Tiempo sin hablar de los temas del corazón, quizás porque con la vida vamos perdiendo esa visión romántica del amor. Sin embargo, los azares traen de regreso el tema en una conversa con zlop.
Gusanos inmortales van y vuelven, a veces se peca por llamar "amor de la vida", cuando el tiempo se encargará de decir que ese tal no existe, a veces te preguntan ¿Soy el amor de tu vida?, respondes que sí y preguntas lo mismo, ¡No creo en eso! es la respuesta.
Hablar de amores de la vida es endulzar con romanticismo la realidad... ¿Y entonces qué harías? dice Zlop. No decirlo. Es un engaño mutuo.
Decidimos mejor hablar de nuestros recientes cambios de estrato, recordamos los tiempos de Zlop y sus gustos hippies en que cualquier cuentero le encantaba y en los que el drill y la camisa a cuadros me acompañaban de pinta. Ahora con las mismas locuras andamos en el mundo académico y gracias a nuestras parejas subimos de estrato. Pero es que bien merecido nos lo tenemos, bonitos, inteligentes, fieles y románticos.
Con las risas virtuales nos despedimos, cada uno debe volver a su mundo académico.
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