En avión más grande los huecos se sienten menos que en aquellos recuerdos de avionetas cruzando los Andes para llegar a esta ciudad a la que hace años no venía, Armenia.
Entrada la noche, nos recibe en el aeropuerto un grupo de gente que grita "ueeeeehhh" cuando salimos de la entrega de maletas, mi cara de emoticón sorpresa produce sus risas. Una papayera aguarda hasta que llegan las que juro son tías que viven en Florida y vienen cada año cargadas de regalos de prenavidad.
Es invitación así que lo único que hay por hacer es esperar media hora a que me recojan, Liliana y su pareja aguardaban dentro de un auto, sin avisos, sin preguntar, tube que acercarme para saber si eran ellos mis transportadores.
Es de noche así que debo imaginar las montañas, los yarumos y guadales a lado y lado de esta curva carretera. En la mañana de hoy tuve clase desde las 7:00am y salí a las 3:00pm directo al aeropuerto, agenda que los anfitriones no conocen así que cuando llego a las 8:00pm al parque de Salento, Javier me espera, me lleva al hotel a que deje la maleta pues debo ir a una tertulia de trabajo en un bar temático de los años 60.
Tras dos horas de reunión, los prometidos aguardientes de los que solo se vieron las copas vacias, cuatro intentos de escapada para ir a preparar la conferencia, y una picada que entretiene el hambre, por fin casi a media noche del tercer día en que no duermo bien, me voy a descansar.
La lluvia comenzó a las 10:00pm, son las 8:00am del siguiente día, ya desayunamos, hablamos, sigue lloviendo y debemos iniciar la jornada por la que nos invitaron, aun no he visto las bellas casas y calles de Salento. Media mañana de discursos, la otra media somos conferencistas, Edna y Sandra arrancan aplausos con sus propuestas y yo, carcajadas.
La única calle que conozco es la que atravesamos de lugar del evento al hotel-restaurante que queda justo al frente, la tarde es de taller y las lluvias no paran.
Edna me comisiona una vez más para que dirija los talleres, lluvia de problemas y planeación estratégica de soluciones, así se llegan las 5:00pm hora en la que los grupos presentan sus resultados. Las carteleras divinas producen en Edna una alegría que me sigue sorprendiendo, luego la explicación de las estrategias por parte de los locales aumenta la sonrisa de Edna, sonrisa que por momentos se convierte en carcajada cuando le dijo que hemos encontrado mi reemplazo para la clase de diseño de producto turístico.
Poco a poco el salón se oscurece, pues en el colegio en el que estamos no hay bombillos, así de pobre es o nunca se imaginaron que en la noche se hiciera algo.
Sobre las 7:00pm terminamos. Javier esta vez nos espera en el hotel para llevarnos al aeropuerto, hora y media de viaje, la espera en el aeropuerto de Armenia, el vuelo, la espera en el aeropuerto de Bogotá y hacia media noche llego a mi casa sin haber podido pasear por las calles de Salento ni por el Valle del Cocora, en una viaje que paradójicamente era para trabajar por el turismo.
PD: durante los recorridos por carretera y los vuelos, vuelvo a los talleres, me sigue sorprendiendo la cara de Edna, pero me alegra que valore nuevas formas de construcción social del territorio.





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