi segundo día en EEUU recorremos senderos que borran en minutos la imagen triste de los paisajes ocres del primer día, ahora los azules del cielo contrastan con los naranja y rosa de las nubes en los atardeceres, ahora casas como las de El Hombre Manos de Tijeras, si casas de cuento, se ven hacia donde mire; sobre el pequeño y hermoso lago veo patos que caminan sobre el agua, habría de esperar a que Bones me dijera que no era un milagro sino que la superficie se había congelado; encantado de la vida sigo a Bones a través de la ciudad para ir hasta los almacenes donde era urgente comprarse ropa de invierno.
Bandadas de patos por doquier, ardillas que suben los árboles de las casas y la U, águilas, cuervos, halcones, hasta coyotes deambulan por las calles...
Cena en restaurante italiano, allí se enriquece mi anecdotario, mi nivel de inglés no da ni para pedir comida, en el país de las opciones pedir un café es un complique: café tostado, semitostado, grande pequeño, mediano, azúcar, morena, light, splenda, crema, media y media, crema de nueces, vaso de cartón, vaso de plástico, trajo su mug?...todo eso suena fácil pero mis clases de inglés llegaron hasta el "sugar" y el "cream".

El ritmo acelerado duraría las dos primeras semanas, 6 reuniones, tres fiestas, 4 idas al supermercado, dos de compras, el cumpleaños de uno, la ida del otro, el regreso del uno; la visita a un parque natural en la ciudad, las visitas a los centros comerciales donde me sorprende la variedad; hasta la ida al supermercado me sorprende, uno mismo registra las cosas en la caja y paga.... la pantallita pide tu firma y después te dice "Thanks F".

Fort Collins es un pueblo Hippie según Bones, reinan la amabilidad y la hospitalidad, todo el mundo te sonríe, el peatón es primero, te piden permiso por todo y te preguntan cómo estás. El centro de la ciudad como la ciudad es muy pequeño, algunos pub, pocos restaurantes pero una decoración de navidad que aunque modesta me encanta.
Pero Bones sabe que vine a ver la nieve y en Fort Collins la promesa de yahoo de que nevará sigue incumplida, no crean yo ya estaba feliz de ver los árboles desnudos con sus gruesos troncos que le dan al paisaje un aire de nostalgia, pero debemos ir por la nieve.

Rentamos un carro, primero vamos a Denver, es importante conocer la ciudad capital, compras, visita al consulado de México, Bones me pregunta si me gustan los acuarios, pienso en que he estado en el del Rodadero y el de Islas del Rosario...mmm con un poco de duda le digo de mi ignorancia en el tema y que por supuesto no hay punto de comparación, así que vamos al Acuario de Denver...por los dioses, nuevamente mi rostro es una mezcla de cusumbo y niño explorador, desde nemo hasta tiburón tres, pasando por doris y caballitos de mar, pero Bones no se queda atrás, parece rasguñar los vidrios donde están las nutrias (y eso que es la tercera vez que viene).
Pero sigamos con la nieve, en Fort Collins seguía sin nevar, salimos hacia el Rocky Mountain, esta vez con Lili y Dany, minutos después el paisaje cambia, seguimos la ribera de un río que se congela, subimos poco a poco, hacia las montañas nevadas, !voila¡, venados, guapitis, caribus y otros bichos cuyos nombres por supuesto no sé, pasan tan cerca que nuevamente me sorprendo. Llegamos a nuestro destino, allí por fin veo nevar, la sensación de pisar la nieve, de que te caiga en los labios, de verla acumularse sobre las ramas de los árboles y el ver un lago congelado son la emoción al 100%.

Al siguiente día y aprovechando aún el carro, fuimos a otro parque, otro sendero junto al río Cache La Poudre, se sumó la Brit, esta vez no hubo nieve pero si material para mi trabajo.

Así, repleto de actividades continuamos, una fiesta de regalos tontos, donde me gané música de cantinero mexicano y conocí al archifamosísimo G.W. que tanto he citado en mi tesis y en mi trabajo. Probé delicias de la gastronomía mexicana y aunque no se crea, vine a los EEUU para ver el final de "la Dueña", telenovela mexicana de la que había visto un comercial en Caldas.
Se llegó la navidad y con ella los regalos y más cenas, a una de esas viene Eugenio, esposo de Lili, padre de Marian, diseñador industrial como yo, y como yo no ejerce; Marian pide un vaso de agua, Eugenio se dirige a la nevera, pone el vaso en el dispensador, presiona el botón "water" que es lo que quiere, espera a que la nevera haga algo, mueve el vaso en busca del sensor que detectará el vaso y lo llenará, para que medio segundo después yo le diga, "presiona este botón con el vaso"... por los dioses, el problema es de todos los diseñadores industriales de latinoamérica ¿o será de los que no ejercemos?.
La noche de navidad es romántica, no les contaré mucho, Bones cocina como las diosas (si es que las diosas cocinan), vino, velas y la música que nos gusta... Feliz navidad para todos.

Volveré a escribir el año entrante, feliz año mis escasos lectores, hablaremos de California a mi regreso, ahhh y de Lucky, aún no les hablo de Lucky.


1 comentario:
mi cuate, que maravilla de viaje, esto ya es ganancia! slaud pro los amores que te desplazan la mente y te llenan la vida de nuevas imágenes.
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