martes, 16 de julio de 2013

38

La vida va cobrando aceleración, se me hacen tan cercanos los 30 y ya estoy a 2 de los 40.

Y así el espejo espejito que no miente, muestra las arrugas junto a los ojos, la frente cada vez más grande y la falta de colágeno que por momentos hacen extraño ese reflejo y me doy cuenta que quien miente es quien al verse no se ve, no se reconoce.


Temo entonces no saber si soy viejo o soy joven, adulto contemporáneo, las nuevas pasantes rondan mi edad, pero los hijos de mis compañeros de colegio ya van a mitad de carrera.
Ha sido el año de la lectura, dice Bones que por ser profesor. Mi madre se ha dado cuenta que de diseñador cada vez menos y que me he vuelto ecológico, así que un bello libro ilustrado con datos clave además de regalo para mi es para mis estudiantes.

Los intentos y avances de huerta con Bones reciben la ayuda de un libro que a mis 38 y luego de más de 22 de haber aprendido a hacer cajas me enseña la simpleza en las soluciones.

Mi enamoramiento por la economía ecológica y la economía no aritmomórfica recibe un poemario como premio.

El Dr Jiménez sin que sepa de mi cumple, estuvo en París y en una librería se acordó de mis locuras, me comparte un libro sobre la construcción social de la imagen, habrá que aprender francés.

Y para mi afición a la fotografía, mi hermano que sabe que no siempre llevo la cámara me regala lentes para el iPhone.

Mi sobrina a sus ya 5 años me regala un retrato, y mientras partimos la torta va jugando con los muñequitos de Monster Inc que me regalaron, luego pelearíamos por quien se come la crema de la torta pegado a los muñequitos.

Sin olvidar mi blazer hipster con chaleco regalo de mi hermana en mi recién estancia en Chile.

Son ya 38 y como siempre la mirada a lo que se ha hecho y lo que se hará, si ha de ser doctorado en Colombia he alcanzado la edad límite, si ha de ser que me dedique a cambiar el mundo estoy en la edad clave, en el camino a la felicidad muy bien, hace rato que sé de ella y de no buscarla.

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