lunes, 13 de abril de 2015

Providencia, pero con estudiantes

- ¿Qué harás entre el 11 y el 16 de marzo?

- Aparte de las clase, no tengo nada preparado. 

- Te vas a Providencia con los de noveno

Al colgar el teléfono una mezcla de sentimientos, la felicidad de retornar a uno de mis destinos preferidos de Colombia y la preocupación porque los estudiantes de noveno fueron los más difíciles que tuve, aparte de ser la peor evaluación docente que me han hecho.

No estuve cuando les avisaron que yo sería el profesor encargado, no pude ver sus caras, pero por la carta que pasaron pidiendo que yo no fuera, sé que felices no estaban. 

Ese sería el menor de los problemas, estudiantes de turismo escogieron un hotel al lado de la isla donde no harían entrevistas, no cotizaron transportes y juraban que se podían mover a pie a todo lado, eso requirió mi primera charla: aspectos básicos de la isla de Providencia.... Como es que nadie nos dijo que Providencia era caro, gritaban indignados los futuros profesionales. 

Posteriormente, en un territorio colectivo de raizales, los estudiantes habían cotizado un plan todo incluido con la agencia de viajes foránea que durante décadas ha intentado acaparar el turismo en el archipiélago. Esto requirió la segunda charla: historia, problemáticas y conflictos alrededor del turismo en Providencia. 
Luego serían cambios de tiquetes, temporada alta, los altos costos y hasta un trabajo mediocre que casi significa cancelar la salida. Finalmente un mes después salimos. 


En el aeropuerto de Bogotá el ambiente era cortante, al llegar a San Andrés empezaron las preguntas, qué hacer mientras el vuelo a Providencia, además de las quejas de estudiantes de turismo que juegan a ser turistas por el desorden de maletas. Me dirijo a un taxi, ¡quienes quieran almorzar conmigo voy a un restaurante de comida tradicional!, resultaríamos los 9 del primer vuelo, el ambiente se hizo más ameno. 

Hacia Providencia el hielo se empieza romper, les hago bromas sobre el vuelo, les cuento qué están viendo, dónde mirar y a qué tomarle fotos; al observar los colores del mar de Providencia y su arrecife coralino, la felicidad emerge. En el aeropuerto les pido que se detengan a ver la arquitectura, en el recorrido en taxi les digo que observen los detalles, los paraderos de bus en forma de animales, la gente en sus casas, el bosque... Hablen con el taxista, escuchen la música del taxi. El primer grupo está feliz. 

Mas tarde llegarían los otros dos vuelos, poco a poco el grupo en la playa se hacía más grande. La reunión, el reto, la cena y esa noche nos dieron las 11.00 pm corrigiendo sus instrumentos de investigación. 
Con sus equipos y trabajos asignados, salen el día dos a trabajar. Yo salgo después de revisar otros instrumentos de investigación y me encuentro en Santa Catalina con varios de los grupos, hago las veces de guía turístico, profesor que les hace aportes y hasta les recomiendo dónde y qué comer. Ahhh y por allá queda la ... "No traje la ropa adecuada para la playa nudista"

Citadinos acelerados se enojan porque los isleños atienden al ritmo de su cultura, "pésimo servicio" dicen con la seguridad que les da estudiar turismo pensando que aprenden a ser turistas... "Pésimo servicio el de los taxis, no responden a la hora del almuerzo, ni de la cena, ni después de las 11.00 pm"... Les había dicho que es su cultura, descansan a esas horas, comen, no viven para trabajar. 

Más tarde, al destino considerado el paraíso de Colombia, los estudiantes de turismo lo llaman moridero, "dónde están los gusanos, el skysurf" " aquí no hay playas como las de San Andrés", "y la rumba".
Seis meses antes vinieron un grupo de estudiantes a los que esta experiencia les cambió la vida, los de hoy se irán sin haber escuchado lo que les dijeron, sin haber observado lo que vieron, será un paseo más a una isla cuyas playas no son como las de San Andrés... 
Jennifer les habla, les cuenta sus historias, les da sin que se lo pidan las claves para sus trabajos de investigación, les responde las entrevistas sin que le hayan preguntado, pero sus oídos sordos se limitan a lo que sus ojos les muestran, es la de la agencia de viajes. 
F relájate, nada puedes hacer. 

La noche dos es de evaluación del día, el regaño a quienes deliberadamente incumplieron citas de entrevistas y el reto de tener que cuadrarlas nuevamente. Iniciamos un conversatorio sobre los resultados de sus entrevistas, en algunos empieza a surgir la sensibilidad por la realidad de este territorio, comparten sus preocupaciones por las problemáticas, también la sorpresa porque aquí la comunidad actúa como familia... Se unieron e impidieron que consultores españoles vivieran en diciembre a decirles cómo hacer el turismo, se unieron en contra de las agencias de viajes y las cadenas hoteleras, aquí solo los raizales pueden construir sus hoteles...El mototaxista no es mi competencia, eso no es problema porque todos nos debemos beneficiar del turismo, si a ellos les va bien, a mi también, somos una gran familia. 

Pasan a las quejas, Providencia es muy caro... Entonces les comentamos, ¿sabes cuánto cuesta la energía eléctrica, la gasolina, la mano de obra? ¿Cuánto cuesta el transporte? ¿Sabían que los cupos para salir de la isla en avión o catamarán son limitados especialmente a raizales?

Por mi parte, no puedo evitar el salir a escuchar y observar, la niña espera a que pase a ver quién la llevará al colegio, le hace la parada a motos, autos, camionetas, carros de golf, lo que pase, finalmente para una moto en la que una madre lleva a sus dos hijos, la niña será la cuarta pasajera. El cumpleaños de la monja en el restaurante donde almuerzo, las flores de pétalos morados y fuertes de un árbol, el pato que nada en el arroyo que desemboca justo junto al hotel, los turistas...ahora las charlas con los estudiantes se hacen particulares, me preguntan de todo, me hacen bromas.. Otra evaluación del día, con las equivocaciones que no pueden faltar. 

Viernes de recorrido en lancha alrededor de la isla, somos tantos que nos toca en tres botes, disfrutan como niños el mar, sus colores, la vista del paisaje y también de los guapos raizales... Los más intrépidos piden entrar a la cuenca submarina, son los primeros en subirse a los columpios, llegamos a Cayo Cangrejo, parte del PNN Mac Bean Laggon, las aguas cristalinas dejan ver el fondo que va desde el blanco de la arena hasta los siete colores azules y verdes...."esto es lo mejor de mi vida" nuevamente son felices... Cansados y supongo por estar en crecimiento hambrientos almuerzan, habían pedido permiso para salir a rumbear a Manzanillo ... Vayan pues y sin mi. 

Mientras, siento los dolores resultado del clima y las horas en lancha, me preocupo pues la semana entrante será Nuquí.

Llego el día de la partida, pero la aerolínea ha decidido que joder a la agencia de viajes raizal es su deporte favorito, les cancelan un vuelo, estamos en vilo cuatro estudiantes y yo. 
La primer solución, una estudiante viaja temprano, los cuatro restantes viajaremos con la fuerza aérea, pero la aerolínea se empeñó en que no, viajan 24 estudiantes que por primera vez en su carrera se unieron para jugar el papel de no conocernos, sin embargo, la estrategia no nos funciona y luego de cinco horas de espera en el aeropuerto nos dicen que no regresaremos hoy. 
Para los tres estudiantes que me acompañan estas horas fueron de clase, Josefina les dice las leyes que respaldan a los raizales y empezamos una conversación sobre los impactos de la gestión del turismo, sus modelos de planificación, el poder de las grandes agencias, aerolíneas, cadenas hoteleras y el paupérrimo papel del Gobierno....hablamos hasta de su futuro laboral y mis primeros trabajos...por supuesto todo acompañado de risas.

La vida nos recompensa, tendríamos una noche más en el paraíso, una mañana de playa, una cena, dos almuerzos en los mejores restaurantes de la isla y un regreso en catamaran hacia San Andrés. 

Llegamos tarde a San Andrés, vuelo cerrado, Chepe hace mil cosas para podernos montar al avión, entre raizales se ayudan y somos los últimos cuatro pasajeros en subir al avión, por el camino la trabajadora de la aerolínea que nos acompañaba, pregunta a los estudiantes si tuvieron tiempo de comprar algo, frente a la respuesta y faltando 10 minutos para que saliera el vuelo, les dijo "pues compren aquí, cómo se van a ir sin haber comprado nada"...solidaridad ...eso ya no se ve.

PD.: a partir de este viaje y en conversaciones con Bones, surgió la idea de hacer mi investigación doctoral en Providencia...ya les contaré, ahora me falta universidad.

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