La bienvenida contractual a la U fue una charla sobre la transformación histórica de la educación y con ella la evolución de la palabra profesor, luego maestro, luego docente y llegar hasta lo que seremos: facilitadores. En la era de la información y la tecnología, los chicos ya no necesitan que les enseñes definiciones, esas las encuentran en el celu, tampoco las rutas y procedimientos, esas están en Internet, ellos en palabras del conferencista necesitan un intermediario, un traductor que vaya más allá de textos y teorías, que hable de aplicación, pero también propenda por el saber de dónde vienen las cosas y las teorías.
Independiente del término, ayer 15 de mayo se celebró el día, por primera vez tengo un día, pues aunque existe el día del diseñador, es del gráfico y yo soy industrial, adicionalmente ya ni industrial soy. Tampoco soy papá y aunque soy una madre, pues hijos no tengo.
Con las expectativas de celebrar el día busqué en Facebook, correos, incluso llegué a clase esperando comentarios. Si bien no se trabaja esperando felicitaciones, existe una necesidad de saber que estás haciendo bien las cosas.
Meses atrás discutía sobre la importancia de la docencia, qué tanto un maestro puede dañar la vida de un estudiante o por el contrario darles una luz. Bones habló de inspiración, "hay profesores que inspiran".
Días después en clase le dije a un estudiante que no hiciera cierto tipo de afirmaciones discriminatorias y tampoco pusiera en duda la inteligencia del otro. Me respondió que así lo trataban los profesores, le dije que ellos no estudiaban bajo el supuesto de llegar a ser como sus maestros, su meta no es ser como sus profesores, ustedes deben trascender y ser mejores que ellos; en ese momento una onomatopeya colectiva tipo exhalación fue la respuesta.
Justo con ese grupo tuve clase ayer, en medio de la crisis que vivió Bogotá, tuve que hacerles parcial, tuve que pedirles que no usaran sus celulares, pero que en media hora los dejaría hablar con sus padres para que supieran que estaban bien, supe que ellos y sus padres me llamarían indolente, mediamos y acabado el parcial salieron y acordamos recuperar clase después.
Volvamos a mi día, eran las 4:00pm y ningún estudiante me había dicho feliz día, en el facebook se felicitaba a los profesores que inspiran y yo no me sentía como uno de ellos.
Recordé entonces que mis alumnos invitan a estudiantes de otras carreras a mis clases, que varios me buscan para que los asesore en temas de otras asignaturas, recordé el cambio del alumno que no sabía escribir hace tres meses y ahora me dice con orgullo que aprendió, me encontré con dos anteproyectos de tesis en mi escritorio cuatro semanas antes del plazo (nunca había pasado algo así en la Facultad), recordé las entregas de los futuros consultores, esos mismos que ayer no me dijeron nada.
Recordé que el estudiante pasante que me ayuda, ha decidido seguir en el mundo de la academia.
Vibró el celular y encontré un mensaje de una alumna, de aquellas que nunca recuerdo el nombre, con un mensaje muy importante : feliz día maestro.
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