"Esas quejas por el contrario hablan muy bien de ti". La respuesta de la jefe cuando le planteé que los estudiantes de tercer semestre habían pasado una queja porque les puse muchas lecturas, densas y les exigía mucho.
"Profesor sobre teorías de desarrollo pongamos un video" una de las frases pidiendo bajar lo denso de las lecturas, mientras otros ya lo empezaban a entender: "leí a Esteva y a Escobar, no entendí nada, no me queda claro qué es desarrollo, hay muchas versiones, sé que muchos lo ven únicamente como crecimiento económico, pero no es claro finalmente a qué se refiere", como ven lo empezaron a entender.
Paralelo los alumnos de maestría no superaban el primer artículo sobre desarrollo y consideraban imposible no asociarlo a crecimiento.
Pasaría el semestre, es la clase final, hablamos de economía ecológica, de la diferencia entre sostenibilidad y sustentabilidad, de ecología política y cerramos con un diálogo que lleva del feminismo al ecologismo.
"Nunca dejen de cuestionar y cuestionarse, no se queden con lo que dicen sus profesores.
Sé qué estudian administración de empresas, pero no todo es para hacer negocio, no todo es rentabilidad, están en libertad de ver la vida como empresa pero la vida no es una empresa, imagínense qué pasará si el gerente de sus vidas no les gusta, ¿lo echarán y quién gobernará sus vidas?, cuando la vida es empresa no se habla de sueños sino planes y metas, se habla de eficiencia y no de felicidad, permítanse entonces equivocarse". El cierre de mi clase.
Pasarían dos semanas y mientras presentan sus informes finales escojo un representante de cada grupo para el debate en frío sobre sustentabilidad y desarrollo del turismo, las siguientes algunas de sus respuestas:
Nos educaron y nos han educado para competir, para ser individualistas, una nueva mirada supone ir más allá, no se trata de competir, se trata de construir entre todos.
Hablamos de la cultura muisca como extinta y del pasado, desconocemos la cultura actual, nos enseñan a buscar modelos de Japón, EEUU, como si fueran lo mejor y no buscamos construir soluciones desde aquí.
Lo primero y lo más importante es consultarle a la comunidad local, si esta de acuerdo, si quiere o no el turismo, no podemos llegar como los expertos administradores con la solución que creemos adecuada, sin haber hablado con ellos
Los cambios se dan paso a paso, nuestra generación ya se preocupa por esto, hace 50 años no se hablaba de turismo responsable, Hoy los futuros profesionales ya sabemos que no se trata de rentabilidad y nada más, ya sabemos que debemos preocuparnos por mucho más.
El cambio solo será posible a través de la educación, antes de esta clase pensaba como los demás, como nos lo enseñan que sostenibilidad solo es mantener las cosas en el tiempo, mantener la empresa rentable, y no es un concepto más integral.
Si nos preguntan si es sostenibilidad débil o fuerte lo que acabamos de presentar, por supuesto que es débil, desde el momento en que nos referimos a medio ambiente lo sabemos.
Seguimos bajo una mirada antropocentrista, hablamos de conservar la cultura y los recursos naturales, pero porque pensamos en el valor de uso que tienen para nosotros.
Atrás la generación de docentes de vieja escuela, los administradores de otrora, duermen hasta que el hambre les recuerda que el debate debe terminar.
Mientras los escucho y sus palabras me conmueven, siento un orgullo mezclado con satisfacción, todas las posturas de desarrollo a escala humana y posdesarrollo que los economistas llaman utopías, hoy se hacen esperanza de un futuro mejor.
Hoy me acostaré sabiendo que si es posible cambiar el mundo.
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