jueves, 24 de octubre de 2013

La clase siguiente

En mi sueño de un mundo mejor, las clases son mi espacio para la reflexión sobre ese otro mundo posible; a veces los trabajos y respuestas de los estudiantes me hacen optimista, a veces me quedo cinco minutos en el salón y alcanzo a escuchar la clase siguiente. 
Yo les digo dejen de echar carreta e inventarse datos y cuentos, que para eso aprenden metodologías de análisis y construcción del conocimiento; el siguiente profesor los felicita porque están echando unos cuentos con buena carreta.
Yo les digo que no todo es competencia, les hablo de colaboración; el siguiente profesor les habla de las fuerzas de competitividad de Porter.
Yo les hablo de Ángel Maya, Heidegger, Leff, el siguiente profesor habla del filósofo mexicano el "Chavo del 8", ni siquiera reconoce la diferencia entre el personaje y el autor, que pena con el señor Gómez Bolaños.
Yo les digo que la vida no es una empresa y que por ende no hay que ser gerentes de la nuestra; y el siguiente profesor les habla de la "gerencia de sí mismos".
Yo les digo "Ustedes vinieron a aprender, a construir socialmente, a reconocer y valorar la diferencia"; el siguiente profesor les dice "ustedes vinieron a aprender a hacer plata".

A veces creo que estoy en el lugar equivocado, diciendo que el dinero no es lo más importante en la vida, que la vida no es empresa rentable, hablando de colaboración, solidaridad y ética en una facultad de administración de empresas en la que a cambio de clases les venden sueños de gerentes millonarios, gerentes exitosos que saben hacer plata no importa a costa de qué, ni de quién.

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