
Ocho horas mirando en la ventana la lluvia que persigue este bus, del frío de Monguí habría de llegar al frío de la maca y su soledad, adornada con flores amarillas.
Seis días atrás, luego de Max Neef, el Sugar nos recibió, una feria de la gente que es de ambiente, el paisaje es conocido, algunos rostros también, el calor que me gusta, y ese sabor que tiene este Valle para mí. Unas fuertes ganas de trasladarme al sugar se traducen en una petición, pero el jefe a cambio pide demasiado. Increible dos horas que se esperan para ver a la Acuña decir las bobadas de ayer, que me cojo la falda, que me cojo es el pelo, y hasta unió ministerios al estilo de Uribe.
Salvo JAG soy quien más conoce la ciudad, soy el guía para ir a Clowns, Parque del Perro pero no para TinTin Deo. Se imagina uno otra cosa, que quizá era más moderno o tal vez mejor decorado, lo importante es la música y bailando nos divertimos, tengo claro que fuimos parche, los rolitos que no bailan…
Los trancones por doquier, correrías para presentar, tres horitas para el chisme y de resto trabajar. La bella vendedora de mariposas pregunta por mi regalo de hace un año, quiere hacer ecoturismo y tendrá hasta pasarela…Por instantes con seis más, siento sole en el alma, por instantes en el Sugar, haces falta, mucha falta.
Correrías para la exposición que gustó pero disgustó…ya es solo un día más para llegar a hablar conmigo.
Tres intentos hizo el capi para arrancar el avión, los problemas de energía nos encierran una hora en el pájaro de aluminio, a las 10pm en la Maca, apenitas pa empacar. El domingo es pa Monguí.
Para mi es la madrugada, 6.00 am camino del portal Norte, de nuevo la Colcha de retazos cocida con eucaliptos y pinos. Mujeres campesinas vestidas de colores vivos que venden flores con su chal y sombrero negro. Calles adoquinadas de muros blancos y puertas verdes, tierras curtidas con más de 500 años de cultivos que no dan espacio a bosques, plantaciones de eucalipto que dan olor al aire y una lluvia que no para y que parece cargada de hielo, el frío inmenso contrasta con ese calor del sugar de hace tan solo unas horas. Gatos y gateadas que en la noche llegan, un intento por salir a caminar solo alcanza hasta donde las cobijas lo detienen, con ese frío y lluvia, el páramo no es la opción.
En la tierra de los balones y sin que me guste el fútbol una pelota en cueros es el recuerdito, adiós a la colcha, de nuevo al bus de las ocho horas, de nuevo la lluvia, de nuevo conmigo, de nuevo esperando respuesta al olvido…se extraña, se sueña, se mantiene la ilusión y la esperanza, ¿por qué?....no sé
Seis días atrás, luego de Max Neef, el Sugar nos recibió, una feria de la gente que es de ambiente, el paisaje es conocido, algunos rostros también, el calor que me gusta, y ese sabor que tiene este Valle para mí. Unas fuertes ganas de trasladarme al sugar se traducen en una petición, pero el jefe a cambio pide demasiado. Increible dos horas que se esperan para ver a la Acuña decir las bobadas de ayer, que me cojo la falda, que me cojo es el pelo, y hasta unió ministerios al estilo de Uribe.
Salvo JAG soy quien más conoce la ciudad, soy el guía para ir a Clowns, Parque del Perro pero no para TinTin Deo. Se imagina uno otra cosa, que quizá era más moderno o tal vez mejor decorado, lo importante es la música y bailando nos divertimos, tengo claro que fuimos parche, los rolitos que no bailan…Los trancones por doquier, correrías para presentar, tres horitas para el chisme y de resto trabajar. La bella vendedora de mariposas pregunta por mi regalo de hace un año, quiere hacer ecoturismo y tendrá hasta pasarela…Por instantes con seis más, siento sole en el alma, por instantes en el Sugar, haces falta, mucha falta.
Correrías para la exposición que gustó pero disgustó…ya es solo un día más para llegar a hablar conmigo.
Tres intentos hizo el capi para arrancar el avión, los problemas de energía nos encierran una hora en el pájaro de aluminio, a las 10pm en la Maca, apenitas pa empacar. El domingo es pa Monguí.

Para mi es la madrugada, 6.00 am camino del portal Norte, de nuevo la Colcha de retazos cocida con eucaliptos y pinos. Mujeres campesinas vestidas de colores vivos que venden flores con su chal y sombrero negro. Calles adoquinadas de muros blancos y puertas verdes, tierras curtidas con más de 500 años de cultivos que no dan espacio a bosques, plantaciones de eucalipto que dan olor al aire y una lluvia que no para y que parece cargada de hielo, el frío inmenso contrasta con ese calor del sugar de hace tan solo unas horas. Gatos y gateadas que en la noche llegan, un intento por salir a caminar solo alcanza hasta donde las cobijas lo detienen, con ese frío y lluvia, el páramo no es la opción.

En la tierra de los balones y sin que me guste el fútbol una pelota en cueros es el recuerdito, adiós a la colcha, de nuevo al bus de las ocho horas, de nuevo la lluvia, de nuevo conmigo, de nuevo esperando respuesta al olvido…se extraña, se sueña, se mantiene la ilusión y la esperanza, ¿por qué?....no sé

2 comentarios:
Que hermosas fotos acontista. Es fantastico leerte en la distancia, asi se recrean esos lugares comunes tan cargados de nostalgia para vos como para mi. Por cierto, el encanto de Tintindeo es que es un antro, esperabas algo mas de una referencia de Pola Paris? espero que te haya gustado de todas maneras.
Pues me ha gustado, en general los antros me gustan, aunque me sorprendió el mesero con chaleco fluorescente de motociclista, los muros derruidos y pintas tan extrañas....aihh Pola te extraño y no es solo por el dolor de panza que me aqueja
Publicar un comentario