viernes, 3 de enero de 2014

Vuelta al sur. Chile parte II: Lagos en medio de la Región de los Ríos

El destino Huilo Huilo y las indicaciones de Rodri y Zlop nos llevan a estrenar una carretera que sigue las curvas de los ríos, el auto rentado como Furby pestañea y mueve las orejas para saludar y despedirse. Dejamos la bella Valdivia, la ciudad que ha revivido las ganas de migrar hacia un lugar tranquilo, bohemio y cerca de la naturaleza. 


Salir de la ciudad fue complicado, lo nuevo de la carretera se evidenciaba en que ni siquiera había señalización para llegar a ella. El estado de las carretera y los pocos autos en la vía permiten observar el verde de los bosques a más de 100km/hora. 

Avanzamos hasta Los Lagos, pequeño poblado de arquitectura mezcla europea y Norteamérica en el que dos completos con palta (perros calientes con aguacate), serían el prealmuerzo. 

La ruta continúa y rodeamos primero el lago Rinihue, luego Panguipulli, el compañero más duradero y Google maps nos dice que debemos girar el cruce de Choshuenco hacia la izquierda, pasamos junto al lago Neltume, allí la carretera es destapada y hemos entrado a la reserva, el cambio en la arquitectura es notorio, la madera es el material de todo, pero aquí la corteza, las vetas, nudos y ramas de los árboles acompañan y hacen parte de casas y objetos cotidianos. 

Almuerzo en restaurante de la carretera, el bosque se cierra cada vez más sobre la vía, la lluvia y humedad dan un efecto mágico al paisaje y vemos los parques infantiles, cabañas y restaurantes de formas orgánicas de pueblo encantado. Un paso sobre el río Fuy y el azul de sus aguas haría que nos detuviéramos a tomar fotografías. 
Luego llegaríamos a Marina Fuy nuestro destino junto al lago Pirihueico. La suite principal con vista al lago, un hotel totalmente en madera con algunos muros en piedra. La niebla y la lluvia sobre el bosque y las aguas turquesa, paisajes que difícilmente olvidaremos.

Último día de 2013 salimos a conocer los alrededores, plan de caminata y senderismo, primero el salto de Huilo Huilo con una infraestructura en madera y una señalización que alimentarán varias de mis clases, descendemos, las minúsculas gotas de agua contrastan con el sonido cada vez más fuerte del agua caer, el río de aguas azules sobre el verde del bosque nos recuerdan que estamos en un bosque mágico.
Cafés con duendes, puertas y ascensores en madera, hoteles con árboles en su interior y ascensores en medio; arquitectura curva y parques infantiles color madera desgastada. El día nos llevaría por museos en piedra, el salto de la Leona aún más espectacular, túneles en medio del bosque, cervecerías artesanales, criaderos de ciervos y jabalíes. Así cada espacio, cada rincón, cada detalle de arquitectura o diseño originaba asombro y conversación; pero sin lugar a dudas la fuerza y la energía del agua en sus azules y el verde del bosque, el gran impulso para el 2014.

Cena de año viejo en seis tiempos, tarjetas de colores con lo que no se hizo y se quiere hacer, en medio de chilenos nos damos el abrazo de año nuevo.
Primer día del 2015 la comida como siempre uno de los placeres centrales en nuestros viajes y salimos hacia nuestro nuevo hotel. Choshuenco sobre Panguipulli luce como pueblo fantasma, su bella arquitectura detenida en el tiempo y con solo dos calles es muy fácil encontrar el hotel. Un aviso indica que no hay servicio, un hombre mayor sale por la cocina y me dice "qué necesita", resulta ser quien atiende el hotel en el que estamos solos y no hay comida. Recorremos sus dos únicas calles y solo encontramos los asados y almuerzos familiares y debemos retornar a Huilo Huilo, no sin antes buscar el volcán Choshuenco que nunca apareció.

El almuerzo es entonces en Nothofagus, con su cúpula curva en madera y su estructura circular en medio del bosque. De regreso a Panguipulli el cielo gris y las  lluvias que nos han acompañado estos días, contrastan con el verde vivo de los árboles y las oscuras aguas del lago.

ültimo día en los Ríos, debemos regresar a Valdivia, pasamos entonces por el bosque de vapor de Villa Ríca, unas termas con nombre geométrico, la costosa entrada se compensa tan solo con poder ver los senderos de madera sobre una quebrada y el vapor.

El camino de regreso debe tomarnos la mitad de tiempo, debemos entregar el auto y los volcanes al fin se dejan ver, paradas rápidas y justo a tiempo llegamos a Valdivia, cena, cocteles y la despedida cargados de la energía de la naturaleza.

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