martes, 28 de enero de 2014

Mutualismo, colaboración e inteligencia natural

Ahora que sabemos que la inteligencia no es exclusivamente individual, ni cualidad única de los humanos; que como sociedad y como comunidad somos también inteligentes y que esa inteligencia junto con los aprendizajes no se mueren con el individuo, sino que hacen parte del legado. Ahora busco más argumentos en la naturaleza para seguir aprendiendo y comprendiendo. 

Una parada en medio de la salida de campo del semestre se convierte en la oportunidad para encontrar un ejemplo de la colaboración y la inteligencia colectiva de la naturaleza:

Esas plantas que están en el sotobosque han aprendido con el tiempo que necesitan modificar su morfología y fisiología para poder sobrevivir en las condiciones de su entorno, no es un individuo que en el transcurso de su vida se modificó, sino que es su especie que generación tras generación aprendió, se adaptó. La inteligencia natural es un legado intergenaracional. 

Pero esa misma planta necesita de las vecinas, de otras plantas y organismos para que en este tiempo, el presente, sobreviva. 

Vemos como la lluvia cae, los árboles más altos reciben con sus hojas fuertes las gotas y les disminuyen la velocidad y tamaño, de forma que las plantas de más abajo de hojas más frágiles no se afecten. 

Los musgos y pequeñas plantas también se colaboran con el suelo, los unos recogen, filtran, distribuyen el agua evitando que se formen corrientes que lavarían el suelo dejándolo desnudo. 

Por su parte el suelo da soporté, nutrientes y en él viven los organismos que procesan la materia orgánica. Llegado el momento esos musgos y pequeñas plantas, junto con la hojarasca de las más grandes también serán nutrientes. La colaboración no termina con la vida. 

Se trata de escalas temporales no lineales, ni sincronizadas, cada individuo tiene su tiempo de vida, como cada especie sus ciclos, algunos viven días, meses, años, siglos y milenios. No se ponen de acuerdo para iniciar y terminar sus vidas, así la colaboración es también parte del legado. 

Vemos como las hojas de los árboles más altos son diferentes a los de las plantas pequeñas, por el agua, por la luz del sol. Las plantas epífitas, sin tronco reciben la colaboración de los árboles para subir y alcanzar más luz. Y qué sería de las árboles sin las barbas de viejo esas epífitas que juegan con el viento, acaso la identidad del árbol no sería diferente, ¿mutualismo identitario? No soy yo sin ti. 

Las ramas de los árboles son también redes de vida donde el agua corre y otras especies viven. 

Las bromelias por ejemplo encantadoras a veces ni siquiera necesitan flor para que el rojo de las puntas de sus hojas la conviertan en una colorida planta de "pétalos" (hojas) rojas y amarillas. 

Hay también plantas pioneras como el árnica en los páramos o los yarumos en bosques andinos, son las primeras en un lugar, solitarias y con fuerza crecen para abrir camino a las especies que vendrán, colaboración como legado y los humanos orgullosos porque heredan en familia 

No es solo colaboración entre plantas, la relación entre fauna, hongos con las plantas, es también de este tipo. El polen, los frutos y semillas son alimentos que reciben aves y abejas que a su vez ayudan en la polinización de las plantas. Bello mensaje, toma mi miel para tu subsistencia presente y a cambio ayudas a mi descendencia. 

El concepto de comunidad en ecología implica que "diferentes" (plantas, fauna, organismos vivos) comparten un territorio, para la ecología los grupos humanos seríamos poblaciones porque todos somos de la misma especie. La biología nos enseña a reconocernos como diferentes para ser comunidad. 

Cuando algunos desde la biología plantearon la competencia como causa de la evolución, cuando se observó la relación entre individuos de la misma especie para descubrir la competencia, las demás ciencias entendieron también que la única forma de relacionarse entre individuos era la competencia, de allí la competitividad en economía y las competencias en educación. Pero la biología de ese momento se limitó a analizar individuos sin la complejidad del entorno y el tiempo (relaciones, interacciones, funciones ecosistémicas); hoy sabemos que hay muchas otras formas de relación, mutualismo por ejemplo. 

Por supuesto hay especies que compiten, algunas aprovechadas se hacen parásitas y matan a quién les ayudó ¿pero acaso en este recorrido no son más las que colaboran que las parásitas?

jueves, 9 de enero de 2014

Vuelta al sur. Chile parte III: Región metropolitana

El tiempo se pasa volando y más cuando se disfruta. Sin darnos cuenta llegamos a la mitad del viaje y ya en unos días de vuelta al trabajo. 
De regreso a Santiago los días serían más calmados, visitar los centros comerciales, el centro de la ciudad, Bellavista, tomar el sol, disfrutar el verano, jugar con la nina, visitar museos, al amigo de Bones y hasta bañarse en la piscina de la casa de Caro. 

Mi hermana se suma al recorrido por Valparaíso y Viña del Mar, las calles que han inspirado no solo a Neruda sino a músicos también. El sol de verano en las playas y el azul del cielo me llevan a meter los pies en el agua, el frío genera una sensación extraña como cuando pides jugo de mandarina y al probarlo sabe a fresa.
De la Buenaventura chilena como Bones llama a Valparaíso, tomamos metro a Viña. Señores turistas, Valparaiso y Viña son prácticamente el mismo pueblo, así que llegar a uno o al otro es garantía de que llegarán al otro también. 
Por azares del destino y el hambre resultamos en un bistro donde el kirg y los vinos prenderían a mi hermana. 

El domingo es para el centro, la Chascona, el bohemio Bellavista con sus restaurantes y ferias. Justo la feria verde y almorzamos en un restaurante español donde la cerveza Inédit del chef Adria sería el motivo de prueba. 

Caro debe trabajar así que los tres días faltantes ya no nos podía acompañar, salvo a las cenas. Es Chile y es deber ir a un viñedo, no puede ser cualquiera así que escogemos a Emiliana, el primer viñedo certificado como orgánico en Suramérica. 

Degustaciones en las que se habla inglés con japoneses, estadounidenses, brasileños y chilenos. Luego plan romántico picknick. Mientras jugamos y nombramos las gallinas orgánicas del lugar, Constanza fruto de su constancia se llevaría el mejor queso, mientras Magola por ser madre recibió porción especial. 

Las tardes en la región Metropolitana estaban pintadas de vivos naranjas o fríos grises, esos atardeceres hermosos eran el resultado de los incendios forestales. 
Varias subidas en metro y sus buses integrados me recuerdan los 100 años de estudios del metro de Bogotá. 
Se acaba ya el viaje y las noches son de charla con Andrés y Caro, hablar sobre planes, recordar la infancia y conocer un poco de la infancia de Andrés en Chile, que me recordaron la mía en el campo con mis abuelos.
Llegan también las conversaciones sobre migrar, sobre los doctorados, sobre la ciudad en la que nos gustaría vivir.
Avanza la noche y con ella la nostalgia, ya mañana temprano se despiden los hermanos.
Aún no amanece y ya vamos rumbo en el aeropuerto, nos lleva el taxista que conocimos ayer y por casualidad nos dio su tarjeta.
Los viajes no se acaban con subir al avión, los Andes acompañan en la ventana y se puede ver la transición hacia el desierto y luego el Amazonas donde las lluvias y nubes ponen la pantalla en blanco.
De nuevo en Colombia, pero con los pensamientos fuera, las ganas de compartir más tiempo con la hermanita, las ganas de vivir en una ciudad tranquila y las ganas de volver a vivir fuera, se juntan, es 2014, año de decisiones.

viernes, 3 de enero de 2014

Vuelta al sur. Chile parte II: Lagos en medio de la Región de los Ríos

El destino Huilo Huilo y las indicaciones de Rodri y Zlop nos llevan a estrenar una carretera que sigue las curvas de los ríos, el auto rentado como Furby pestañea y mueve las orejas para saludar y despedirse. Dejamos la bella Valdivia, la ciudad que ha revivido las ganas de migrar hacia un lugar tranquilo, bohemio y cerca de la naturaleza. 


Salir de la ciudad fue complicado, lo nuevo de la carretera se evidenciaba en que ni siquiera había señalización para llegar a ella. El estado de las carretera y los pocos autos en la vía permiten observar el verde de los bosques a más de 100km/hora. 

Avanzamos hasta Los Lagos, pequeño poblado de arquitectura mezcla europea y Norteamérica en el que dos completos con palta (perros calientes con aguacate), serían el prealmuerzo. 

La ruta continúa y rodeamos primero el lago Rinihue, luego Panguipulli, el compañero más duradero y Google maps nos dice que debemos girar el cruce de Choshuenco hacia la izquierda, pasamos junto al lago Neltume, allí la carretera es destapada y hemos entrado a la reserva, el cambio en la arquitectura es notorio, la madera es el material de todo, pero aquí la corteza, las vetas, nudos y ramas de los árboles acompañan y hacen parte de casas y objetos cotidianos. 

Almuerzo en restaurante de la carretera, el bosque se cierra cada vez más sobre la vía, la lluvia y humedad dan un efecto mágico al paisaje y vemos los parques infantiles, cabañas y restaurantes de formas orgánicas de pueblo encantado. Un paso sobre el río Fuy y el azul de sus aguas haría que nos detuviéramos a tomar fotografías. 
Luego llegaríamos a Marina Fuy nuestro destino junto al lago Pirihueico. La suite principal con vista al lago, un hotel totalmente en madera con algunos muros en piedra. La niebla y la lluvia sobre el bosque y las aguas turquesa, paisajes que difícilmente olvidaremos.

Último día de 2013 salimos a conocer los alrededores, plan de caminata y senderismo, primero el salto de Huilo Huilo con una infraestructura en madera y una señalización que alimentarán varias de mis clases, descendemos, las minúsculas gotas de agua contrastan con el sonido cada vez más fuerte del agua caer, el río de aguas azules sobre el verde del bosque nos recuerdan que estamos en un bosque mágico.
Cafés con duendes, puertas y ascensores en madera, hoteles con árboles en su interior y ascensores en medio; arquitectura curva y parques infantiles color madera desgastada. El día nos llevaría por museos en piedra, el salto de la Leona aún más espectacular, túneles en medio del bosque, cervecerías artesanales, criaderos de ciervos y jabalíes. Así cada espacio, cada rincón, cada detalle de arquitectura o diseño originaba asombro y conversación; pero sin lugar a dudas la fuerza y la energía del agua en sus azules y el verde del bosque, el gran impulso para el 2014.

Cena de año viejo en seis tiempos, tarjetas de colores con lo que no se hizo y se quiere hacer, en medio de chilenos nos damos el abrazo de año nuevo.
Primer día del 2015 la comida como siempre uno de los placeres centrales en nuestros viajes y salimos hacia nuestro nuevo hotel. Choshuenco sobre Panguipulli luce como pueblo fantasma, su bella arquitectura detenida en el tiempo y con solo dos calles es muy fácil encontrar el hotel. Un aviso indica que no hay servicio, un hombre mayor sale por la cocina y me dice "qué necesita", resulta ser quien atiende el hotel en el que estamos solos y no hay comida. Recorremos sus dos únicas calles y solo encontramos los asados y almuerzos familiares y debemos retornar a Huilo Huilo, no sin antes buscar el volcán Choshuenco que nunca apareció.

El almuerzo es entonces en Nothofagus, con su cúpula curva en madera y su estructura circular en medio del bosque. De regreso a Panguipulli el cielo gris y las  lluvias que nos han acompañado estos días, contrastan con el verde vivo de los árboles y las oscuras aguas del lago.

ültimo día en los Ríos, debemos regresar a Valdivia, pasamos entonces por el bosque de vapor de Villa Ríca, unas termas con nombre geométrico, la costosa entrada se compensa tan solo con poder ver los senderos de madera sobre una quebrada y el vapor.

El camino de regreso debe tomarnos la mitad de tiempo, debemos entregar el auto y los volcanes al fin se dejan ver, paradas rápidas y justo a tiempo llegamos a Valdivia, cena, cocteles y la despedida cargados de la energía de la naturaleza.