martes, 18 de febrero de 2014

Yo también crearé mi secta y la llamaré religión

Y montaré cursos, daré diplomas, graduaré estudiantes y aprenderán de dioses de aquí, de allá y del más allá, pero también de mitos y leyendas, de física, metafísica y filosofía, con los nombres y lenguas de aquí, allá y el más allá. No será tan fácil como en otras sectas en las que solo hay que leer un libro. 

Y hablaré del monte Sin Ahí como metáfora de los no lugares, de la gente sin tierra, de los desterrados. 

Yo también crearé mi secta y la llamaré religión, animales, plantas, hongos, bacterias, piedras, agua, aire, seres vivos y abióticos tendrán derechos y serán respetados, pues la naturaleza será la mayor de las deidades.

Y no habrá uno sino muchos dioses, pues al sol se le agradece que exista el día, la energía y la luz, y como el sol brillan millones de estrellas en el universo. A la luna se le agradecen las mareas y la luz en la noches, y así, a cada elemento de la naturaleza tenemos algo que agradecer.

Yo también crearé mi secta y la llamaré religión, en ella el perdón de los pecados requerirá no solo de recitar párrafos de arrepentimiento, para que dejemos de pecar y lavar nuestras culpas con rezos.

En ella no habrá un mundo nuevo, para ver si cuidamos el que tenemos, tampoco habrá otra vida, para ver si valoramos la que vivimos. 
No habrá demonios ni diablos, para que cada quien asuma la responsabilidad de sus errores.
Y los dioses no harán favores personales, para que cada quien asuma sus responsabilidades

Y en ella el temor a dios no será el impulso, lo serán el respeto, la comprensión, la solidaridad y el amor. Por eso en mi religión permitiremos gais, lesbianas y transexuales, porque en mi interpretación, uno de los dioses dijo claramente "aménse los unos a los otros" y no "aménse los unos a las otras".

Y la fe no será la disculpa de la ignorancia, la calma para los miedos, ni el límite a la inquietud, mucho menos la respuesta a lo desconocido. La fe no será ciega, tendrá ojos, nariz, boca, piel y sobre todo cerebro. 

Y tampoco cobraré diezmo, allá el que pueda ayuda al que lo necesita. Y los milagros no serán multiplicar pan y vino, pues ya somos una sociedad obesa, mal nutrida y ebria. 

En mi religión no habrá pastores, porque los humanos no son ovejas o borregos que necesiten pastor, ni los borregos y ovejas son humanos, que necesitan religiones, pues ya son felices.  Tampoco habrá reyes ni estructuras jerárquicas en las que un dios habló con un humano y lo hizo el elegido; en mi religión con tantos dioses y la naturaleza como la principal deidad todos estamos en línea directa.

Yo también crearé mi secta y la llamaré religión, admitiré que no somos mormones pero si mamones. Acepto que mi religión, como todas las religiones y como todas las creaciones humanas tienen el problema de que al ser el fruto de la visión de una cultura, desconocen las otras visiones, por eso no trataré de convencer a nadie, por eso es mi religión.

Acepto el reto, sé que sería más fácil vender la idea de salvar almas a vender la idea de salvar vidas; sé que sería más fácil ilusionar con un mundo mejor inexistente, que mejorar el que conocemos. 

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