miércoles, 20 de abril de 2011

Volver...dejar, encontrar

¿Lo dejarías todo por el otro?, pregunta de enero después de "Comer, rezar y amar", "siempre sostuve que si dejaría todo por amor, pero ahora que lo pensaba, realmente es difícil, uno se ata a las cosas, a los sitios, a un no sé qué...pero si, lo dejaría, por ti"...la respuesta dos días después.

Así, la conversación cambió lo que veía en el futuro, fue el momento de planear, de calcular, de no calcular y de no planear tanto. Abril o mayo parecían lejanos pero con dos trabajos y una tesis por terminar, el lejano se fue pasando y de repente ya era el tiempo de volver.

¿Pero, realmente qué dejas?, pregunta de enero, "no mucho, la verdad", la espontánea respuesta.

Entre tantas pasó lo de la piel, así ya no eran sino una tesis por entregar, dos contratos por terminar, un cáncer por curar, unos trastes por llevar, muchas cuentas por cerrar y la vida por pensar.

Y se llegó el día, mientras se empacan las cosas los recuerdos y los pensamientos se alborotan, ¿realmente qué dejo?, dejo mi familia, una casa, una ciudad, un país, dejo el trabajo que me gusta... si, no es dejar todo, pero es dejar gran parte de lo que conozco, es dejar mi zona de confort, dejarlo todo porque a esa zona de confort le falta un elemento, dejarlo todo por amor, ¿Y hasta ahora te das cuenta?, la pregunta de Andre junto con Jacky el día de una de mis dos despedidas.

Las recomendaciones de mi madre, mis hermanos y el cuñado para la nueva vida, la sonrisa, el baile y los abrazos de sobrina, en la segunda despedida. Es el momento de volver.

Nuevamente hacia los EEUU, es la segunda vez así que los temores se han bajado, el idioma deja de pesar tanto y puedo hablar en el avión, el paisaje ocre en las ventanas y al llegar encontrar los mismos árboles desplumados que florecen antes de reverdecer, lo sonrisa de Huesitos, sus abrazos, sus regalos, el paisaje es ahora conocido, mi primera primavera; nos reencontramos con las calles de este pueblo de cuento, los patos han migrado y sólo unos cuantos solitarios, deambulan sin norte entre las calles.

Y ya llevo unos días, sintiendo esta alegría, feliz con Mis Huesitos, y luego me sorprendo, sentir que todo sale, sentir que todo fluye; y justo cuando pienso que entiendo mejor el inglés y justo cuando siento que sé pedir café, me encuentro en el Down town y me sucede esto:

- I want an americano
- Ok, with sugar?
- No, without sugar, thank you
- So, $&(/&)=))=??¿?==)$ame
- Yes with cream, thank you

Minutos después en el punto de entrega del café dicen:
- An americano for Mr Cream.
Ahora me llamo Mr Cream.

viernes, 15 de abril de 2011

Chau Maca

Las locuras propias de los momentos críticos del desamor guiaban las decisiones de aquel tiempo en que se vivía un nuevo despertar.

Pasar de un apartamento propio a uno rentado, pasar de viajar dos horas diarias en bus, a caminar 15 minutos diarios a la oficina, pasar de ver Monserrate del tamaño de una lenteja, a estar a una lenteja de distancia. Es la zona bohemia (pero no soy bohemio), es que allá vive Zlop (aunque luego se fue), es que allá es muy bonito (aunque eso si es cierto), es que allá es muy seguro (y a los tres días me atracaron).
Así, sin mucho escoger, sudando por la empinada caminata, con desconfianza por la vista desde afuera, me encantó la mirada desde adentro, mi ventana sin edificios ni casas al frente, el bosque en mi ventana.

Mi casa en la Maca era de puertas abiertas, Zlop, Male, Iv de Vill y Aleja en los primeros días, tardes de tertulia y vino, tardes de cocina donde Zlop; "es que allá se van los divorciados" dijo Ednaed por esos días, poco a poco, y aunque no me di cuenta pasaron cuatro años repletos de historias de las que este blog apenas se ha enterado.

Cuatro años, 120 viajes (entre cortos y corticos), 6 países, 4 plantas, 18 peces, 2 portátiles, 3 cámaras, 12 jeanes, 8 tenis, 4 empleos, incontables restaurantes y mmmmm la otra cuenta nunca la publicaré.

Hoy mientras empaco se recuerdan las historias, "...pero vos por favor no te vayas", sonrío, pensar que hace rato ya nos fuimos.

Nuevamente miro la ventana, busco la lluvia de los últimos días, sonrío, siempre tuve nube propia; busco el águila que Bones me mostró alguna vez, sonrío, sólo mirlas es lo que hay; busco la luna llena que hoy se pone, esa luna que desde aquí se ve cerca, sonrío, la luna se ve cerca en todas partes.
Termino de empacar, chau pues Maca.

Hoy las locuras propias del amor guían las decisiones que me llevan a vivir el nuevo sueño.

viernes, 8 de abril de 2011

De cara a la realidad II

Aún a la espera de un abrazo que desde el día de la noticia no se da, llegó al día de la cirugía, me acompaña mi madre, "por qué eres así de duro contigo", me dice al tiempo que pienso en que debo pasar de fuerte.
En la sala me espera la doctora, hace una llamada, entra un nuevo doctor, mira F, te presento al dermatólogo y oncólogo. Me habla de que con el cáncer no hay que ser tacaño, hay que quitar lo que más podamos, me dibuja la cirugía en el rostro y le digo que ya no sé si quiero saber más. Hablan entre ellos, del colgajo, del tamaño del tumor, de lo grande que es... poco a poco la fortaleza se me hace trizas, deciden posponer la cirugía.
Pongo cara de sonrisa (soy experto emoticón), le digo a mi madre que la harán en dos días, que tranquila, la acompaño y tomo un taxi en el que vuelvo a ser yo, el sensibilito. Hablo con Bones le confieso mis miedos, quiere viajar, se me sale nuevamente el "fuerte".
Con la noche se van los miedos, con el amanecer la fortaleza; una cita para a segunda opinión y heme en el instituto de oncología, haciendo vueltas, mientras el doctor del centro me pregunta si estoy bien con la noticia y cómo me siento.

Ahora si, se llega el día, 4:30pm, esta vez con Lu de compañía, ya en la sala, las bromas previas, la anestesia que al ser local evita el dolor, pero no que yo sienta; así, siento cuando trazan las líneas y luego las repiten con el bisturí, siento como cortan, escucho el clic de las tijeras, siento la sangre salir, al fin y al cabo están trabajando en mi rostro. Pasan los minutos, siento el electrodo que cauteriza, siento las puntadas internas, luego más cortes y las puntadas externas, al cabo de una hora la cirugía termina. Las bromas de los doctores que dicen que me hice medio lifting, me hacen apartar de esa hora en la que mis pensamientos no se alejan de mi rostro.

Sin mareos, sin hemorragias, sin hematomas me levanto, agradezco a los doctores, me veo al espejo, no veo nada raro; rumbo a la casa de mi madre, me comunico con Bones que andaba pendiente, al llegar Aleja mi sobrina de dos años, corre, me pregunta con la voz más dulce del mundo "como estás tío", al tiempo que me da sin pedírselo el abrazo que había esperado.

PD: :D :) ya tengo los resultados de la patología