Rápido pasan los días de forma que aquellas primeras clases han quedado atrás y ya estamos en fin de semestre, tiempo de evaluaciones y de paso saber a qué se debe el dolor de cabeza de los últimos seis meses.
Tiempo de presentaciones y entregas finales de estudiantes que además de sorprenderme me dejan una profunda alegría al saber que algo estamos haciendo bien; tanto en investigación como en desarrollo de producto han quedado atrás los días de los reclamos por el nivel de exigencia, por molestar por citas, ortografía y por la forma de exponer.
En el coloquio de investigación los chicos de seminario orgullos de si, reconocen la diferencia entre su nivel y el de otros semestres, además de las gracias me preguntan si estoy orgulloso de ellos, es felicidad muchachos; por los corredores se empieza a hablar del profe nuevo, ¿de dónde salió?, ¿quién es?, sorprendidos los chicos de otros semestres por las preguntas y el control de tiempo para el que fui comisionado.
Es evidente el cambio, es evidente la mejora, dice una colega; están divinas las entregas dice la jefe; hagamos una presentación de los mejores trabajos dice la académica; quizás por estos resultados, me invitan a la entrega de otra asignatura, juicioso espero los 60 minutos de exposición, tomo notas y ¿qué opinas F?
Luego de felicitarlos por el trabajo, les doy algunas sugerencias para la vida profesional, la diferencia entre LCA y capacidad de carga, la importancia de ir más allá de lo que les dicen, por qué no se puede obviar la falta de chaleco salvavidas en un bote, la biodiversidad que se expresa más allá de flora y fauna, de ecosistemas que en turismo son nuestro diferenciador. Luego, entre murmullos y reclamos de los estudiantes, aparece la defensa de los estudiantes como si los hubiera atacado.
En los corredores la energía se torna pesada, miradas que como flechas caen sobre el servidor, llego a la oficina y la jefe dice "me los mataste, los mataste con tus comentarios"... respondo con cara de preocupación y ella dice "pero muy al lugar tus recomendaciones".
El ambiente continúa tenso al tiempo que voy a almorzar, "la verdad F eres un sangrón" la frase de regreso que como conclusión queda del día, justo antes de salir al médico.
Con el sangrón en la cabeza, llego al dermatólogo, infiltraciones e inyecciones muchas en la cicatriz producen la frase del médico para cerrar el día "eres como sangronsito".
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