jueves, 20 de mayo de 2010

¿Quieres estar solo?

Enero de 2010, carta a carta, documento a documento en el orden indicado, la fotocopia, los sellos, los 12 sobres de manila, la extra dirección de envío a Bélgica; cada documento latido a latido, el continuo pálpito, esa extraña sensación de saber que le saldría esa maestría y a la vez saber que Bélgica está en la mierda.

Mientras caminaba a tomar el transporte, mientras llegaba a mi casa, en la soledad que me caracteriza pensaba en cuanto la quería, pensaba en que estaba contribuyendo a su sueño aún sabiendo que con eso se iba el mío.

Bélgica se sumó a España, a Brasil, a EEUU, para ese momento ya estaba seguro que su futuro no estaba en Colombia; ella incrédula, yo seguro de su inteligencia, ella desesperada, yo que esperaba que mínimo se ganaba dos becas.

Así en febrero planteó su idea de un futuro juntos si al caso no se iba, lo mismo que su idea de un futuro si se iba, esa dolió. Pero el tiempo pasó y mucho a mucho con sus detalles mi corazón invadió, olvidando el riesgo, planeando una vida, olvidando mis pálpitos.

La suerte estaba echada, es jueves regresa de Amazonas, mientras preparo la cena consulta sus correos, se acerca "oye entre miles quedé de sexta, soy la única latina, me voy a Bélgica", el brindis por su regreso es ahora por su partida, huyo a sus miradas, quiero que sólo vea mi alegría de saber que logró lo que quería.

Postre, ¿quieres que hablemos de nuestro futuro?, le respondo que si, le recuerdo los folios de febrero, pregunto si algo ha cambiado, silencio...

¿Quieres estar solo?, ¿quieres que me vaya a mi casa?

No, no quiero, no me gusta, detesto estar solo, pero parece que es lo que me va a tocar, parece que lo que menos quiero es lo que me toca, volver a estar solo.

Lo lamento, lamento dejarte solo.

El silencio invade la habitación, pide un taxi y heme escribiendo esto solo, con Radio Head y Pearl Jam de fondo.





viernes, 14 de mayo de 2010

Bones, recital B206 en mm mayor




Velas blancas iluminan la habitación, allí, dos copas de vino, dos ramos de flores, una especie de cena y el aire caliente ambientan la escena que me esperaba al llegar de un viaje; sigo sus indicaciones, la encuentro, la pequeña ropa negra deja ver su mar de encantos, la tenue luz acentúa su cuerpo, su piel canela y suave, sus curvas delicadas, su cálida sonrisa, sus ojos casi negros, su rostro dice todo, el mío espero lo mismo.
La cena, el vino, el postre, cerezas compartidas, la crema por su cuerpo, la lengua que la busca, la meta es la locura, la mía y la de ella, y no diré detalles, la noche fue grandiosa, el amanecer también, pensar que ya hace rato la amo con locura, me trajo nada menos, que la felicidad.

La conocí un octubre, casi el día de las brujas, su rostro de 21, su gomelita voz, llegó pa entrevistarme y de una me impactó. Lo hice, me arriesgué, su número pedí, recuerdo a mis compas de oficina, "F se boletió".

Pasaron muchos meses, pasaron muchos viajes, pasaron muchas cosas hasta que al fin volvió; y fue en mes de septiembre (**) que con flores llegó, con vino y con la cena, y así a mi vida entró. (** no fue amor y a amistad, ella olvida esas cosas, olvida cumpleaños, olvida en que día nació).

Vinieron muchas flores, vinieron más detalles, vinieron sus propuestas, vinieron sus locuras, vinieron sus sonrisas; y de repente un día, así de sopetón miré hacia mis adentros, miré en mi corazón, mirara a donde mirara, su rostro estaba allí, allí estaban sus curvas, sus caricias y besos, su voz, su compañía.


Sabe de mi memoria, recuerdo cada noche, recuerdo cada día, recuerdo hasta sus ropas de las primeras citas, no obstante, me ha pedido que no olvide esta noche, ¿y quién podría hacerlo?, ¿quién olvida cuando se vive la felicidad?.

Anoche estuve alimentando el alma y el cuerpo, recital B206 en mm mayor

sábado, 8 de mayo de 2010

De regreso a mi pequeño planeta

Como ábaco en un mundo digital, infructuoso trato de compartirle un poco, tan solo un poco de la felicidad que trae a mi vida; entonces, mientras cada sonrisa, cada beso, cada caricia me mueve el corazón, mucho a mucho y de forma exponencial el enamoramiento crece.
Debo confesar que a veces cuando las miradas de alegría y satisfacción se cruzan, cuando por instantes por su cabeza pasa la idea de un futuro juntos, cuando me habla de la casa que tendremos, del carro, la mascota y de los muebles, la dicha me invade plenamente, para luego cuando la realidad de lo incierto llega, volver a apachurrarme.
Así, es viernes en la tarde, de compras y sonrisas, de juegos sensuales y de fotos, sorpresa es el correo, el sobre es de la U buenas noticias, le dan la bienvenida a los EEUU y entonces en mi pecho se siente aquel temblor; si lo sé, es lo que ella sueña, me alegro y se lo digo, y entonces aquella conversa del ¿que pasará? esa que venimos evitando, se evita en una vez más.

Y quise celebralo con la rumba, con cena y vino aquí en la maca; no obstante es la pasión nuestro licor, su cuerpo junto al mío en esta noche; temprano con luna se ha marchado y se encuentra los problemas de hace meses, se va, se quiere ir ya se aburrió; y yo en sólo minutos ya la extraño, extraño su calor, extraño la vida con ella; de tarde en mi ventana veo el verde, recuerdo que en las nubes dicen que ando, tal vez tengan razón, más solo un poco, he vuelto a mi planeta ese al que amo, el B206, el Bones 206.




domingo, 2 de mayo de 2010

Villa de Leyva de ensueño

Pasadas las 5:00 am el norte es el destino, como mensaje divino la conversión parece ser el camino luego de una película cristiana en el bus, los dos CD cristianos de Roberto Carlos, la música cristiana que ambienta el café donde desayuné y las inscripciones cristianas en las llaves del hotel donde habría de quedarme.

Sin haber sido convertido camino las calles de la colonial Villa buscando dejar pasar las tres horas que le restan al trabajo de Mis Bones, entonces las tomas se hacen lentas y espero bajo un puente hasta que el sol suba para dar la iluminación perfecta.


Para quienes no la conocen, Villa de Leyva es un pueblo como congelado en el tiempo, techos de barro, paredes blancas que cubren el adobe y la tapia pisada; puertas y ventanas en madera verde, café o azul; algunos campesinos con ruana y sombrero en sus calles; paradójicamente son pocos los campesinos, pues se ha convertido en el sitio de artistas y diseñadores, de forma que ves un restaurante francés con una campesina vendiendo albahaca en su puerta.


Pasadas las tres horas, recorremos las calles en busca de un delicioso cordero acompañado de cocteles que en una plaza antigua son la base de la conversa llena de risas y lo que parece ser una vida de ensueño.

Un poco de alcohol en la cabeza no impide el paseo por esas calles empedradas que hacen flaquear los tobillos de los más fuertes, aquel claustro de un antiguo trabajo es el fondo de una moto que se cubre del sol bajo un árbol solitario.

El paisaje que rodea al pueblo luce las heridas del incendió que hace apenas dos meses estuvo apunto de acabar con casi todo, bosques chamuscados, bosques de árboles fantasmas se observan por doquier. A las afueras los muros desnudos dejan ver el barro, los techos cubiertos de flores son jardín.

Allí, en medio de su plaza, súbitamente se detiene, un beso, un abrazo, su boca que se acerca a mi oreja y el ensueño se hace frase ".... contigo por muchos años".