Durante mucho tiempo y hasta hace pocos años, tenía la habilidad de poder definir lo que soñaba. En medio de un sueño, como por arte de magia, cambiaba rostros, personajes, historias, incluso si se trataba de una pesadilla.
Podía programar mis sueños, si no sabía qué hacer en un taller o en una clase del día siguiente, antes de dormir me decía que me lo soñaría, y así lo hacía ¡Ay los talleres y clases que me soñé! ¡Ay de esos sueños que creé!
No sé si fue el insomnio cada vez más fuerte, lo aburrido de las ciencias a las que me dedico, que perdí la conexión o simplemente, que me he hecho viejo, pero, ya no tengo esa habilidad. Ahora, aunque intento programar mis sueños para hacer las tareas de la sicóloga, como cualquier mortal, no puedo controlar lo que sueño. Ahora, como cualquier mortal trato de encontrarle significado a esos sueños inesperados que se sienten tan reales.
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