jueves, 10 de noviembre de 2011

Intento de mexicanización

Debo admitir que tengo un poco olvidado este mi espacio virtual, quise escribir sobre un periplo por cuatro estados de México, el día de los muertos, el gato (tenemos mascota), los quejares, pero el trabajo que no es mucho me ha mantenido ocupado.

El regreso a Colombia se aproxima, después de siete meses aquí ¿tengo algo de mexicano?. 
Día a día lucho por mantener intacto mi acento, sé que tengo la facilidad de imitar acentos, sé que imito muy bien el mexicano, aunque parece que no sale con mi apariencia porque me siguen diciendo ¡usted no es de aquí!.

Procuro no usar el verbo "platicar" no me gusta, como no me gusta decir "checar", tampoco pluralizo "las gentes" y prefiero el verbo iniciar al principiar, también prefiero trípode a tripíe y mil arepas a 10 tortillas o tacos. Hemos convertido esta casa en la "en bajadita colombiana" porque queda en una loma y porque cocinamos colombiano, sin chile.... total ¿qué tengo de mexicano?.

Preocupado por este asunto me di cuenta de que los mexicanos se caracterizan por ser "machotes" y se ven más "chulos" si llevan barba, hace justo dos semanas cuando estaba en el DF decidí dejármela crecer.

El DF es una ciudad más bonita de lo que muchos la describen, la metrópoli más grande del planeta estará contaminada, habrá pobreza, el tráfico es una mamera, pero la arquitectura es bonita, las calles amplias, con parques hermosos y repleta de cultura (de ayer y de hoy), cultura viva. El metro o el bus cuestan la tercera o cuarta parte de lo que cuesta en Bogotá, las bicicletas públicas son divinas y tienen unos museos espectaculares, además de ser una ciudad que goza del desorden propio de América Latina.

Pero lo que más me sorprendió de Ciudad de México, es que a pesar de ese imaginario del mexicano machote (machista), el DF es altamente tolerante y abierto a los LGBT,  no puedo presumir de haber viajado mucho, pero ni en Santiago, San José (CR), ni en San Francisco, ni en LA, en fin, en ninguna otra ciudad había visto que gays y lesbianas pudiesen ser tan abiertos en sus expresiones como los vi en el DF.
Por esos días llegué a una conclusión, para ser gay hay que ser muy macho, muy macho para que una cultura machista te acepte. 

¿Y mi barba?
Hoy, dos semanas después ha crecido, sin embargo, me he dado cuenta que lo pelos de mi barba se tienen que gritar unos a otros para poderse escuchar, (así de lejos se encuentran), mi barba crece como  una suerte de poliamorfo asterístico, es decir cada pelo en un sentido, dirección y color diferente. Frente a la cara de Bones quien me había apoyado en esta causa, la cuchilla quitó hoy mi intento de mexicanización.

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