viernes, 8 de abril de 2011

De cara a la realidad II

Aún a la espera de un abrazo que desde el día de la noticia no se da, llegó al día de la cirugía, me acompaña mi madre, "por qué eres así de duro contigo", me dice al tiempo que pienso en que debo pasar de fuerte.
En la sala me espera la doctora, hace una llamada, entra un nuevo doctor, mira F, te presento al dermatólogo y oncólogo. Me habla de que con el cáncer no hay que ser tacaño, hay que quitar lo que más podamos, me dibuja la cirugía en el rostro y le digo que ya no sé si quiero saber más. Hablan entre ellos, del colgajo, del tamaño del tumor, de lo grande que es... poco a poco la fortaleza se me hace trizas, deciden posponer la cirugía.
Pongo cara de sonrisa (soy experto emoticón), le digo a mi madre que la harán en dos días, que tranquila, la acompaño y tomo un taxi en el que vuelvo a ser yo, el sensibilito. Hablo con Bones le confieso mis miedos, quiere viajar, se me sale nuevamente el "fuerte".
Con la noche se van los miedos, con el amanecer la fortaleza; una cita para a segunda opinión y heme en el instituto de oncología, haciendo vueltas, mientras el doctor del centro me pregunta si estoy bien con la noticia y cómo me siento.

Ahora si, se llega el día, 4:30pm, esta vez con Lu de compañía, ya en la sala, las bromas previas, la anestesia que al ser local evita el dolor, pero no que yo sienta; así, siento cuando trazan las líneas y luego las repiten con el bisturí, siento como cortan, escucho el clic de las tijeras, siento la sangre salir, al fin y al cabo están trabajando en mi rostro. Pasan los minutos, siento el electrodo que cauteriza, siento las puntadas internas, luego más cortes y las puntadas externas, al cabo de una hora la cirugía termina. Las bromas de los doctores que dicen que me hice medio lifting, me hacen apartar de esa hora en la que mis pensamientos no se alejan de mi rostro.

Sin mareos, sin hemorragias, sin hematomas me levanto, agradezco a los doctores, me veo al espejo, no veo nada raro; rumbo a la casa de mi madre, me comunico con Bones que andaba pendiente, al llegar Aleja mi sobrina de dos años, corre, me pregunta con la voz más dulce del mundo "como estás tío", al tiempo que me da sin pedírselo el abrazo que había esperado.

PD: :D :) ya tengo los resultados de la patología

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