miércoles, 8 de julio de 2015

Dubitativo

Ser docente me ha permitido contribuir a mi sueño de cambiar el mundo, sé que no cambiaré mil almas pero leer y escuchar algunas de ellas me reconforta (sí confort), siento que vale la pena lo que hago: 

"... Alguna vez en una de sus clases, usted mencionó algo en particular que hoy es la base de nuestra pequeña empresa... que una empresa no había de buscar necesariamente el lucro, si no la colaboración entre seres humanos para buscar la felicidad. Eso me llevó a considerar que no solo yo, si no varios de los estudiantes a quienes usted dicta clases, hoy hacen las cosas así, un poco diferente. De una manera más esperanzadora. 

Por ese motivo quise darle las gracias. pues mis hábitos de consumo e incluso mi filosofía de vida ha cambiado gracias a la oportunidad de estar en sus clases, muchas gracias por eso."

Alumno de otra universidad que se autoinvitó a mis clases luego de una conferencia. 

"Profe gracias por su excelente conferencia, me llegó al alma y me movió el piso ..." 
(Maestra de colegio que asistió a una charla que hice. )


"Luego de tu clase y gracias a ti, me han tachado de soñadora, ambientalista, desorientada e ingenua entre otros muchos calificativos..." 
Alumna de maestría 

----Dubitativo
A una semana de los 40, surge el plan de celebración, mientras tanto, las vicisitudes que me acompañan desde que tengo memoria, se acrecientan. Dice mi hermano que a esta edad ya no debería estar dudando qué hacer con mi vida. 


De un lado aparecen las frases cliché: "debes salir de la zona de confort y buscar darle un cambio a tu vida"

"Debes vender la vaca lechera, para que des el impulso que le falta a tu vida". 

Y yo, me pregunto ... Si soy feliz en lo que hago, ¿habría de cambiarlo?

Si eres bueno en lo que haces, si haces lo que te apasiona y te gusta...¿vale la pena comenzar de cero?

Aparecen también las frases de la otra orilla, "para qué renunciar si ya tienes un estatus, buen trabajo y te reconocen en lo que haces". Quizás sea verdad. 

Vuelvo a la realidad de la ya próxima celebración de los 40, congreso de investigación en Cuba, la oportunidad de conocer este país. La honestidad y ética me llevan a pedir permiso a la Facultad para poder asistir, si tan ridículo como se lee, debo pedir permiso para asistir a un congreso internacional de investigación en los temas que laboro, para el que no pido dinero, yo corro con los gastos... Más ridículo es que a una semana de tener 40 años me digan que no puedo ir, entonces la rabia y la tristeza me hacen mella, el sentirme esclavo del sistema, el sentir que nada he ganado, nada he hecho...

Justo antes de que me dijeran que no, me escribió un correo mi posible director de tesis doctoral, me dice que le gustó el tema que le propongo y que le mande la carta de motivos. 

Quizás sea un mensaje, dicen algunos de mis alumnos que me debería ir a donde me valoraran, otros dicen que vale la pena arriesgarse... Tienen la esperanza y la fuerza propia de los 20 años.

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